Cuando el Covid-19 se interpone entre el paciente y su artritis psoriásica

Infectado por SARS-CoV-2, Javier ha aparcado su tratamiento para la psoriasis por recomendación médica, lo que ha aumentado sus dolores

Javier Sierra, enfermero, padece psoriasis desde los 15 años y artritis psoriásica desde los 35 y acaba de superar Covid-19
Javier Sierra, enfermero, padece psoriasis desde los 15 años y artritis psoriásica desde los 35 y acaba de superar Covid-19Freelance

Su vocación profesional le ha llevado a meterse en la boca del lobo del Covid-19. «Es lo que toca ahora», asegura con humildad Javier Sierra, un joven enfermero del Hospital Virgen de las Nieves de Granada que ha pasado de combatir la pandemia desde las trincheras de las batas azules a vivirla en primera persona con el camisón de paciente, un camisón que conoce muy bien desde su adolescencia, ya que sufre psoriasis desde los 15 años, una enfermedad inflamatoria del sistema inmunitario que resulta crónica y que desencadenó en artritis psoriásica cuando cumplió los 35.

Después de un largo turno de trabajo, con su hospital dedicado casi por entero a frenar el avance del SARS-CoV-2, durante sus días de descanso Javier comenzó a notar que algo no iba bien. La febrícula hizo acto de presencia y, consciente de lo que eso suponía, tomó la decisión de aislarse en casa por precaución «para evitar un posible contagio de Covid-19 a mi familia», confiesa. «A pesar de no tener un diagnóstico, mis síntomas parecían de manual, pues tenía fiebre, disnea, tos, dolor de cabeza, muy pocas ganas de comer... Por eso, me puse en contacto con mi médico de cabecera, para asegurarme de qué manera ese virus podía afectar a mi condición de enfermo crónico de psoriasis, una patología que implica en sí misma una alteración inmunológica», recuerda Javier, quien confiesa que se asustó «al pensar que el hecho de tener esta enfermedad crónica podría empeorar mi pronóstico con la infección del SARS-CoV-2». Y lo cierto es que en algo sí afectó, ya que el primer paso que le recomendaron a Javier en esta larga andadura fue la de dejar su medicación habitual para la artritis psoriásica, «ya que al ser un tratamiento biológico resulta incompatible», explica.

Después de varios días en casa, el estado de Javier empeoró, hasta el punto de que comenzó con dificultad respiratoria y eso le obligó a quedarse en el hospital. «Estuve ingresado durante una semana, etapa en la que viví la fase más aguda de la enfermedad. En esos momentos me preguntaba hasta qué punto mi condición de paciente con artritis psoriásica podría agravar mi estado de salud, pues conocía que los enfermos inmunodeprimidos son mucho más vulnerables a las consecuencias de este nuevo virus», confiesa Javier. Sin embargo, durante esos días de hospitalización le visitó su reumatólogo habitual, quien le tranquilizó al explicarle que «los pacientes con psoriasis bajo tratamiento biológico o inmunosupresor no son un grupo de riesgo para desarrollar formas más graves de la enfermedad que causa el coronavirus». De hecho, tal y como cuenta Javier, el tratamiento que le pusieron los especialistas en Medicina Interna funcionó muy bien, con resultados muy buenos desde los primeros días. De hecho, tras una semana ingresado, pudo volver a casa para terminar de recuperarse en su domicilio.

Casi superado

«Ya puedo decir que prácticamente he superado la enfermedad de Covid-19, pero hasta que las pruebas confirmen que soy negativo, no puedo volver a desempeñar mi trabajo en el hospital», explica con cierta congoja Javier, pues está deseando reincorporarse a su empleo porque sabe que siguen haciendo falta muchas manos.

Mientras tanto, cumple la cuarentena y convive con su enfermedad crónica, aunque lo hace de otra manera, pues todavía no ha podido retomar su tratamiento habitual. «Llevo unos 40 días sin mi medicación y eso ha provocado que vuelva a tener molestias y dolor, aunque se puede sobrellevar bien. Sin embargo, me preocupa que esto desencadene en un nuevo brote», asegura. Y es que Javier reconoce que, gracias a la gran implicación que tiene con su enfermedad y a lo cumplidor que es con su tratamiento lleva una vida plena. «Los nuevos medicamentos resultan muy eficaces y me permiten sobrellevar mi artritis psoriásica con una buena calidad de vida. De hecho, hago deporte con normalidad y desempeño mi trabajo sin problema», cuenta. Poco queda de aquel chico de 15 años para el que el diagnóstico de psoriasis fue un mazazo físico y psicológico, hasta el punto de que «me avergonzaba de mi cuerpo y no quería salir», confiesa. Y tampoco quedan rescoldos del joven de 35 que, sin embargo, «parecía un abuelillo porque apenas podía caminar por culpa del fuerte dolor, hasta que me diagnosticaron artritis psoriásica y dieron con el tratamiento ideal. Eso lo cambió todo» –asegura en este reportaje realizado en colaboración con Novartis– «no hay que perder la esperanza».

Información para el paciente

Asociación de Pacientes de Psoriasis, Artritis Psoriásica y Familiares: Acción Psoriasis

www.accionpsoriasis.org / Teléfono: 932 804 622

Correo: info@accionpsoriasis.org