Vacunar en farmacias, receta contra el atasco sanitario

Las razones de los farmacéuticos para vacunar contra la gripe y, en su día, poder poner la anticovid

La vacunación en las boticas es habitual en países de nuestro entorno como Francia, Portugal, Reino Unido o Italia. Lo que necesitan esos farmacéuticos europeos, según uno u otro caso, es una formación específica, disponer de espacios para garantizar la privacidad, llevar un registro de las intervenciones y colaborar con el resto de autoridades sanitarias.

Y lo que presentan en común todos esos países que permiten vacunar en farmacias es que los índices de vacunación se incrementaron de forma significativa entre la población.

En España, donde la campaña de vacunación de la gripe comienza en unos días, esta posibilidad no está contemplada. Pero también sería una opción a tener muy en cuenta cuando comience la administración de vacunas contra la Covid ya que las 22.000 farmacias existentes en nuestro país facilitarían enormemente esta labor.

En lo que respecta a la vacunación contra la gripe, este año la situación es muy especial, porque la epidemia de coronavirus ha hecho que sea muy necesario que se inmunice a una gran parte de la población para evitar problemas de salud en los colectivos más vulnerables como mayores, personal sanitario, embarazadas o personas con enfermedades crónicas y, al mismo tiempo, aliviar la presión sobre el sistema sanitario. El objetivo este año es llegar al 75% de la población inmunizada frente a la gripe.

El Ministerio de Sanidad ha realizado una compra extraordinaria de 5 millones de dosis para reforzar la campaña de vacunación que llevan a cabo las CC AA. La compra masiva de dosis por parte de las administraciones ha provocado que el sector farmacéutico dé la alerta sobre el desabastecimiento en sus oficinas, algo que podría aumentar aún más si cabe la presión sobre atención primaria una vez que se ponga en marcha la campaña contra la gripe. En este sentido, Ana López Casero, tesorera del Consejo General de Farmacéuticos, señala a LA RAZÓN que «nosotros lo hemos denunciado reiteradamente. Sabiendo que Sanidad iba a adquirir un número superior de dosis a lo habitual para vacunar a más personas, nosotros como Consejo General hemos venido pidiendo a Sanidad que nos dejen vacunar en las farmacias, que era un año muy especial, que hay que cumplir unos estándares».

Y continúa: «Nos preocupa esta situación. Nosotros lo que queremos en un momento muy complicado es sumar para llegar a la mayor cantidad posible de personas. Hay algunas que incluso no van a los centros de salud porque, por ejemplo, tengan sanidad privada».

Casero añade que «nosotros no reivindicamos. Estamos viendo una situación muy complicada. Aquí tienen la red de farmacias para lo que necesiten, incluida la aplicación de vacunas con los requisitos de las comunidades autónomas para poderlo hacer. Intentamos colaborar».

En esta misma línea se pronuncia Luis González Díez, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid: «Como profesionales sanitarios brindamos nuestros conocimientos y espacios a las autoridades sanitarias para lo que necesiten. Tenemos firmado un acuerdo con la consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Este ofrecimiento está en la mesa desde el mes de marzo. Hemos colaborado en atención farmacéutica a domicilio, reparto de mascarillas y en todo aquello que había que colaborar».

Pero, además, recalca un hecho muy importante que facilitaría la administración de la vacuna: «En muchos municipios no hay centro de salud, pero sí hay una oficina de farmacia en la mayoría. Sería muy bueno usarlas para que las personas no se tengan que desplazar de un municipio a otro, o a un centro de salud. En la España vaciada quedan solamente nosotros».

Otro de los puntos a favor de esta medida es la inmediatez ya que «si se quiere vacunar se podría hacer de forma muy rápida a través del canal de distribución farmacéutico. Ahora mismo ya se podría», añade Luis González. Además, sostiene que «podemos vacunar sin problemas, estamos perfectamente cualificados y formados. Constantemente estamos dando cursos de actualización, este mes precisamente desde el COFM impartimos uno de vacunación en las oficinas de farmacia por si fuese necesario. Estamos al día y no hay problema. En Madrid hay de 2.900 a 3.000 farmacias por todos los puntos de la Comunidad, y que posibilitan un servicio de urgencia todos los días».

