Detección temprana del cáncer de próstata (V)

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Antes de que el análisis de sangre del PSA (Antígeno Prostático Específico) estuviera disponible, hasta la mitad de los pacientes con cáncer de próstata moría de la enfermedad. Desde que se introdujo este marcador para detectar el cáncer de próstata en una etapa temprana, la mortalidad ha disminuido más drásticamente que la de cualquier otro cáncer, a costa, sin embargo, del llamado sobrediagnóstico y sobretratamiento.

El estudio europeo de detección del cáncer de próstata (ERSPC) demuestra que la realización del PSA reduce la mortalidad específica de la enfermedad en un 21%, lo que equivale a una muerte evitada de 781 hombres a los que se ha realizado el PSA o una por cada 27 cánceres de próstata detectados. Las pruebas demuestran que, tras 20 años de seguimiento, el número de pacientes necesarios para la detección y el diagnóstico del cáncer de próstata se redujo a 101 y 13, respectivamente, para prevenir una muerte por cáncer de próstata. Así pues, los resultados de la detección del PSA en la reducción de la mortalidad son obviamente mejores que en la detección del cáncer de mama o de colon. Esta disminución en la muerte por cáncer de próstata se hace más significativa con un seguimiento más largo (más del 50% después de 19 años).

Estudios recientes en el Reino Unido y los Estados Unidos también han demostrado que la reducción de las pruebas de detección del PSA, tiene una correlación directa con la detección «demasiado tardía» de las enfermedades y un aumento de las tasas de mortalidad por cáncer de próstata. De manera similar, en Alemania, el 49% de los cánceres de próstata se diagnosticó a un nivel localmente avanzado en 2017, mientras que en 2008, sólo el 29% se diagnosticó en esta etapa posterior.