Elvira García hace más de 19 años que trabaja como enfermera, está en primera línea de la covid desde el CAP Maragall y está detrás de «Equilíbrate en pandemia»Judit Diego

Enfermera García: «La pandemia no nos da tregua, aún veo un largo camino de oscuridad en 2021»

Elvira García, enfermera del CAP Maragall, ayuda a su compañeros a gestionar las emociones y a alimentarse bien en tiempos de Covid. “Los profesionales sanitarios nos volcamos en cuidar a la población y nos olvidamos de nosotros”, advierte

Miedo, rabia, frustración y cansancio, mucho cansancio, son las palabras que mejor retratan el estado de ánimo de enfermeras, auxiliares, médicos y otros profesionales sanitarios diez meses después de que el nuevo coronavirus irrumpiera en sus vidas. No son palabras elegidas al azar. Es lo que dicen sentir los trabajadores sanitarios cuándo se les pregunta cómo están y pueden responder de manera anónima y sin la obligación de tener que quedar bien con nadie. Un cóctel de emociones que, según el diagnóstico de la enfermera Elvira García, si no se gestiona bien puede pasar factura.

La enfermera García tiene un sexto sentido. Una gran capacidad de empatía que le lleva a meterse en la piel de sus pacientes para tratar de comprender si tras un síntoma físico hay emociones mal gestionadas que pueden desarrollar dolor o agravar una enfermedad. En la primera ola, tras jornadas agotadoras en las que hacía una media de 18 a 20 visitas a domicilios cada día, a pie y con toda la parafernalia para protegerse del virus, además de atender a los pacientes, tenía un ojo puesto en sus compañeros del Centro de Atención Primaria Maragall, desde donde asiste a los vecinos del barrio barcelonés de Els Encants. «La pandemia llegó sin previo avisó y nos desestabilizó a nivel organizativo. El sistema sanitario no estaba preparado para algo así. Un virus minúsculo puso al descubierto que no había recursos y faltaba personal. También puso a prueba nuestra profesionalidad y capacidad de resistencia. Trabajábamos sin horarios y sin recursos. Dormíamos poco y comíamos mal. Muchos procesados y muchos dulces. El azúcar consuela», dice. «Estábamos agotados, volcados en atender a enfermos con covid y preocupados porque no nos daba la vida para asistir al resto de patologías. Nos centramos en cuidar a la sociedad y nos olvidamos de cuidarnos a nosotros mismos», relata.

Entonces, se le ocurrió hacer una encuesta para medir cómo estaba afectando la pandemia a sus compañeros. Quizás podía hacer algo por ellos. La pasó a proveedores de atención primaria, hospitales y residencias del país y obtuvo 500 respuestas. Con ellas valoró el impacto físico y emocional que estaba teniendo la gestión de la covid en los profesionales sanitarios. «Sufrimos frustración, cansancio, rabia y miedo que se traduce en estrés, ansiedad, cefaleas o dolor muscular. Tenemos emociones negativas que no se están gestionando bien. Y si no nos cuidamos, ¿cómo vamos a seguir cuidando de la población?», se pregunta.

Cuidar a los que cuidan

Para evitar que estos sentimientos desgasten la salud física y emocional, la enfermera García empezó a trabajar en un proyecto que se ha convertido en un programa formativo integral para sanitarios, al que ha llamado: «Equilíbrate durante la pandemia».

En la encuesta, además de pedir a los sanitarios cómo se sentían, les preguntó qué necesitaban, cómo se estaban alimentando o si tomaban algún suplemento para reforzar el sistema inmunológico. Y con sus respuestas elaboró este programa holístico que consta de tres pilares: un espacio donde compartir experiencias, identificar las emociones y aprender a regularlas; terapia corporal para liberar tensiones y trucos para mejorar la alimentación en momentos de estrés e identificar alimentos que mejoren el estado de ánimo y refuercen el sistema inmunitario.

Arrancó con un webinar gratuito y ahora continúa con tres cápsulas que se impartirán on line a partir de este viernes. El programa arrancará con una formación para equilibrar las emociones derivadas de la pandemia a cargo de la psicóloga Ares Anfruns. En la siguiente cápsula, la terapeuta psico-corporal y fundadora del Inspira Movimiento, Míriam Díaz, cogerá el relevo para impartir un taller de terapia corporal en la que propone liberar tensiones. Y el día 18 de diciembre, la enfermera García hablará de la alimentación.

El azúcar como alimento de consolación

El 70% de los sanitarios que respondieron la encuesta no toma ningún suplemento alimenticio como vitamina C o D, própolis o zinc para reforzar el sistema inmune. Y en los días más árduos, la mayoría come más dulces de lo aconsejado. «El azúcar es el alimento de la consolación, pero engaña porque lo que va a hacer es inflamar y desequilibrar la microbiota, y en vez de generar calma, causará más ansiedad», explica.

La enfermera García lleva años formándose en nutrición y sabe que hay que alimentarse con comida real para tener energía. También conoce qué alimentos pueden nutrir neurotransmisores GABA para favorecer la relajación. Empezó a creer en que somos lo que comemos, cuando a su madre le diagnosticaron un cáncer de estómago sin haber tenido una patología digestiva antes. Hizo cursos, masters, postgrados y con estos conocimientos y lo que le ha enseñado la pandemia tiene herramientas para llevar mejor jornadas agotadoras.

La vida en un CAP

Las noticias sobre las vacunas no le consuelan. «No veo luz al final del túnel. Estamos instalados en una montaña rusa de bajadas y repuntes de los contagios. Aún veo un largo camino de oscuridad en 2021. Además, los daños colaterales de la Covid-19 están por llegar», avisa. «La pandemia no nos ha dado tregua a la atención primaria», continua. «Entre la primera y la segunda ola no pudimos desconectar. El virus seguía con nosotros en vacaciones y cuando nos reincorporamos , asumimos más trabajo –vigilar colegios, residencias y tareas de testeo y rastreo– y al margen de a Covid, nos propusimos recuperar a los enfermos de otras patologías que habíamos desatendido en la primera ola», cuenta. «Nos hemos encontrado pacientes crónicos peor, parejas de 90 y 89 años en las que el cuidador está para que lo cuiden y más soledad», explica.

Una jornada suya arranca a las 8.00 con extracciones, llamadas a enfermos crónicos, consultas y visitas a domicilio. Y acaba a las 15.00. «En un domicilio puedes estar entre 15 minutos y una hora», dice. «La atención primaria es la puerta de entrada al sistema sanitario y las enfermeras somos el referente de salud para la población. Acompañamos a las personas desde el nacimiento hasta la muerte», relata. «No va mal recordarlo ahora que se ha pasado del aplauso de las ocho a las exigencias. Entiendo que la gente se enfade porque no les cogemos el teléfono, pero vamos desbordados». Las consultas han aumentado un 36% respecto al año pasado.

¿Cómo ayudar a los sanitarios que han estado en primera línea?
Gestionar las emociones
Los sanitarios se han olvidado de cuidarse esta pandemia. El programa equilíbrate les ofrece herramientas para evitar desgastarse física y emocionalmente. El día 4, de 17.00 a 19.00 horas, Ares Anfruns, psicóloga, coach y formadora ofrecerá un taller para gestionar las emociones.
Mens sana in corpore sano
El 11 de diciembre, a la misma hora, se impartirá un taller para liberar tensiones a través del movimiento.
Alimentarse bien
Y el 18 de diciembre, la enfermera Elvira García dará herramientas para comer bien en momentos de estrés