Pero no solo se apoya esta medida desde las instituciones farmacéuticas, la mayoría de los profesionales con los que ha hablado La RAZON se muestran partidarios ya que consideran que es una forma de ayudar a aliviar el sistema sanitario en las duras circunstancias por las que atraviesa debido a la pandemia. Así, María Remedios Piñol declara que «somos sanitarios, pero además estamos formados para vacunar. Tenemos los conocimientos para una posible reacción adversa, y disponemos de los medios para hacer frente a ello. Somos el establecimiento más cercano a la población. Y hay algo que no debemos olvidar: estamos en una pandemia y debemos arrimar el hombro. Si se quiere llegar al 75% de personas vacunadas todos tenemos que ayudar».

Por su parte, Fernanda Quintela recuerda que «los centros de atención primaria están colapsados y pidiendo recursos. Nosotros tenemos una red tremenda, con profesionales sobradamente preparados», aunque reconoce que durante los meses de marzo, abril y mayo estuvieron desbordados «ahora el trabajo se ha normalizado, podemos dar ese servicio». E incide en otro aspecto: «Los protocolos de seguridad en la oficina de farmacia son muy importantes, incluso los trabajadores tenemos grupos burbuja para no coincidir y seguir al pie del cañón» en caso de que hubiera un contagio. «Si finalmente nos los proponen estaríamos encantados», asegura.

«Que nos utilicen de una vez por todas, sería maravilloso», pide Julián Gómez. «Tienen una ayuda con nosotros, estamos en todos los pueblos y podemos dar ese soporte de forma altruista. Valemos más que solo para dispensar medicamentos. Podemos dar un apoyo, deberíamos poder hacer test serológicos. En este caso se podría hacer igual que con los estupefacientes", señala. «Notificar a Sanidad un test positivo o notificar las personas vacunadas. Tenemos herramientas y la acción es mínima. Yo no lo veo arriesgado, podemos dar un curso», considera. Sin embargo, se lamenta de que «vamos tarde siempre. No va a haber vacunas para las farmacias. Es increíble como no lo han gestionado antes, pero igual ya no da tiempo».

No obstante, también hay farmacéuticos que no son partidarios de vacunar en sus oficinas. Jesús Calvo se lamenta también de la falta de tiempo material para esta medida por el inminente arranque de la campaña: “lo de formarnos ahora lo veo complicado por la época en que estamos”. Además, “nos hemos ofrecido para hacer los test rápidos, que es algo mucho más sencillo, y nos han dicho que no”. Y destaca que “no a todo el mundo le gusta pinchar y la vacuna de la gripe es intramuscular, con una jeringa especial, hay que practicar”. Sin embargo, lanza una idea que considera más sencilla: “En farmacias grandes disponer apartados donde viniera un paciente o una enfermera para vacunar a nuestros pacientes. Se podría habilitar espacios siempre que se pudiera”, ya que “algunas farmacias son minúsculas”, recuerda.

Los profesionales de la enfermería, en contra

Desde el Consejo General de Enfermería, su presidente, Florentino Pérez Raya, afirma que “la aspiración de los farmacéuticos de vacunar en sus oficinas, un negocio privado y con ánimo de lucro, no es nueva. Sin embargo, con el marco legislativo actual, los farmacéuticos no tienen las competencias profesionales para la prescripción y/o administración de cualquier tipo de inyectable, entre ellos las vacunas, ni para prestar ningún otro tipo de asistencia sanitaria”.

Aunque no duda de su contribución a la salud comunitaria y su formación como expertos en medicamentos, “estamos hablando de administrar un fármaco con potenciales efectos adversos y que exige que el acto sanitario tenga lugar en un entorno puramente sanitario, no en un establecimiento comercial”, sostiene.

Florentino Pérez concluye señalando que “los farmacéuticos no tienen preparación alguna ni los medios técnicos necesarios para actuar si el paciente sufre una reacción adversa o complicación como consecuencia de la vacunación y, por tanto, podría producirse una situación de gravedad que podría tener consecuencias perjudiciales para el paciente. Su seguridad debe prevalecer por encima de todo. Por otra parte, conviene no olvidar que esa hipotética vacunación no sería gratuita, como en nuestra Sanidad pública”.