El perfil de los nuevos infectados: Más de un 40% de los contagiados son extranjeros

El perfil de los que ingresan en los hospitales españoles se corresponde con pacientes más jóvenes y con menos carga viral que en la primera oleada, y procedentes de Latinoamérica o de Europa del Este en un amplio porcentaje

La segunda oleada de Covid-19 está teniendo un impacto descomunal en la población inmigrantes que residen en España. La tónica es general en todas las autonomías pero en algunas de ellas resulta particularmente intensa. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, alrededor de un 42,1% de los contagios confirmados durante los últimos 14 días se produjo entre personas nacidas fuera de nuestro país. Dicho porcentaje se eleva, según fuentes sanitarias, al 43,5% si se tienen en cuenta sólo los datos de los últimos siete días.

Esta situación se está trasladando también a los ingresos en los principales hospitales, aunque no hay estadísticas que lo ratifiquen porque el lugar de nacimiento del paciente no es relevante desde un punto de vista asistencial. No obstante, fuentes médicas que trabajan en ellos apuntan a que numerosos enfermos hospitalizados tienen origen latino o de Europa del Este. Muchos más que a lo largo de la primera oleada. Entre marzo y junio hubo también pacientes de estos lugares de procedencia.

Tal y como informó LA RAZÓN, llegaban en líneas generales especialmente afectados, lo que llamó poderosamente la atención de los facultativos, que lo atribuyeron a una mayor carga viral producida por las particulares condiciones de vida en las que viven muchos de ellos, compartiendo pisos con un número elevado de personas. La diferencia, aseguran las mismas fuentes, es que ahora protagonizan los contagios y los ingresos hospitalarios en mayor medida que antes pero con una carga viral menor que en los meses anteriores.

Este especial impacto en la población inmigrante es sólo la punta del iceberg de un cambio de perfil del infectado y de un cambio también de paradigma en la aplicación de los posibles tratamientos que reciben los pacientes nada más llegar al hospital. ¿Qué otras diferencias están observando los médicos con respecto a la situación vivida durante la primera ola? Además de una mejora sustancial de su protección individual por la llegada de equipos, la situación no es, de momento, como la vivida en marzo y abril.

A pesar del aumento de los ingresos en planta de las últimas semanas, las Unidades de Cuidados Intensivos (UCIS) y otros espacios análogos como las unidades de reanimación (REAS) disponen aún de bastante sitio y no se encuentran, ni de lejos, llenas, aunque ya ha habido ciertas «tensiones» en algunas UCIS pequeñas. Además, el cuadro de los enfermos que llegan a las urgencias es mucho más leve que en la primera fase de la pandemia y muchos de los ingresos autorizados se producen para confinar de alguna forma a la persona infectada por las malas condiciones sociales que arrastra. Con el ingreso se trata de evitar que infecten a otras personas cuando regresen a sus domicilios. Según las mismas fuentes, esto está sucediendo principalmente en los hospitales situados en la periferia de la capital.

Además, ha mejorado la medicación con los ingresados, y ambos factores están provocando, por ejemplo, que un alto porcentaje de los que empeoran y tienen que pasar a una unidad de críticos no requiera de intubación. Según las mismas fuentes, a día de hoy alrededor de un 25% de los enfermos atendidos en UCI en muchos hospitales no está intubado. En la primera fase de la pandemia, el porcentaje se reducía prácticamente a cero por los problemas respiratorios y la gravedad de la lesión que presentaban. Además, los pacientes que llegan ahora a los hospitales son más jóvenes que en el inicio de la pandemia, lo que facilita que su estado general de salud sea mejor, pese a la gravedad que pueda revestir su infección. «Una de las características que más nos llama la atención es que los pacientes que ingresan ahora son pacientes más jóvenes y mayoritariamente hispanos y de Europa del Este, que viven además en áreas económicamente deprimidas», afirman.

Otro hecho llamativo es la reducción de la mortalidad en las UCIS entre finales de junio y hoy, con respecto a la expansión inicial de la Covid-19 en España. En algunos hospitales no supera en esta segunda fase el 15% de los que ingresan en ellas en estado crítico. El porcentaje en otros es incluso bastante menor, según aseguran. En su blog diario sobre la crisis de la Covid-19, el presidente de HM hospitales cifra en el 30% de las camas de UCI habituales disponibles (700 públicas más 200 privadas) ya ocupadas «de forma asimétrica en los diferentes hospitales». Se trata de un 15% de las camas de críticos ocupadas con respecto a las habilitadas en marzo (1.800 sólo en la Comunidad de Madrid).