Hallada la proteína clave para poder atacar al coronavirus

Un equipo internacional de científicos identifica al “responsable” de que el SARS-CoV-2 sea altamente infeccioso y capaz de propagarse rápidamente

Hasta la fecha se conocen un total de 39 miembros de la familia coronavirus, pero a diferencia de otros, que causan resfriados comunes y síntomas respiratorios leves, el SARS-CoV-2 (responsable de la Covid-19) tiene una alta tasa de infección y transmisión. Debido al poco tiempo que llevamos investigándolo, muchas preguntas aún no tienen, o tenían, respuesta. Una de ellas era cómo el SARS-CoV-2 infectaba con tanta facilidad, órganos fuera del sistema respiratorio, como el cerebro y el corazón.

Vamos por partes. Para infectar a los seres humanos, el SARS-CoV-2 debe primero adherirse a la superficie de las células, una vez allí, el virus la invade y luego replica múltiples copias de sí mismo que se liberan propagando la infección y la transmisión. Saber cómo conseguía esto con tanta facilidad era una clave para detenerlo.

Ahora, un equipo internacional de científicos, liderado por Pete Cullen ha identificado al “responsable” de que el SARS-CoV-2 sea altamente infeccioso y capaz de propagarse rápidamente.

El virus utiliza una proteína viral, conocida como espiga, para reconocer las células humanas y en nuestra células se une a otra, llamada neuropilina-1 (NRP1) para poder entrar. La proteína espiga y la NRP1 tienen muchas similitudes y, en cierto sentido, esta última le tiende una mano a la espiga para poder acceder a la célula.

El hallazgo, publicado en Science describe cómo la capacidad del virus para infectar células humanas puede reducirse mediante inhibidores que bloquean la interacción recién descubierta entre el virus y el huésped, lo que demuestra un posible tratamiento antiviral. Básicamente, si reducimos la capacidad del virus para entrar en nuestras células, bajamos la tasa de transmisión. No es una cura, pero sí es un avance fundamental.

“Al observar la secuencia de la proteína espiga del SARS-CoV-2 – explican los autores –, nos sorprendió la presencia de una pequeña secuencia de aminoácidos que parecía imitar a algunas que se encuentra en las proteínas humanas y que interactúan con la neuropilina. -1. Esto nos llevó a proponer una hipótesis: ¿podría la proteína espiga del SARS-CoV-2 asociarse con la neuropilina-1 para ayudar a la infección viral de células humanas? La respuesta fue que sí, establecimos que la proteína espiga del SARS-CoV-2 sí se une a la neuropilina-1. Una vez que confirmamos esto, pudimos demostrar que la interacción sirve para mejorar la invasión del SARS-CoV-2 a las células humanas. Es importante destacar que mediante el uso de anticuerpos monoclonales (proteínas creadas en laboratorio que se asemejan a los anticuerpos naturales) o un fármaco selectivo que bloquea la interacción, hemos podido reducir la capacidad del SARS-CoV-2 para infectar células humanas, lo que sirve para resaltar el valor terapéutico potencial de nuestro descubrimiento”.

Lo interesante es que al mismo tiempo que el equipo de Cullen realizaba este hallazgo, otros científicos, esta vez de la Universidad Técnica de Munich (Alemania) y la Universidad de Helsinki (Finlandia), llegaron a la misma conclusión y su artículo también fue publicado en Science http://dx.doi.org/10.1126/science.abd2985

"Para derrotar a la Covid – concluyen los autores –, contaremos con una vacuna eficaz y un arsenal de terapias antivirales. Nuestro descubrimiento proporciona una vía para frenar la pandemia actual de COVID-19 ".