¿Qué silla de ruedas necesito? Características, modelos, tipos, novedades

La elección de la silla de ruedas eléctrica es un momento crucial para cualquier dependiente. Del acierto en esta elección dependerá el grado de movilidad que pueda alcanzar. Escoger bien puede tener repercusiones incluso en la movilidad dentro de la vivienda, pues no todos los modelos se adaptan igual

A la hora de elegir silla de ruedas eléctrica hay que tener en cuenta algunos criterios básicos.Ortopedia MimasLa Razón

Todas las sillas de ruedas pueden adaptarse en tamaño y posición de asiento y respaldo. También se pueden regular los reposabrazos y los reposapiés para que el usuario siempre esté cómodo. Sin embargo, las características personales del usuario condicionan el tipo de silla más útil para él o ella. A la hora de elegir silla de ruedas eléctrica hay que tener en cuenta algunos criterios básicos:

- Características, tamaño y peso del usuario: hay que verificar que la silla está homologada para el peso y comprobar que el asiento es al menos cinco centímetros más ancho que las caderas del ocupante. El usuario va a estar muchas horas sentado y debe estar siempre cómodo. Las características físicas y psíquicas del usuario son fundamentales: ¿puede desplazarse autónomamente desde la silla de ruedas a la cama o al WC? ¿Tiene problemas de control postural? Además, puede que el ocupante necesite accesorios, como soportes para bastones, asideros para grúa o un cojín antiescaras. Deberá asegurarse que la silla se adapta bien a esos complementos.

- Características y prestaciones de la propia silla: esto va a estar condicionado por el uso previsto de la silla. ¿Se va a transportar en coche frecuentemente? En tal caso, conviene buscar una silla eléctrica ligera y que se pliegue con facilidad. El peso depende del material (titanio, acero, aluminio, fibra de carbono) del que esté hecha la silla. Además, se debe prestar atención a la autonomía (los kilómetros que puede hacer sin recargar), lo que depende del tipo de baterías que utilice.

- Características del entorno: ¿dónde va a usar la silla de ruedas? Antes de adquirir una silla de ruedas, conviene realizar los recorridos habituales. ¿Cuál es el largo del ascensor? ¿Cuál es la anchura de las puertas que debemos cruzar? Hay que tener en cuenta estos condicionantes para que la envergadura de la silla no sea un inconveniente: una silla con las ruedas demasiado anchas puede ser inútil si no cabe en el ascensor.

La accesibilidad en España

Si elegimos bien la silla tendremos mucho ganado, aunque el poder hacer una vida cotidiana normal depende también de las características físicas del entorno. En los últimos años se han producido avances sustanciales en el ámbito de la accesibilidad. Se han aprobado normas que buscan garantizar que las personas con movilidad reducida pueden acceder a entornos y servicios en igualdad de condiciones.

Como señala el presidente del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad en el documento Nuevo marco legislativo de la accesibilidad en España, el cambio ha sido cualitativo: hoy impera el enfoque de la discapacidad desde la óptica de los derechos.

El paradigma ha dejado de ser la “eliminación de barreras” y el objetivo es la “accesibilidad universal”, entendida como derecho como presupuesto necesario para el ejercicio pleno de derechos. Las personas con movilidad reducida tienen derecho a usar con normalidad y regularidad los bienes, servicios y entornos públicos, en las mismas condiciones que cualquiera. Hoy en día resulta impensable que una nueva acera se construya sin el necesario rebaje que garantice que una persona usuaria de silla de ruedas pueda acceder sin problemas.

Sin embargo, queda aún mucho por conseguir. Muchos edificios siguen sin adaptarse a las necesidades de las personas con movilidad reducida: a veces, se trata de cuestiones tan aparentemente simples como la distribución del interior en los cuartos de baños. Otras veces son los propios ciudadanos quienes dificultan o impiden el normal desenvolvimiento de las personas dependientes, por ejemplo, aparcando irresponsablemente frente a un rebaje u ocupando la acera. La solución pasa por el cumplimiento de la normativa en vigor, pero también en la concienciación ciudadana.