La culpa sí es de los recortes: los del Ministerio

Recortar es destrozar la Sanidad pública actuando tarde y mal contra una crisis del coronavirus que era previsible

Rueda de prensa sobre el coronavirus
Salvador Illa, ministro de SanidadPALACIO DE LA MONCLOAEFE

Más de 124.000 infectados y 11.800 muertes después, los corifeos del Gobierno siguen difundiendo la especie de que hay que estar unidos contra la pandemia porque ya habrá tiempo para dirimir responsabilidades. ¿Y si dejamos ahora de buscar culpables?, propagan ufanos, haciendo gala de altas dosis de «buenismo zapateril».

Mientras tratan de embaucar a los ilusos con este sainete, exoneran a Carmen Calvo de haber ido a la privada, restan peso al influjo del 8-M en los contagios masivos, y aprovechan el confinamiento para reconstruir el relato de los hechos y la verdad oficial: su verdad. Como mandan los cánones, deslizan poco a poco la responsabilidad de la tragedia sobre la gestión del PP en el Gobierno y en Madrid y sus supuestos recortes. Falsos, por cierto.

De Salvador Illa y su infame gestión de la crisis, ni palabra. Porque, puestos a hablar de recortes, el terreno está sembrado para que el actual Gobierno se hunda de lleno. Recorte es, por ejemplo, dedicar un 5,9% del PIB a la Sanidad, cuando con el PP el porcentaje no bajó nunca del 6%. Recorte es urgir a las regiones a ajustar el gasto sanitario para cumplir el déficit. Recorte es destrozar la Sanidad pública actuando tarde y mal en la crisis. Recorte es no proporcionar equipos de protección a los sanitarios, disparando los contagios. Recorte es comprar test a precio de ganga que no sirven. Y recorte es echar mano de los MIR como mano de obra barata en vez de hacerles especialistas.