La pobreza se agrava en Cataluña

Cáritas Barcelona atendió en 2014 a 74.000 personas, sobre todo, familias con hijos

«No sé cómo está la economía, ni si mejora o no, pero las consecuencias de la crisis continúan y se agravan». Estas palabras del cardenal Lluís Martínez Sistach bien podrían resumir el avance de la Memoria 2014 que Cáritas Barcelona presentó ayer. Como cada año en vísperas de la Navidad, ofreció datos sobre su actividad anual, que en esta ocasión deja un total de 174.000 personas atendidas, un 5% más que en 2013. Pero la cosa no se queda ahí, pues, según Cáritas Barcelona, la pobreza en Cataluña se ha extendido, intensificado y cronificado, afectando incluso a personas de clase media. Por ejemplo, en los inicios de la crisis los más vulnerables podían vivir con una ayuda económica y una vivienda, una situación que ahora queda lejos.

De todas las personas que pidieron ayuda, 150.000 la recibieron a través de las Cáritas parroquiales, mientras que 24.000 la obtuvieron directamente de Cáritas Diocesana de Cataluña. De todas ellas, un 61% ya había sido atendida en 2013, lo que da cuenta de la importante cronificación de la pobreza, que también es «más intensa y más extensa». También se ha doblado el número de pensionistas que tienen que pedir ayuda al no poder cubrir todas sus necesidades básicas.

Según Cáritas, los factores que más influyen en la exclusión social de las personas son, en estos momentos, la vivienda y el desempleo. De hecho, según la memoria, el 74% de las personas atendidas por esta organización católica se encontraba en paro. En el caso de la vivienda, llama la atención que un 7% de las personas que acudieron a Cáritas Barcelona vive «en acogida gratuita», es decir, en casas de amigos o familiares, a los que quedan supeditados.

Mención especial merece el dato que revela que son más las familias con niños las que se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad. De hecho, una de cada tres personas atendidas en 2014 era menor. «La pobreza afecta de pleno a los niños y a las niñas. Más de la mitad de los hogares que hemos atendido tienen hijos e hijas menores de edad. Hay más familias con hijos que no tienen trabajo, han agotado las prestaciones y no pueden cubrir sus necesidades básicas, y hay más madres solas con hijos que necesitan ayuda», reconoció Martínez Sistach en rueda de prensa.

Y como los menores también sienten los efectos de la crisis, Cáritas ha tenido que triplicar la atención psicológica y el apoyo educativo. «Son como esponjas; ven llantos, sufrimiento discusiones... No entienden qué pasa, pero sí notan que las cosas no van bien», señaló Mercè Darnell, responsable de Programas y Servicios de Cáritas Barcelona.

Para poder dar respuesta a tantas necesidades, Cáritas ha invertido este año 4,1 millones de euros sólo para cubrir necesidades tán básicas como la alimentación, la vivienda o la energía.