España amarra 80 millones de dosis contra la Covid-19

Los contratos firmados por la UE con los laboratorios que desarrollan las vacunas incluyen una cláusula de retorno en caso de que las investigaciones no llegaran al final a buen puerto

Pedro Sánchez preside la reunión del Comité de Seguimiento del Coronavirus y estudio de los proyectos de vacunas
Pedro Sánchez preside la reunión del Comité de Seguimiento del Coronavirus y estudio de los proyectos de vacunasMoncloa Moncloa

A la espera de que llegue la primera aprobación por parte de las agencias reguladoras de medicamentos para una vacuna contra la Covid-19 los preparativos para cuando esté disponible cogen velocidad de crucero en estos días.

A la espera de que el ministro de Sanidad, Salvador Illa, dé a conocer hoy la letra pequeña de la estrategia del plan de vacunación nacional en la que trabaja el Gobierno junto con un grupo de expertos, lo que sí que se conoce ya es que, gracias a los acuerdos a los que ha llegado la Unión Europea con los principales laboratorios que están en desarrollo de los prototipos más avanzados –se han firmado ya contratos con AstraZeneca, Sanofi/GSK, Janssen y BioNTech/Pfizer, y el acuerdo con Moderna se encuentra en fases muy avanzadas– España dispondrá de unos 80 millones de vacunas. Y es que del total de 1.400 millones de dosis firmadas por la UE, –lo que supondrían unos, 800 millones de inmunizaciones ya que la mayoría de las vacunas, salvo la de Janssen parece ser que requerirán de dos dosis– a España le correspondería el 10%, lo que serían unos 80 millones de vacunas que llegarían de manera progresiva.

Contratos, por otra parte, que incluyen cláusulas de retorno en caso de que las investigaciones no llegaran a buen puerto y alguna de las vacunas no fuera finalmente aprobada. Lo que también parece probable es que las primeras que lleguen lo harán con lo que se denomina una «autorización condicional», dada la situación de pandemia mundial y que posteriormente sería revisable hasta obtener la definitiva, tal y como ya ha sucedido con otros medicamentos, como es el caso del antiviral remdesivir.

Otra cuestión importante es que, pese a las complicaciones que entraña el almacenamiento y la distribución de algunas de ellas (especialmente la de Pfizer y Moderna, la primera debe estar a una temperatura de -80ºC y la segunda a -20ºC) en principio no se excluye ninguna vacuna porque exija condiciones de transporte diferentes y si consideramos que es factible su transporte distribución no se va a descartar.

Siempre que no se necesite incrementar infraestructura que no existan. Y es que las conservaciones de medicamentos a bajas temperaturas son relativamente frecuentes. Y el transporte de medicamentos solo lo pueden realizar distribuidores oficiales de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios , por lo que está muy regulado, muy profesionalizado. De hecho hay vacunas destinadas a animales que necesitan hasta -180ºC por lo que parece que las dificultades logísticas no van a constituir ningún impedimento.

Existe, además, un margen de tiempo en el que estas vacunas pueden mantenerse en la nevera sin que se estropeen de hasta cinco días, lo que permite vacunar a un numero elevado.

Aunque muy avanzadas, todavía quedan preguntas por responder respecto a la efectividad de las vacunas y cuya respuesta no llegará con la aprobación. Es el caso por ejemplo de si éstas evitarán el contagio o sólo la enfermedad.

Gracias a las primeras fases de los ensayos se sabe que las vacunas protegen frente al nuevo coronavirus en un porcentaje que va desde el 70% que anunció ayer AstraZeneca, al 95% de la de Pfizer. Pero el hecho de si serán capaces de evitar el contagio no se sabrá hasta que estas se administren de manera masiva. De ahí la importancia del seguimiento posterior y de la farmacovigilancia y si evaluación del medicamento para que su balance beneficio riesgo es positivo.

En cualquier caso, aunque no podemos saber ahora el porcentaje de infectados que desarrollará enfermedad grave, lo que parece claro es que habrá una reducción de la transmisión, y el tener mas casos leves reduce la carga viral y con ello la posibilidad del contagio. Eso sí: en los primeros momentos será imprescindible seguir con las medidas de distanciamiento y el uso de mascarillas pues las vacunas llegarán de una manera escalonada y progresiva, y el grueso de personas inmunizadas no será muy grande y seguirá habiendo transmisión vírica.

Tal y como adelantó Sánchez la estrategia de vacunación será única para todo el territorio español, y se desarrollará en los 13.000 puntos de vacunación que ya están establecidos gracias a la atención primaria del Sistema Nacional de Salud. De igual forma, y como ya adelantó LA RAZÓN, la vacunación no será obligatoria, en línea con la política seguida en este sentido con el resto de inmunizaciones.