Alerta por falsos negativos de zika en bebés

Investigadores detectan una disminución del desarrollo neurológico en bebés nacidos «sanos» a los 18 meses de edad

El desarrollo fue evaluado entre los cuatro y los 18 meses de edad de los bebés
El desarrollo fue evaluado entre los cuatro y los 18 meses de edad de los bebésChildren´s National Hospital (nombre del dueño)Children´s National Hospital

El pánico se desató a nivel mundial desde que el virus del Zika se detectó por primera vez en el continente americano en 2015. En febrero de 2016, la OMS declaró la emergencia internacional. El virus se había extendido ya a 60 países y se había transmitido sexualmente en seis: Argentina, Chile, Italia, Francia, Nueva Zelanda y EE UU). En la actualidad, mientras los científicos tratan de hallar una vacuna que proteja contra el zika, un equipo de investigadores ha detectado que se han producido falsos negativos: efectos retardados en bebés que parecían normales al nacer, según un estudio publicado ayer en «JAMA Pediatrics».

Un grupo de investigación multiinstitucional, dirigido por el Children´s National Hospital, ha detectado retrasos en el desarrollo neurológico de bebés colombianos que estuvieron expuestos a este virus en el útero materno y eso pese a tener imágenes cerebrales y una circunferencia de la cabeza normales al nacer.

Este virus que se puede transmitir de la madre al feto produce microcefalia (un tamaño de la cabeza inferior al normal debido a la pérdida de tejido cerebral o a un desarrollo cerebral no normal) y otras malformaciones congénitas que constituyen el síndrome congénito por el virus de Zika (contracturas de los miembros, hipertonía muscular, alteraciones oculares o sordera). Sin embargo, «estos bebés no tenían evidencia de déficit neurológico o microcefalia al nacer. Los déficits de neurodesarrollo, incluidas las disminuciones en la movilidad y la cognición social, surgieron en su primer año de vida, incluso cuando la circunferencia de su cabeza se mantuvo normal», asegura Sarah B. Mulkey, neuróloga neonatal del citado hospital y primera autora del estudio, que precisa a este periódico que lo que hemos detectado «es una disminución creciente de las puntuaciones normales de desarrollo neurológico con el tiempo a los 18 meses de edad».

«Este estudio –prosigue– es una continuación de la investigación que nuestro grupo comenzó cuando estas madres estaban embarazadas. Al examinar cuidadosamente a estos bebés en dos periodos de tiempo que oscilaban entre los cuatro a los 18 meses de edad, descubrimos que estos bebés ‘‘aparentemente normales’’ tuvieron una disminución con el tiempo de la trayectoria normal del desarrollo neurológico, incluidas el desarrollo motor y las primeras habilidades sociales y cognitivas». «Creemos que son los primeros resultados publicados que encuentran un vínculo entre las lesiones cerebrales sutiles y el desarrollo neuromotor deteriorado en los niños expuestos al zika», añade.

El grupo de investigación realizó resonancias magnéticas fetales y ultrasonidos a las embarazadas a medida que avanzaba su gestación. Aunque se había confirmado la infección de zika en todas las madres, 77 de sus 82 hijos nacieron sin signos del síndrome de Zika congénito. Los científicos sometieron a 70 bebés a pruebas de neurodesarrollo adicionales durante su infancia. Estos bebés nacieron entre el 1 de agosto de 2016 y el 30 de noviembre de 2017, precisamente en el apogeo de la epidemia. Todos ellos nacieron con una circunferencia normal de la cabeza y «durante las evaluaciones también», precisa.

Cuando tenían entre cuatro y ocho meses y entre nueve y 18 meses se evaluó su desarrollo neurológico mediante dos herramientas validadas: la Evaluación de desarrollo inicial de habilidades adaptativas y funcionales de Warner (una prueba de 50 ítems de habilidades tales como el autocuidado, movilidad, comunicación y cognición social) y la Escala motora infantil de Alberta (un examen motor de bebés en posición prona, supina, sentada y de pie).

Las mujeres que participaron en el estudio estaban muy motivadas, con un 91% de seguimiento con las citas, incluso si eso significaba viajar horas en autobús. Además de la facultad de Children’s National que viaja a Colombia para capacitar al personal sobre cómo administrar los instrumentos de detección, las evaluaciones grabadas en vídeo, las resonancias magnéticas y los ultrasonidos se leyeron, analizaron y calificaron en el Children’s National.

Cómo evolucionarán

«Normalmente, el desarrollo neurológico en bebés y niños pequeños continúa durante años, construyendo una sólida red neuronal que luego utilizan para llevar a cabo funciones neurológicas y cognitivas complejas cuando los niños en la escuela», agrega Mulkey. El problema es que «todavía no sabemos cómo evolucionarán estas diferencias de desarrollo a medida que estos niños crezcan y se acerquen a la edad escolar. Esta es una de las preguntas importantes que esperamos responder en la próxima fase de esta investigación».

Estos hallazgos subrayan la importancia de que todos los bebés expuestos al zika en el útero se sometan a un seguimiento a largo plazo, lo que brinda la oportunidad de intervenir antes» si fuera necesario, concluye.