Si son padres no lo duden: lleven a sus hijos al parque

¿Tiene sentido cerrar los parques infantiles? No. La actividad al aire libre y que toquen las superficies de plástico apenas conlleva riesgo. Y los niños se contagian menos que los adultos

Ha sido una de las primeras y más polémicas medidas vinculadas a las nuevas restricciones provocadas por la segunda ola: el cierre de los parques infantiles. Pero, ¿se trata de una medida realmente acertada? Hay que aclarar primero que llevamos muy poco tiempo con el virus SARS-CoV-2, responsable de la covid-19, aunque parezcan años.

Y aún queda mucho por comprender, en particular en cuanto a las diferentes formas de contagio y específicamente en menores de edad. ¿Qué sabemos entonces? Por ahora, que el virus puede sobrevivir en superficies como el acero o el plástico y de acuerdo con el CDC (Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades), se puede contraer covid-19 al tocar una superficie u objeto que tenga el virus y luego llevarse las manos a la boca, nariz u ojos. Pero esta no es la principal vía de contagio.

De acuerdo con un estudio publicado en «The New England Journal of Medicine» el virus puede sobrevivir en este tipo de superficie hasta 72 horas, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que éste y otro estudio similar publicado en «The Lancet» se realizaron en condiciones de laboratorio: los científicos obtuvieron las muestras con métodos que van más allá de rozar o apoyarse en la superficie y que no hay pruebas de que el virus detectado podría infectar en las concentraciones que se halló.

En este sentido lo que recomiendan los organismos y expertos es, siempre que sea posible, limpiar –aunque no es necesario desinfectar– las superficies para reducir posibles contagios. También señalan la necesidad de facilitar un cupo para que no haya multitudes en el sitio y continuar con la política de distanciamiento, mascarilla y limpieza de manos. Con estas recomendaciones, los posibles riesgos se reducen notablemente.

Pero hay más. El consenso científico, de acuerdo con lo que sabemos hasta la fecha, es que las actividades al aire libre ofrecen una posibilidad de contagio menor que las de interior. Hay más espacio entre las personas, el aire no está estancado y las corrientes de aire ayudan a «diluir» el virus: no hay concentraciones tan altas y si se produce una infección la carga viral es menor.

Al mismo tiempo están los «sujetos implicados»: niños y niñas generalmente menores de 10 años, que son los que acuden a los parques infantiles. Hasta ahora los estudios más exhaustivos que contamos sobre el coronavirus y los menores vienen de Corea del Sur y de España.

El primero de ellos analizó a unos 5.700 pacientes con covid-19 y descubrieron que los niños menores de 10 años transmiten el virus un 50% menos que los adultos, aunque tengan una mayor carga viral. A partir de esa edad la proporción de contagios aumenta claramente. El otro estudio mencionado fue realizado por el Hospital Sant Joan de Déu en la plataforma Kids Corona y analizó a casi 1.905 participantes, la mayoría menores de 12 años, que acudieron a distintos campamentos de verano. A lo largo de 5 semanas la investigación pudo identificar 39 casos de nueva aparición: 30 niños y 9 monitores. Los 30 casos pediátricos han tenido contacto con 253 niños y niñas durante los campamentos y solamente 12 se contagiaron, lo que muestra que la tasa de infección es casi seis veces más baja que la que presentaba la población general.

Este ensayo se realizó en campamentos al aire libre y los participantes estaban en grupos limitados en número. Lo mismo que aconseja el CDC y la OMS: que no haya mucha gente en los parques infantiles y mantener las condiciones de higiene.

Así, lo que la ciencia muestra ahora es lo siguiente: los menores tienen menos probabilidades de enfermarse por covid-19, cuando lo hacen sus síntomas son rara vez graves y, por si fuera poco, tienen menos probabilidades de infectar a otras personas. Debido a que los niños, por lo general, no presentan síntomas o son más leves, es menos probable que transmitan el virus al toser o estornudar como haría un adulto.

Y a todo ello hay que añadir los beneficios físicos y mentales que aporta a los más pequeños poder seguir realizando una actividad al aire libre. Siempre con precaución y con las medidas conocidas en práctica, pero no hay ningún motivo, por ahora y según la ciencia, para cerrar los parques infantiles a cal y canto.