Sociedad

¡Chist!

Está feo chistar. Pero yo a veces lo hago instintivamente aquejada por una horrible sensación de daño cerebral. Sales del teatro, del cine, de cualquier lugar pacífico, y apetece tomar algo con los amigos. Entras en un bar, en otro; no hay manera. El griterío es tal que te das la vuelta corriendo a buscar otro. Caminas una calle, otra. Una moto sin silenciador te arranca un puñado de neuronas. Al final, entras en algún garito en el que hay menos gente y menor griterío. Te sientas, y al minuto aparece un grupito que comienza a chirriar sillas y mesas. No se atienden unos a otros y tienen que subir las voces. Entonces grita también el molinillo del café, el lavaplatos, los cubiertos arrojados a la pila por el camarero. Grita la tele, la música, la máquina del tabaco. Gritan todos a pleno pulmón. Ríen los humanos escandalosamente de no se sabe qué. Parecen sonar las ondas graves por un lado, las agudas por otro, no se mezclan. Intento escucharles. No les entiendo. No dicen nada. Agudizo el oído, creo que cuentan cosas sobre algún viaje; cada uno su viaje. Vuelvo a intentar conectar con mis amigos, vociferamos también, estamos alterados. La humanidad grita alterada. Entonces yo, sin darme cuenta, chisto. Lo escuchan solo unos pocos que bajan el volumen un instante, lo que dura el efecto automático. A los pocos segundos, suben el volumen los humanos, las máquinas. Las copas de vino chocan borrachas y los restos de comida crujen sobre las mesas. ¡Es diabólico! Experiencias con animales demuestran que cuando se les somete a muchos decibelios, primero pierden la memoria, después se vuelven locos. Finalmente se mueren. ¿Por qué no se hacen campañas en favor del silencio? ¿Quién quiere morir sordo o loco? Parece que no somos conscientes del daño que hace el ruido. Parece que gritamos para ser oídos, porque no escuchamos. Parece que estamos desnortados. Señores políticos, una campaña, por favor. Unos cartelitos en lugares públicos y bien visibles que digan: exprésense bajito. Respeten la cordura. Y empiecen por ustedes.