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Un experimento en gravedad cero consigue matar cuatro tipos de cáncer

El equipo australiano llevará muestras de la enfermedad a la Estación Espacial Internacional (EEI) en 2020

Joshua Chou sostiene un prototipo del primer dispositivo de microgravedad de Australia. El próximo año, el equipo de Joshua cargará cuatro tipos de células cancerosas: ovario, seno, nariz y pulmón en el dispositivo y lo lanzará a la Estación Espacial Internacional
Joshua Chou sostiene un prototipo del primer dispositivo de microgravedad de Australia. El próximo año, el equipo de Joshua cargará cuatro tipos de células cancerosas: ovario, seno, nariz y pulmón en el dispositivo y lo lanzará a la Estación Espacial InternacionalSissy Reyes /UTS

Años de investigación sobre el cáncer han ido arrojando diferentes tratamientos adecuados a los diferentes tipos que existen. Pero los avances son complicados y lentos. Un grupo de investigadores de la Universidad Tecnológica de Sidney (UTS) han planteado la posibilidad de que la cura para el cáncer no sea de este mundo...

Joshua Chou, profesor titular en la Facultad de Ingeniería Biomédica de la Facultad de Ingeniería e Informática de la UTS, ha conseguido experimentos con éxito de células cancerígenas en condiciones de gravedad cero. Su objetivo es establecer si su dispositivo de microgravedad puede matar a cuatro de los tipos de cáncer más agresivos: ovario, mama, nariz y pulmón. Según cuenta Chou, “un día, estaba en Bondi Beach mirando el cielo cuando recordé una conversación que tuve con Stephen Hawking en Harvard. Me dijo que recordara que nada desafía la gravedad”. En ese momento este profesor estaba pasando por un mal momento personal porque "un amigo cercano fue diagnosticado con cáncer y la pregunta simplemente hizo clic en mi cabeza: “¿Qué pasaría con las células cancerosas si las sacamos de la gravedad?”.

El cáncer, para que entendamos la investigación australiana, es una enfermedad de las células, y aunque con muchos tipos distintos, todos tienen en común que las células cancerígenas se dividen incontroladamente e invaden otros tejidos. Nadie sabe en qué momento, esas células se unen para formar un tumor sólido que sigue creciendo hasta que “se indica a las células que invadan el cuerpo”. Supone la investigación que debe “haber un medio por el cual las células cancerosas se “sienten” y “se sienten” entre sí para formar ese tumor”. “Mi trabajo se centra en la pregunta: ¿Cuáles son los receptores para esta función de “detección”?, explica Joshua Chou. Para eliminar esa comunicación entre células con cáncer hay que eliminar entonces las condiciones en las que se da. "Las fuerzas mecánicas sólo funcionan si hay gravedad”, avanza el experimento, que entonces decidió probar fuera de este mundo.

¿Cómo funciona?

En 2014 ya pudo Chou comprobar que el entorno de la EEI afecta a la biología celular. Así crearon un minicontenedor de microgravedad de Australia que gira sobre un eje en algo parecido "a las cápsulas en las que se entrenan los astronautas. El equipo entonces expuso cuatro tipos diferentes de cáncer (ovario, seno, nariz y pulmón) a la microgravedad y del 80 al 90 por ciento de las células estaban desactivadas. ¿Qué significa?: “Que mueren o flotan”. A partir de ahí, "estamos listos para verificar si las células hacen lo mismo en el espacio. Mi esperanza es confirmar lo que encontramos en el laboratorio y poder identificar nuevos objetivos e introducir un medicamento que ‘engañe’ a la célula cancerosa para que piense que está en espacio cuando en realidad todavía está en la Tierra ", dijo Chou.

Ahora, a principios de 2020 “mi equipo y yo volaremos a SpaceX en EE UU para lanzar una misión de investigación en la EEI. Han desarrollado un módulo espacial específico para el experimento que durará siete días. “Después de siete días, las células se congelarán y preservarán automáticamente para su viaje de regreso a la Tierra 21 días después a través del transbordador. Después de que regresen a la Tierra, regresarán a UTS y Harvard, donde continuaremos examinando cualquier cambio genético”, cuenta Chou. Las esperanzas del equipo están puestas en el éxito de los resultados:”No sería una bala mágica, pero podría dar a los tratamientos actuales como la quimioterapia un impulso lo suficientemente grande como para matar la enfermedad".