La clave para entender cómo nos adaptamos a la incertidumbre está en la noradrenalina

Este químico cerebral es el responsable de nuestra respuesta a situaciones cambiantes e inesperadas, como las que vivimos casi a diario en tiempos de pandemia.

La noradrenalina está implicada en como respondemos ante situaciones de incertidumbre, ayudando a aprender rápidamente y adaptar el comportamiento.PIXABAY

Dicen que la capacidad de adaptación del ser humano es ilimitada, pero eso no quiere decir que sea inocua. Aunque podamos responder antes situaciones de incertidumbre con una cierta rapidez y agilidad, estas experiencias deja secuelas en nuestra psique. De hecho, se cree que la dificultad para equilibrar las expectativas con la nueva información es la base de muchas condiciones, incluido el autismo y la ansiedad.

En un contexto de crisis sanitaria como el que vivimos a causa del Covid-19, lo inesperado es más cotidiano que lo ordinario, y fallan las certezas. No tenemos muchas experiencias previas a las que recurrir para tratar de anticiparnos al futuro a corto y medio plazo, y eso dificulta la toma de decisiones. En este sentido, una nueva investigación, llevada a cabo Universidad de Cambridge y el University College de Londres, en Reino Unido, ha descubierto que la noradrenalina es la responsable de las respuestas a situaciones inciertas, ayudando a aprender rápidamente y adaptar el comportamiento. El trabajo muestra que, cuando las situaciones parecen estables, tendemos a confiar en nuestras experiencias previas para ayudarnos a anticipar lo que sucederá en el futuro. Pero cuando el mundo es incierto, el cerebro puede dejar de lado estas expectativas y permitir un aprendizaje rápido. El equilibrio entre los dos enfoques está moderado por este químico del cerebro.

Adaptarnos a situaciones inciertas nos ayuda a sobrevivir. Cuando sucede algo inesperado tenemos que decidir si es único e ignorarlo, o si seguirá sucediendo, en cuyo caso podríamos beneficiarnos al hacer las cosas de manera diferente”, explica Rebecca Lawson, investigadora del Departamento de Psicología de la Universidad de Cambridge y autora principal del estudio.

En el estudio, evaluaron los efectos del propranolol, un medicamento que se usa para reducir la ansiedad y la presión arterial y que bloquea la acción de la noradrenalina, sobre cómo las personas responden a situaciones estables y cambiantes. Los participantes en el experimento, que no sufrían de ansiedad, escucharon un sonido y luego se les mostró una imagen de una casa o un rostro. Rápidamente aprendieron a predecir la imagen que verían dependiendo del sonido que escucharon antes de que apareciera. La asociación entre sonidos e imágenes particulares se cambió luego a intervalos aleatorios, lo que aumentó la incertidumbre y requirió que los participantes aprendieran rápidamente nuevas asociaciones.

Los tiempos de reacción de los participantes que recibieron un fármaco placebo se ralentizaron a medida que las asociaciones se volvieron más inesperadas. Aquellos que recibieron propranolol, confiaron en el sonido en mayor medida cuando la incertidumbre era alta. Esto sugiere que el fármaco hace que las personas sean más propensas a confiar en sus expectativas, basadas en experiencias previas, frente a la incertidumbre, que podría ser la forma en que funciona para reducir los sentimientos de ansiedad. “Frente a la incertidumbre, las personas que tomaban el medicamento contra la ansiedad propranolol mostraron una mayor dependencia de la experiencia pasada para determinar su comportamiento; estaban menos influenciados por cambios en su entorno que contradecían esa experiencia”, explica Lawson.