Bienestar

3 trucos psicológicos para cumplir tu propósito de ponerte en forma en 2023

Durante el mes de enero, las suscripciones al gimnasio aumentan en un 40 por ciento

El fitness como forma de vida
El fitness como forma de vidapexelsfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@595c8ac0

Un nuevo año comienza. Y con él muchas personas elaboran una lista con un sinfín de propósitos que completar en los próximos 365 días. Y como cada año, la aspiración que encabeza la gran mayoría de las listas de buenos propósitos es el de apuntarse al gimnasio. Pero claro, el verdadero propósito debería ser no solo apuntarse, sino darle continuidad a una práctica que es beneficiosa para la salud. De hecho, un 40% más de gente se suma a hacer deporte tras los excesos navideños. Y sin embargo, son muy pocos los que consiguen cambiar su estilo de vida... porque requiere algo más que el mero hecho de proponérselo.

Imaginarse a sí mismo practicando un deporte o algún movimiento puede mejorar el rendimiento físico | Fuente: Objetivo Bienestar
Imaginarse a sí mismo practicando un deporte o algún movimiento puede mejorar el rendimiento físico | Fuente: Objetivo BienestarObjetivo Bienestarfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@595c8ac0

Y lo peor de todo es que toda la vida nos han prometido que si hacemos ejercicio durante el tiempo suficiente, nuestro cuerpo empezará a liberar endorfinas... y que eso va a hacer que disfrutemos y que nos hagamos “adictos” al deporte. Sin embargo, por más que lo intentamos y por mucho ejercicio que hacemos, nada parece acercarnos a ese momento en el que la química sustituya a la motivación y a la fuerza de voluntad; de forma que nuestro cerebro sea el que nos empuje a salir a correr o a levantar pesas... y no el que nos tiente a quedarnos en el sofá viendo Netflix. Afortunadamente, existen algunas estrategias que podemos aplicar para convertir el deporte en uno los momentos más placenteros de nuestra rutina diaria:

Imaginación al poder

El nadador estadounidense Michael Phelps escribió en su autobiografía “No Limits” que se visualiza a sí mismo compitiendo antes de cada carrera: “Puedo ver el comienzo, los trazos, las paredes, los giros, el final, la estrategia, todo”.

Y es que, aunque pueda parecer un poco extraño, imaginarse a sí mismo practicando un deporte o algún movimiento puede mejorar el rendimiento físico. Es una estrategia que ayuda a la memoria muscular y a los procesos motores porque -de esta forma- nuestro cerebro hace un repaso de la experiencia física que van a experimentan los músculos antes de empezar a entrenar… haciendo que nuestros movimientos sean mucho más precisos y consistentes llegado el momento.

Música cañera

Esta estrategia no es ninguna novedad. La ciencia lleva estudiando muchos años la relación de la música con nuestra psique. En el caso del deporte, la música tiene tres beneficios fundamentales: una melodía dura y una buena composición lírica pueden ser realmente inspiradoras y además aumentará la “excitación fisiológica”; acelerando nuestro ritmo cardiaco y oxigenando mejor los músculos. Asimismo, una melodía rítmica y constante nos sirve de patrón para sincronizar naturalmente el movimiento de nuestro cuerpo y -por último- el hecho de pensar en la música, también puede distraernos... haciendo más “soportable” y liviana una dura sesión de ejercicio físico.

La ropa de deporte está fabricada con unos materiales muy específicos con el objetivo de absorber el sudor y permitir la transpiración | Fotografía de archivo
La ropa de deporte está fabricada con unos materiales muy específicos con el objetivo de absorber el sudor y permitir la transpiración | Fotografía de archivolarazonfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@595c8ac0

Ahora bien, hay que saber qué música va a poner la mejor banda sonora a nuestro entrenamiento. Una investigación de la Universidad Brunel (Londres) estimó que una lista de reproducción cuidadosamente seleccionada podría reducir en un 12% la percepción de esfuerzo, aumentar la resistencia en un 15% y mejorar la eficiencia del movimiento en un 7%.

Persevera y notarás los resultados

De acuerdo con una investigación realizada por un equipo de científicos de la Universidad de Turku (Finlandia) que fue publicado por la revista especializada “Medicine & Science in Sports & Exercise”, cualquier persona -incluso aquellas más reticentes al ejercicio físico- pueden cambiar sus patrones mentales con respecto al deporte y así disfrutar del entrenamiento.

En su estudio, los investigadores reunieron a 64 voluntarios, que participaron en tres intensas clases de spinning. Mientras tanto, los científicos de la Universidad de Torku escaneaban los cambios en su actividad cerebral y -por último- los 64 hombres respondieron a una serie de cuestionarios sobre sus sentimientos y sobre su actitud frente al ejercicio.

Los investigadores descubrieron que aquellas “personas con mayor capacidad aeróbica reportaron mejoras en el estado de ánimo inducidas por el ejercicio que aquellas con menor condición física”. Es decir, que las personas más entrenadas recibe un chute más grande de los analgésicos naturales (opiáceos endógenos) producidos por el propio cuerpo. Esto hace que aquellas personas que están más en forma, respondan mejor ante el dolor, mantengan mejor la motivación y sean capaces de regular de una forma más eficiente el estrés y la ansiedad.

No olvides estirar después de una buena rutina
No olvides estirar después de una buena rutinapexelsfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@595c8ac0

Es conclusión, así como el cuerpo se acostumbra al entrenamiento y empieza a cansarse menos, también el cerebro poco a poco comienza a acostumbrarse e incluso a disfrutar el ejercicio. Ya que cuanto más se persiste en el ejercicio físico, mejor es la actividad de los receptores opioides cerebrales. Por eso, para quienes el entrenamiento es tedioso, obligarse al principio para disfrutar más adelante, puede ser la regla.