Por qué vigilar la tiroides durante el embarazo: las 3 principales alteraciones y la importancia del yodo

Tenerla bien controlada es fundamental de cara a evitar problemas mayores

El cáncer de tiroides es más frecuente en los siguientes casos: ser mujer, tener 30-50 años y antecedentes personales o familiares de enfermedad tiroidea
El cáncer de tiroides es más frecuente en los siguientes casos: ser mujer, tener 30-50 años y antecedentes personales o familiares de enfermedad tiroidea

Cuando llega el embarazo, el cuerpo de la mujer se revoluciona. No sólo tiene que trabajar para él, sino que tiene que esforzarse al máximo por sacar adelante una nueva vida que se está gestando en su interior. Se produce una auténtica revolución hormonal en el cuerpo para estimular ese crecimiento del feto. Aquí la glándula tiroidea cobra un papel muy importante, aunque en contados casos presenta algunas disfunciones. Por eso tenerla bien controlada es fundamental de cara a evitar problemas mayores. “El embarazo es la segunda causa de patología endocrina”, advierte en este sentido el experto en diagnóstico prenatal de la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional (Madrid), el doctor Ángel Lorenzo.

Según concreta este especialista, la glándula tiroides se encuentra en la parte anterior del cuello, debajo de la nuez de Adán, y tiene forma de mariposa. “Es la encargada de producir las hormonas tiroideas, que controlan el metabolismo de todo el cuerpo, así como la función de muchos órganos, aparte de regular el ritmo cardíaco. También afecta a los músculos, huesos y al ciclo menstrual de la mujer”, detalla.

Para garantizar la llegada de hormonas al feto, la glándula tiroidea aumenta su producción, un incremento que se traduce también en su tamaño, que crecerá hasta un 10% de volumen durante los meses de gestación. “Este crecimiento no suele ser visible externamente, pero gracias a él la producción de hormonas tiroideas se incrementa un 50% más para cubrir las necesidades maternas y fetales”, agrega. Este aumento de la creación de la hormona tiroidea trae consigo la necesidad de que el cuerpo consuma más yodo, según indica el doctor Lorenzo, ya que para la producción de las hormonas tiroideas es imprescindible el yodo. “Por eso su ingesta debe incrementarse durante el embarazo y la lactancia”, remarca el especialista del Hospital Ruber Internacional, a través de alimentos ricos en yodo, como la sal yodada, las carnes o pescados bien cocinados.

No obstante, valora que a veces es difícil alcanzar las cantidades de yodo necesarias, por lo que suelen recomendarse en estas etapas los suplementos de yodo en cápsulas. “A pesar de que la suplementación de yodo en la sal disminuye el riesgo de hipotiroidismo materno y fetal, un 5% de las mujeres tiene déficit de yodo. Por ello, es necesario suplementar su aporte mientras la mujer está en búsqueda de gestación y también durante la gestación, y así evitar problemas para el correcto desarrollo fetal”, asevera el doctor Lorenzo.

En concreto, experto en diagnóstico prenatal de la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional recuerda que la deficiencia de yodo durante la gestación se ha relacionado con la presencia de abortos de repetición, con mortalidad fetal, bajo peso al nacer, y con un menor desarrollo intelectual en el recién nacido.

En este punto, el especialista puntualiza que la tiroxina es la principal hormona tiroidea y la hay de diferentes tipos. Como antes hemos mencionado, se incrementa su producción durante el embarazo y, en el caso concreto de la ‘tiroxina T4’, ésta es importante para el desarrollo cerebral fetal, sobre todo durante el primer trimestre, ya que la glándula tiroidea fetal empieza a producir su propia hormona en el segundo y tercer trimestre. “En este segundo y tercer trimestre, la hormona materna sigue siendo importante ya que contribuye a aumentar los niveles hormonales dentro del feto”, afirma el experto.

PRINCIPALES ALTERACIONES DE LA TIROIDES EN EL EMBARAZO

Lorenzo subraya en este contexto que las tres principales disfunciones que pueden tener lugar en la glándula tiroidea durante el embarazo son: el hipotiroidismo, que tiene lugar cuando la glándula produce una menor cantidad de hormona, que puede llegar a afectar al 1% de los embarazos; el hipertiroidismo, donde se produce todo lo contrario, un exceso de hormona; y en tercer lugar las tiroiditis, en las cuales la glándula se inflama, produciendo cuadros de hiper e hipotiroidismo.

En el caso del hipotiroidismo, el doctor Lorenzo señala que éste puede estar producido por el déficit de yodo, por la toma de fármacos, por cirugías que obliguen a la extirpación de la glándula o parte de ella, o bien puede ser debido a inflamaciones que causan la tiroiditis y posterior deterioro de la glándula. “El cuadro clínico puede no ser muy claro ya que a veces los síntomas pueden considerarse propios del embarazo, como el cansancio, el estreñimiento, los calambres musculares y el incremento de peso. También puede cursar con intolerancia al frío, hinchazón, sequedad de piel y caída del cabello. Pero lo más importante es que el hipotiroidismo está relacionado con un aumento en el riesgo de pérdida fetal, malformaciones fetales, patología del desarrollo y función placentaria (aumento de tensión arterial, retardo de crecimiento fetal), anemia y hemorragia postparto”, advierte el experto.

En cuanto al hipertiroidismo, cuando se produce un exceso de hormona tiroidea, el doctor Lorenzo apunta a que sus causas pueden ser autoinmunes (enfermedad de Graves), o bien producidas por el propio embarazo de forma transitoria. “Teniendo en cuenta que el embarazo es una tormenta hormonal, las hormonas placentarias pueden afectar a la producción de hormona tiroidea en la embarazada. De hecho, la propia hormona que nos sirve para el diagnóstico del embarazo en los test empleados, la HCG (hormona gonadotropina coriónica) puede estimular a la glándula tiroidea materna, sobre todo en el primer trimestre, y producir estos cuadros transitorios de hipertiroidismo”, subraya.

Entre las manifestaciones clínicas de esta alteración cita: Hiperactividad generalizada, nerviosismo, insomnio, temblor, taquicardia, palpitaciones, aumento del número de deposiciones, hipertensión arterial, aumento de la sudoración, intolerancia al calor y pérdida de peso.

“Todos estos trastornos causados por el hipotiroidismo y por el hipertiroidismo pueden disminuir o bien desaparecer si se lleva a cabo un buen control y tratamiento en el primer trimestre del embarazo. No hay que dejar de acudir al hospital por la pandemia, hoy los centros sanitarios cuentan con circuitos limpios de coronavirus y, como hemos visto, es vital realizar un buen seguimiento de la gestación”, concluye el ginecólogo de la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional, centro que cuenta con la certificación Applus+ Protocolo Seguro contra el COVID-19, que le acredita como hospital que cumple con los estándares más exigentes de desinfección en esta pandemia.