El 22% de los contagiados son jóvenes de entre 15 y 29 años

Sanidad valora el toque de queda tras comprobar que en la primera ola el porcentaje era del 6%

Campus de Vera, de la Universidad Politécnica de Valencia, que sufrió el cierre de las clases por las fiestas universitarias
Campus de Vera, de la Universidad Politécnica de Valencia, que sufrió el cierre de las clases por las fiestas universitariasBIEL ALIÑOEFE

La presión que algunas comunidades autónomas están ejerciendo para que se pueda aplicar un toque de queda en España similar al que ya existe en algunos países europeos tiene una justificación concreta: el disparado aumento de los contagios de Covid-19 entre la población juvenil. En su último informe sobre la situación de la pandemia en España, el Instituto de Salud Carlos III y la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica revelan que los menores de 29 años representan ya en nuestro país el 34,58% de los casos desde el pasado 10 de mayo.

Los contagios se concentran en mayor medida en el colectivo que tiene entre 15 y 29 años, más vinculado al ocio, la actividad nocturna y las fiestas en los domicilios que cualquier otra franja de edad. En el periodo analizado, España contabiliza 232.626 contagiados entre los 0 y los 29 años. Los que tienen entre 15 y 29 años suman 148.695, lo que representa un 22% del total de todas las edades. La estadística revela que se han producido 106.069 infecciones en la población de entre 30 y 39 años; 112.924 en la que registra entre 40 y 49 años, y muchas menos a partir de esa edad.

En estudios anteriores correspondientes a la primera oleada de la Covid-19, el porcentaje de contagiados entre 15 y 29 años no llegaba al 6%, bien es cierto que todavía no se había generalizado la práctica masiva de test por la falta de medios de diagnóstico del virus SARS-CoV-2. Aunque el impacto de los contagios de jóvenes es relativamente bajo en los jóvenes de entre 15 y 29 años en comparación con otra franja de edad, su número también está contribuyendo a congestionar el sistema sanitario y, más concretamente, los hospitales. Según el informe del Instituto de Salud Carlos III, 1.596 jóvenes de esa edad de los 148.695 han tenido que ser ingresados en alguna cama de agudos de un hospital, 72 han empeorado de tal forma que han tenido que ser atendidos dentro de una unidad de cuidados intensivos (UCI) y 12 ya han fallecido. Se trata de cifras menores a las registradas por personas superiores a los 30 años. Por ejemplo, 2.359 ciudadanos de entre 30 y 39 años han tenido que ser hospitalizados, número que se eleva hasta los 3.979 entre los que tienen entre 40 y 49 años, hasta los 5.133 entre los que tienen entre 50 y 59 años, y hasta los 5.526 entre los de 60 y 69 años. A partir de esa edad, las hospitalizaciones se disparan: 5.950 de entre 70 y 79 años han tenido que ser ingresados y el número llega hasta los 9.775 entre los mayores de 80 años.

Los expertos en Salud Pública creen que el grave riesgo de las infecciones de jóvenes es que, a su vez, pueden convertirse a su vez en supercontagiadores de personas más mayores y, por tanto, más vulnerables a sufrir en mayor medida la Covid-19. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, es uno de los territorios que se muestra preocupado por este contagio de jóvenes y apuesta por limitar la movilidad especialmente a los que tengan entre 15 y 29 años. Sin embargo, la inquietud no es exclusiva de esta autonomía y hoy, de hecho, estos contagios y los producidos en el entorno de la universidad y los colegios mayores han provocado que el Gobierno adelante la reunión entre los ministros de Sanidad y Universidades, Salvador Illa y Manuel Castells, con las comunidades autónomas, lo que provocó el retraso del Consejo Interterritorial, que se celebrará hoy. En esta Conferencia General de Política Universitaria, se defendió que los protocolos del ministerio de Universidades está funcionando, por lo que se seguirá apostando por la educación presencial. No obstante. en Granada,tuvo que ser suspendida ante el aumento de los contagios entre los estudiantes. La incidencia entre los jóvenes de Granada supera los 1.000 casos por cada 100.000 habitantes, lo que ha provocado el cierre de las clases y el toque de queda en las residencias y colegios mayores a las 22 horas. La decisión se precipitó tras lo ocurrido hace unas semanas en la calle Ganivet, donde se concentraron multitud de jóvenes en esta zona de ocio y los brotes registrados en siete residencias universitarias, con un saldo de más de 150 infectados. Pese a la enorme incidencia en este colectivo, la Junta de Andalucía apunta que, de momento, no está en riesgo de confinamiento porque la ocupación en las UCIs es de apenas el 15%.

En Salamanca, tras los esfuerzos por retrasar la decisión, finalmente la Junta de Castilla y León decidió confinar la ciudad para reducir la incidencia que sobrepasa el umbral de los 600 casos por cada 100.000 habitantes, en parte por la vida social de los jóvenes y estudiantes. La consejería de Sanidad ya advirtió antes del confinamiento que las PCR entre los jóvenes de entre 15 y 29 años estaban incrementándose y que los universitarios «están poniendo en peligro no solo sus vidas, sino también sus puestos de trabajo», después de 1.000 alumnos de siete residencias tuvieran que quedarse en sus casas confinados. Pese a la restricción de la movilidad, la Junta ha decidido no cancelar las clases porque asumen que el foco de los contagios está en ocio y no en las facultades.

En Cataluña, las universidades sí se han pasado a la docencia online a. No solo es una medida para reducir la movilidad ante el aumento desbocado de casos que colocan ya a la comunidad catalana muy cercana el umbral de riesgo de los 500 casos por 100.000 habitantes, sino para atajar los brotes surgidos en las residencias. En Valencia, fue la Universidad Politécnica la que tuvo que echar el cierre., que ya se ha levantado- La culpa: una macro fiesta organizada en el colegio mayor Galileo Galilei el 26 de septiembre y que se saldó con 168 infectados. Pero es el cierre de los campus una medida efectiva para frenar los contagios? Los ministerios de Sanidad y Educación decidieron ayer que no, puesto que aseguran «los protocolos de las universidades están funcionando y las aulas son seguras».