Carlos Ríos: «Ante el estrés por la pandemia, los alimentos ultraprocesados son como una droga»

Carlos Ríos, creador del movimiento Realfood, y David Guibert, chef, propone más de 100 recetas para cocinar comida real sin caer en el peligro de los productos industriales

La guerra contra los alimentos ultraprocesados no resulta sencilla. Implica enfrentarse a grandes esferas de poder, pero Carlos Ríos y David Guibert están convencidos de que, al menos, es posible ir ganando pequeñas batallas y en su último libro «Cocina Comida Real» (Paidós) proponen justo eso.

-¿Por qué era necesario un ejemplar así?

-Carlos Ríos (C. R.): En el primer libro explicamos por qué se come mal y justificamos las razones que evidencian que hay que cambiar esa forma de alimentarse, pero ahora tocaba bajar a la práctica y dar las claves para hacerlo realidad y que se convierta en una manera de vivir y de comer, y no en una dieta pasajera.

-¿Por dónde hay que empezar?

-C.R.: Sin duda por la cesta de la compra y por tener una despensa saludable. Si en ella predominan los alimentos reales y no hay espacio para los ultraprocesados, ya vamos por el buen camino.

-Cualquier persona puede hacer las recetas que ustedes proponen o hace falta ser «cocinillas»?

-David Guibert (D. G.): Una de nuestras premisas a la hora de hacer este libro era que todas las personas pudieran hacer cualquier receta. La mayoría resultan muy fáciles y sencillas, aunque también hay alguna de mayor complicación para que la gente se anime a hacer cosas nuevas.

-Pero resulta más rápido tomar una lasaña precocinada que hacerla...

-D. G.: La diferencia de tiempo no es tanta. La mayoría de nuestras recetas puede hacerse en unos 20 minutos y la comparación de sabor no tiene nada que ver, porque la casera es espectacular. Los productos industriales saben todos igual.

-¿La falta de tiempo es la principal excusa para quienes abusan de los ultraprocesados?

-D. G.: En realidad es una falta de ganas, porque casi todos perdemos 30 minutos al día mirando el móvil sin enterarnos, y es el tiempo justo que te llevaría cocinar sano.

-¿Es un mito que los productos saludables son menos sabrosos?

-C. R.: Sí, porque se puede comer comida real muy palatable y deliciosa. El problema es que lo saludable se ha etiquetado como dieta y se piensa que eso implica pasar hambre, pero eso no tiene nada que ver con alimentarse bien. Se pueden combinar verduras con quesos, salsas caseras, un buen aceite de oliva, frutos secos... Ese es el camino para aprender a comer, porque hacer dieta no es saludable ni duradero.

D. G.: La comida real no es sólo el guiso de la abuela. No hay que renunciar a comer pizzas, nuggets o hamburguesas. En el libro proponemos recetas que sorprenden.

-¿La pandemia ha disparado la ansiedad por la comida?

-Nos faltan datos todavía, pero es cierto que hay personas que abusan de los ultraprocesados en estos momentos de incertidumbre, porque los usan como un patrón de compensación ante la dificultad actual. Es un grave error, porque al estar elaborados con ingredientes adictivos, se convierten en una «droga» a la que agarrarse. Pero también hay gente para la que esta crisis ha sido un punto de inflexión y han comenzado a comer mejor.

-Con la vuelta al cole, ¿habría que formar a los niños en nutrición?

-C.R.: Sería fundamental para prevenir futuras enfermedades y, por tanto, menos gasto social en Sanidad.