¿Cada cuánto tiempo hay que revisarse la visión según la edad?

Un tercio de los españoles no acude al óptico-optometrista de forma periódica

Con motivo del Día Mundial de la Visión, el Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas (CNOO) alerta de que uno de cada tres personas no revisa su visión de forma periódica, lo que conlleva el riesgo de sufrir una deficiencia visual que no está siendo compensada por desconocimiento o que problemas visuales patentes terminen por agravarse. Además, la entidad colegial destaca que el 67% de los españoles tiene alguna deficiencia visual reconocida, un dato que podría ser mayor si se sometiesen a estos exámenes visuales con más frecuencia.

Como mínimo, y de forma generalizada, todos deberíamos revisarnos la vista una vez al año. Y en caso de alguna afección, lo recomendable sería acudir cada seis meses para evitar que esta se agrave con el paso del tiempo y la edad. Durante la infancia, desde el CNOO recomiendan realizar un primer examen visual cuanto antes. Hay que tener en cuenta que a los cinco años los niños están aprendiendo a leer, y estas revisiones, que se deben llevar a cabo cada año, evalúan tanto la salud ocular como la funcionalidad de la visión y la capacidad de comprensión. Entre los 20 y los 40 años de edad se recomienda revisar la visión cada dos años, siempre y cuando un problema no nos obligue a acortar ese plazo. A partir de los 40 se incrementa el riesgo de padecer disfunciones visuales, por lo que es acertado acudir al óptico-optometrista al menos una vez al año. En el caso de la población mayor de 55, donde se dan casos de presbicia y se es más propenso a sufrir problemas visuales como consecuencia de la retinopatía diabética, cataratas, glaucoma o degeneración macular asociada a la edad (DMAE), una visita a tiempo ayudaría a detectar estas patologías, por lo que habrá que aumentar la frecuencia de la visita en el año.

El estado de la salud visual es una cuestión que también preocupa a nivel mundial, en especial a la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya que alrededor de 1.300 millones de personas en el mundo viven con alguna deficiencia visual que podría haberse evitado o que aún no se ha abordado, según datos de este organismo encargado de la gestión global de las políticas en materia de salud. Y es que este problema no sólo afecta a la salud, sino también a la vida de las personas, ya que “un buen estado visual contribuye a la reducción de la pobreza, al crecimiento económico y del empleo, pero además afecta a la educación y género, así como a la disminución de las desigualdades”, detallan desde la OMS. En la misma línea, el decano del CNOO, Juan Carlos Martínez Moral, añade que, en el caso de los menores, “ver bien es fundamental para rendir adecuadamente en el ámbito escolar y, a nivel laboral, una correcta compensación de un problema visual puede ayudar a mejorar la productividad más de un 20%”.

Por este motivo, el Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas aprovecha el Día Mundial de la Visión para hacer un llamamiento a la población con el objetivo de aprovechar el servicio sanitario que prestan los ópticos-optometristas y atender adecuadamente a su salud visual. “No hay que olvidar que la mitad de los casos de pérdida visual se pueden prevenir con una detección temprana y el tratamiento correcto”, explica Martínez Moral. A través de un examen visual, el óptico-optometrista no sólo es capaz de determinar si una persona padece algún defecto refractivo, como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo, sino que puede percibir indicios de posibles anomalías que afectan a la salud ocular, como cataratas, retinopatía diabética o deficiencias visuales de las que no se es consciente, pero que pueden provocar una pérdida irreversible de la visión.