¿Eres un “comedor tardío”? Sabemos los motivos por los que no adelgazas

Un estudio demuestra que las personas que comen y cenan tarde están más gordas, tienen los triglicéridos más altos y presentan una mayor resistencia a la insulina

España es el país de Europa donde se come y se cena más tarde. Excepto el desayuno, que lo hacemos prácticamente a la misma hora que los países vecinos, entre las 7 y las 8 am, el resto de ingestas importantes en el día son “tardías”. De hecho, solo tenemos que pensar lo que nos cuesta adaptarnos a los toques de queda impuestos en la mayoría de las CC.AA a causa de la pandemia cuando pensamos salir a cenar fuera de casa. También somos los europeos con mayor índice de sobrepeso y obesidad. Y ambas cosas están relacionadas.

Y es que la ciencia ha demostrado que estas “costumbres” tienen efectos colaterales en nuestra salud, especialmente en lo que respecta al mantenimiento de un peso saludable. En concreto, es la Crononutrición, un área de estudio relativamente joven, que explica los porqués del efecto de las horas de ingesta de alimentos en nuestro organismo. Fue en 2013 cuando se publicó, en la revista científica International Journal of Obesity el primer estudio en el que se demostraba que comer después de las tres de la tarde ralentizaba el proceso de pérdida de peso.

Ahora, una investigación, liderada por la catedrática de Fisiología de la Universidad de Murcia (UMU), Marta Garaulet, la misma persona que dirigió el estudio pionero antes citado y una eminencia en este ámbito, ha mostrado que comer y cenar tarde, sumado al uso de pantallas antes de dormir, inciden directamente sobre los índices de grasa corporal y marcan el ritmo de pérdida de grasa en un proceso de adelgazamiento, además de aumentar los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares.

El patrón tardío como causa de obesidad

El trabajo de esta experta y su equipo ha cambiado el paradigma de la investigación en Crononutrición a través de distintos resultados que se han ido a haciendo públicos a lo largo de 2020, en seis artículos publicados por las principales revistas científicas dedicadas a nutrición de Europa y Estados Unidos.

En este último, el gran hallazgo es que no solo la hora tardía del almuerzo influye, sino que es todo el patrón horario diario de comidas el que es determinante como causa de obesidad, y que tiene efectos negativos sobre la salud. El trabajo, que implicó a 3.660 individuos, ha demostrado que quienes tienen un punto medio de ingesta tardío están más gordos, tienen los triglicéridos más altos y presentan una mayor resistencia a la insulina; factores que determinan un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

El punto medio de ingesta es el resultado del número de horas desde el inicio del desayuno hasta el de la cena, dividido entre dos y sumado a la hora del desayuno. Por ejemplo: una persona que desayuna a las 7.00 y cena a las 20.30 h, tendrá un punto medio de ingesta a las 13.30 horas. En otro caso, una persona que desayune a las 10.00 y cene a las 23.00 h, lo tendrá a las 16.30. Este último estudio de Garaulet ha demostrado que cada hora de retraso de ese punto medio de ingesta implica un kilo menos de pérdida de peso en un proceso de 19 semanas de tratamiento.

Comedor tardío, comedor estresado

Pero hay más. Si eres un comedor tardío, seguro que comes de manera compulsiva cuando llegas a casa por la tarde-noche, con todo el estrés del día y mientras ves la tele. En este caso, el estudio demuestra que este tipo de personas son también las que tienen menos motivación para cuidarse. “Estos resultados deberían ayudar a diseñar terapias específicas para comedores tardíos, ayudarles principalmente a controlar el estrés y establecer rutinas que mejoren sus hábitos”, explica Garaulet.

La explicación metabólica de por qué la hora de las ingestas influye tanto se ha encontrado en una enzima, la Lipasa Sensible a Hormonas (LSH), que ayuda al cuerpo a quemar grasa, y cuya máxima actividad es por la noche. Cuando cenamos tarde, la actividad de esta enzima disminuye a la tercera parte.Las investigaciones inciden en que la hora apropiada para cenar es 2,5 horas antes de irse a dormir, ya que, cenar más tarde de esa hora supone, además de una mayor propensión a la obesidad, un aumento de los valores de glucosa en sangre.