España, de vaciada a casi ausente

Un estudio publicado por «The Lancet» concluye que, si ahora hay 47 millones de personas, en 2100 habrá 23 millones, de los cuales solo 16 serán españoles nativos

La mitad del territorio español, la España vacía, sufre cada vez más escasez, tanto de población como de servicios
La mitad del territorio español, la España vacía, sufre cada vez más escasez, tanto de población como de serviciosAlberto R. RoldánLa Razón

La población mundial alcanzará su pico a mitad de siglo y, a partir de entonces, la reducción será tal que, de 9.700 millones que se registrarán en 2064, en 2100 la cifra descenderá hasta los 8.800. Así lo prevé un estudio elaborado por el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud de la Universidad de Washington, publicado este martes en la revista «The Lancet». La investigación ha abordado proyecciones globales, regionales y nacionales de economía, población, mortalidad, fertilidad y migración en 195 países. Con esto, los resultados de España han sido, junto con Italia, de los más llamativos. El análisis concluye que la población de España, respecto a 2017, podría reducirse más de la mitad al final de este siglo, lo que le llevaría a retroceder en la lista de potencias económicas globales del decimotercer puesto –que ocupaba hace tres años– al vigésimoctavo en 2100. Es decir, si hablamos ahora de España vaciada, ¿en unos años la llamaremos casi ausente? «El problema no es solamente la pérdida de población, sino también del envejecimiento», explica el sociólogo y demógrafo Alejandro Macarrón. «Calculo que en 2100 los mayores de 65 años serían casi la mitad de la población, cuando ahora representan el 20%, entonces, o se jubilarán tardísimo, o tendrán un problema».

José Luis Montoro

Según el estudio, de los 195 países analizados, en 183 la Tasa Total de Fertilidad (TTF) se situará en unos niveles que no permitirán mantener el tamaño de sus poblaciones, a menos que se apliquen «políticas liberales de inmigración». Respecto a esto, el experto en demografía asegura que «pensar que la inmigración es la solución, es muy arriesgado, porque lo más probable es que no sea suficiente». Reconoce como «indudable que si hay gente en España que no quiere cubrir determinados puestos y los extranjeros sí, se necesiten». Sin embargo, asegura que «pensar que la inmigración está garantizada no es correcto, porque los países muy envejecidos no la atraen». Actualmente «vienen extranjeros en gran parte por el Estado de Bienestar», pero, si a finales de siglo «el 49% de la población española tendrá más de 65 años, el país estará envejecido y esto no trae inmigración», explica Macarrón. Asimismo, argumenta otra razón por la que ésta no es la solución para compensar la pérdida demográfica: también porque «la inmigración que puede venir es mayoritariamente poco cualificada, es decir, no bastaría para cubrir la gente que falta».

¿Desapareceremos?

Pero «no solo de pan vive el hombre, como dijo Jesucristo, el problema no es solo económico», continúa Macarrón, «la soledad también será un problema que no podrá solucionar la inmigración». Actualmente, de cada 100 jóvenes que pueden tener hijos, solo 60 lo tienen. «Dentro de 30 años, de esos 60 solo se reproducirán 36, y así de manera acumulativa», advierte el sociólogo. «Tendremos muchos menos niños para que se produzca el relevo generacional y, además, esto afecta a la población nativa», añade, «porque los españoles ya estamos decreciendo». Defiende que «hace falta más de dos hijos de media por mujer, para que dentro de 30 años pueda haber la misma cantidad de mujeres que puedan tener hijos». Entonces, ¿los españoles desapareceremos? «En el país hay ahora más de 47 millones de personas, de los cuales 7 millones son nacidos en el extranjero y más de 1 millón y medio son hijos de inmigrantes», explica Macarrón. Entonces, los españoles «que son hijos y nietos de españoles somos alrededor de 38 millones, y cayendo. El año pasado hubo alrededor de 130 mil menos y esta cifra aumenta cada año. Por tanto, calculo que en 2100 seremos 16 millones, que es la población que había en España en 1868, cuando la Revolución Gloriosa», continúa, «estamos volviendo atrás y esto se puede cubrir o no con inmigrantes, pero es muy arriesgado pensar que la inmigración pueda resolver todo el problema».