Oxford, la vacuna universal

La universidad británica y la empresa AstraZeneca presentaron ayer los datos preliminares de su vacuna contra la Covid. Algo menos eficaz que sus competidoras, pero más barata y fácil de conservar

En las fases preliminares del ensayo clínico en fase III han participado 131 voluntarios
En las fases preliminares del ensayo clínico en fase III han participado 131 voluntariosDPA vía Europa Press DPA vía Europa Press

Un 70 cotiza menos que un 90. Esa podría haber parecido la conclusión después de que, tras el anuncio ayer por parte de la compañía AstraZeneca y la Universidad de Oxford de los resultados sobre la eficacia de su vacuna, las acciones de la empresa farmacéutica se vinieran abajo. El 70 por 100 de eficacia media comunicado sabía a poco tras la carrera de las competidoras más directas por acercarse al 100 por 100 la semana pasada (92 por 100 Sputnik, 94,5 Moderna, 95 Pfizer). Pero, en realidad, la noticia es mucho más esperanzadora de lo que los mercados parecieron intuir ayer. “Tenemos una vacuna para todo el mundo”, proclamó exultante el investigador principal de la terapia de Oxford, Adrew Pollard. “No tenemos casos graves ni hospitalizados entre los vacunados”, apuntaló Sarah Gilbert, la otra líder de las investigaciones.

Lo que el producto de Oxford y AstraZeneca demostró ayer es que, ahora sí, podemos soñar con acabar con la pandemia. La ChADOx1nCov-2019 (nombre de la vacuna oxoniense) era la pieza que necesitaba el mundo para una inmunización global: asequible, fácil de transportar, segura, para todas las edades. Por sí solas, ninguna de las otras candidatas podría cubrir tal espectro.

¿Qué se presentó ayer? De nuevo en rueda de prensa y previo al anuncio científico oficial, los autores de la llamada vacuna de Oxford dieron a conocer los resultados de sus análisis preliminares en fase III de ensayo clínico, tras el cotejo de 131 casos de voluntarios contagiados por Covid-19. Cuando se combinan los datos de dos regímenes distintos de dosis, se ha adquirido una efectividad del 70,4 por 100. Uno de los regímenes arrojó un 62 por 100, pero el segundo llegó hasta un 90 por 100. La diferencia de ambos resultados está en la dosis. A los primeros voluntarios se les aplicó una dosis de la vacuna y una segunda de igual volumen un mes después. En el segundo grupo se aplicó la misma dosis al principio, pero la mitad un mes más tarde. Sorprendentemente, este es el grupo que alcanzó el 90 por 100 de efectividad. El resultado ha sorprendido a los investigadores, pero encierra una buena noticia: “si la segunda dosis puede ser menor, eso ayudará a que la vacuna sea más asequible para todo el mundo”, ha confesado Pollard.

La lectura de los datos preliminares arroja otras peculiaridades de esta propuesta. Por ejemplo, según los autores, la vacuna puede ser muy eficaz no solo para proteger a los pacientes sino para detener la transmisión del virus, según se desprende de la prácticamente total ausencia de infectados asintomáticos en el grupo vacunado. El preparado, además, ha demostrado generar una fuerte inmunidad celular y de anticuerpos en todos los grupos de edad, incluyendo mayores de 65 años.

Esta terapia utiliza como vector un adenovirus atenuado, en concreto un microorganismo que provoca resfriados en los chimpancés. Las vacunas de Pfizer y Moderna pertenecen al grupo de vacunas de ARN mensajero, más innovadoras y complejas. En ellas, las instrucciones para activar el sistema inmune del cuerpo no

viajan a lomos de un vector viral sino que se insertan directamente en la célula mediante la expresión de un fragmento del código genético del coronavirus.

La tecnología de Oxford y AstraZeneca supone, sin embargo algunas ventajas como ha relatado a LA RAZÓN, Katie Ewer, Inmunóloga Senior del Instituto Jenner e investigadora implicada en el proyecto. “Se trata de una tecnología que conocemos muy bien y que se ha aplicado ya a otras enfermedades como el Ebola y la tuberculosis. Las vacunas de adenovirus están entre las más seguras que existen”. Pero quizás el factor diferencial más favorable a esta propuesta sea la producción y el transporte de lo viales. En palabras de Ewer, “nuestra vacuna no necesita ultrarrefrigeración. Puede ser conservada a una temperatura de entre 2 y 8 grados que es similar a la de cualquier frigorífico doméstico. Eso significa que puede ser enviada fácilmente al último rincón del planeta. La ChADOx1nCov-2019 llegará a cualquier sitio donde ahora esté llegando una vacuna convencional”.

Los competidores de Moderna y Pfizer no pueden decir lo mismo. De hecho, tras el anuncio de ayer, algunos expertos empezaron a hacer circular la idea de que las vacunas de los laboratorios estadounidenses serán sólo viables en países con mayores recursos. La de Oxford podría ser una vacuna universal. De hecho, parece que también será la más barata. Se ha anunciado que el precio de cada dosis no superará los 3 euros. Aunque no existen precios oficiales del resto, se sugiere que la de Pfizer llegará a los 16 euros, la de Moderna a los 21 y la de Janssen a los 8.

Oxford también supera a sus competidoras en capacidad de producción. Con 3.000 millones de dosis entregables en 2021 duplica la oferta de las dos propuestas estadounidenses.

Hay que recordar que la Unión Europea ha comprado ya varios centenares de dosis de las tres candidatas principales ( y tiene acuerdos también con otras terapias como la de Janssen). Ahora todo depende de cuáles de ellas empiecen a recibir las autorizaciones de la Agencia Europea de Medicamento para su comercialización.