Uno de cada cuatro médicos se plantea abandonar la profesión por el impacto de la covid

El 42% avisa de que se siente más cansado y menos preparado para afrontar la segunda ola de la pandemia . Los médicos de la atención primaria sufren más desgaste físico y emocional

“La pandemia de la COVID-19 está teniendo un enorme impacto en la salud física y emocional de los médicos”. Lo advierte el presidente del Colegio de Médicos de Barcelona (COMB), Jaume Padrós, y lo corrobora este estudio, “Impacto de la COVID-19 sobre la salud de los profesionales sanitarios”, en el que trabajan el mismo COMB, la Fundación Galatea y las profesoras Núria Mas (IESE) y Judit Vall (Instituto de Economía de Barcelona IEB-UB). Aunque esta investigación sigue en marcha, esta mañana se han presentado los primeros datos para alertar de que el 42% de los profesionales sanitarios se siente más cansado y menos preparado para afrontar una segunda ola de la pandemia. Este número sube hasta el 48% en el caso de los médicos de la atención primaria que desde los CAP ejercen de dique de contención. Además de ser los primeros en atender a un enfermo con sospecha de COVID-19, gestionan los contagios en las escuelas y en las residencias de ancianos. Y lo hacen con recursos escasos y sin haberse recuperado aún de los recortes de la crisis de 2010. Mientras que los médicos en general se sienten hasta dos veces más cansados ahora que antes de la pandemia, los médicos de la atención primaria se sienten el triple de agotados física y mentalmente.

El presidente del Colegio de Médicos de Barcelona ha vuelto a insistir en que la atención primaria necesita más recursos, más financiación y menos cara burocrática. Por ejemplo, una acción sencilla que podría aligerar la carga de trabajo sería cambiar la red de centralitas telefónicas. “En la atención primaria, no todo son médicos y enfermeras, hay administrativos que podrían encargarse de llamadas y liberar de cargas burocráticas a los profesionales de la salud”, ha explicado Padrós. Para visibilizar su malestar, la semana que viene, Metges de Catalunya, el sindicato mayoritario, ha convocado una huelga.

Este agotamiento físico y mental que sienten los médicos se traduce en que un 24% de los médicos se ha planteado dejar la profesión en algún momento desde marzo. De nuevo, este porcentaje crece hasta el 31,7% en el caso de los médicos de la atención primaria. Además de atender un mayor volumen de pacientes, lo han hecho sorteando la falta de recursos, teniendo que tomar decisiones difíciles y sufriendo por contagiar a sus allegados. El 33% de los médicos se autoconfinó durante algún momento de la pandemia en casa o en los hoteles habilitados para evitar transmitir el virus a los familiares. La profesora Vall ha constatado que el impacto de la covid ha sido más fuerte para los médicos que se aislaron. Padrós volvió a advertir de que el sistema sanitario no puede seguir sustentándose sobre el compromiso de los profesionales. Porque pese a que uno de cada cuatro médicos haya pensado en algún momento tirar la toalla, al final sólo un 2% ha decidido abandonar la profesión.

Entre marzo y agosto, hasta un 21,5% de los médicos ha estado de baja. Y catorce han fallecido mientras estaban ejerciendo por culpa de la covid.

Además de los médicos de la atención primaria, los que trabajan en Urgencias y en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) son los que más han sufrido y más secuelas arrastran. Para medir su desgaste físico y mental, se ha tenido en cuenta la frecuencia con la que se han sentido agotados, han tenido cefaleas, dolor de estómago o de espalda, y dificultades para tomar decisiones. Durante el pico de la pandemia, entre marzo y mayo, el 57% admite que estaba agotado físicamente. Este número sube hasta el 68% en el caso de los médicos que trabajan en la UCI, mientras que antes de la pandemia, apenas un 27% del colectivo se sentía cansado.

Las profesoras Vall y Mas han destacado la importancia del papel de los equipos para proteger la salud y el bienestar de los médicos. Hay mucha literatura sobre el tema y los datos de esta encuesta, que han respondido 1.648 profesionales, añaden que los profesionales sanitarios que gestionaron el trabajo de manera compartida tuvieron menos dilemas éticos -un 24% frente a un 31%- y menos dolores de cabeza -del uno al cinco, los profesionales con un equipo protector tuvieron un nivel de cefaleas de 1,97 y los que no contaban con el apoyo de compañeros, un 2,39-.

El estudio sigue. Analizará el papel de los médicos en esta segunda ola con la idea de “cuidar a los que nos cuidan”. Estos datos sirven para reclamar a las administraciones una reforma del sistema de salud que garantice la salud de los profesionales. También para pedir más recursos humanos, económicos, más autonomía para los profesionales y para los equipos, además de formación para gestionar el estrés y la toma de decisiones.