Nueva era, otros hábitos

Aún es pronto para saber cuánto poder adquisitivo vamos a perder a causa de la crisis que se nos avecina, pero, por si acaso, los españoles ya estamos cambiando hábitos de consumo. Por lo que pueda pasar

Las perspectivas económicas no pueden ser peores. Se mire donde se mire, los augurios se aproximan a la depresión del 29 del siglo pasado. Los españoles, confinados y llenos de incertidumbre, observamos el panorama desde la estrechez de nuestras casas sintiéndonos impotentes porque poco podemos hacer. Pero hay un ámbito de decisión que la pandemia no nos ha arrebatado del todo. Seguimos siendo dueños y señores de lo que compramos y dónde lo compramos. Es verdad que nuestro campo de consumo se ha reducido considerablemente, aunque la última decisión es nuestra. Y, por el momento, hemos decidido pasarnos a las marcas blancas de los supermercados, que han aumentado un 23 por ciento, según se desprende del primer barómetro «Consumo y compra dentro y fuera del hogar», publicado por Aecoc Shopperview en colaboración con la agencia 40db. Hacía casi diez años que estos productos de precio reducido no experimentaban un subidón semejante, desde la debacle financiera que siguió al crack de 2008. Y es que más del 70 por ciento teme que su situación económica empeore de alguna forma en los próximos meses.

Una vez más, la contención del gasto que ya se está haciendo patente es un arma de doble filo. Mientras el consumidor ahorra y recupera cierta sensación de control que el coronavirus le ha arrebatado por completo, muchos negocios se preparan para la ruina. Si no gastamos, la economía no se mueve y la recesión de agrava. Además, según varios expertos en comportamiento, la cuarentena ha modificado ciertos hábitos que quizá tardan en volver a su ser, si es que acaban de hacerlo. Entre otras cosas, el porcentaje tan elevado de españoles que se han atrevido con los fogones no augura nada bueno para los profesionales de la restauración. Muchos se han dado cuenta de lo barato que resulta hacer la cena en casa y que, a fin de cuentas, ni se tarda tanto ni es tan complicado. Y el ahorro puede ser enorme. Aún quedan meses para ver la huella definitiva de la crisis en nuestras rutinas, aunque todo apunta a que será profunda. Veremos.