La falta de control de los asintomáticos frena la lucha contra la pandemia

El 86% de las personas que dieron positivo de covid no presentaba síntomas del virus

Los niños muestran un menor riesgo a desarrollar una covid grave
Los niños muestran un menor riesgo a desarrollar una covid graveCIPRI PASTRANO DELGADO

Hasta el pasado fin de semana, en todo el planeta se han dado 400 millones de dosis de vacunas contra el SARS-CoV-2, lo que no significa que 400 millones de personas han recibido la vacuna: muchas ya han recibido dos dosis. Pero incluso a medida que más gente reciba las dosis completas, no se resolverá la pandemia.

Para conseguir esto es clave «proteger contra la propagación asintomática y presintomática del virus», según un estudio realizado por Angela L. Rasmussen y Saskia V. Popescu, expertas del Centro de Ciencias y Seguridad de la Salud Global en el Centro Médico de la Universidad de Georgetown. «Determinar la verdadera capacidad de transmisión de los casos asintomáticos y presintomáticos es intrínsecamente complejo, pero las lagunas de conocimiento no deben restar valor al reconocimiento de su papel en la propagación del SARS-CoV-2 –señalan las responsables del estudio publicado en la revista «Science»–. No podemos confiar únicamente en la vacunación para controlar la pandemia. Las vacunas son excelentes para proteger a las personas contra las enfermedades, pero aún no sabemos qué tan bien funcionan para proteger contra la transmisión».

Esta conclusión lleva a dos preguntas fundamentales: ¿Cuál es el porcentaje de asintomáticos? y ¿Cuál es su peso en la cantidad de infecciones?.

Estadísticas con variables

Respecto a la primera pregunta, la cantidad de infectados asintomáticos, las estadísticas son numerosas pero variables en cuanto a números. Por ejemplo, un estudio realizado por la University College London reveló que el 86% de las personas que dieron positivo por covid no tenían síntomas del virus, como tos, fiebre y pérdida del gusto u olfato. En total se entrevistaron a 36.000 personas para llegar a este conclusión. Al mismo tiempo, el Centro de Medicina Basada en Evidencias, de la Universidad de Oxford, exhibe cifras muy dispares. Los porcentajes van de un 50 a un 75% en el norte de Italia hasta un 80% en ciertas regiones de China. La realidad es que todo esto depende de la cantidad de pruebas que se realice: aquellos países que más test han realizado en su población son los que muestran las tasas de asintomáticos más altas. Y entonces llega la segunda pregunta: ¿son más contagiosos los asintomáticos? Se estima que la transmisión de personas asintomáticas representa más de la mitad de toda la transmisión. Una cifra demasiado alta como para basarse solo en las vacunas para detener la epidemia.

La recomendación de los autores, en la conclusión, es que se mantenga el uso de mascarillas y distancia social para reducir los riesgos. Al mismo tiempo inciden en la importancia de realizar más pruebas e incentivar el uso de aplicaciones de rastreo de contactos, como Radar Covid. Estas medidas reducirán el número de asintomáticos que pasan desapercibidos en las estadísticas y también pondrán un freno a los contagios que parten de ellos. Y desde una perspectiva biológica sería poco probable que una vacuna que protege bien contra la enfermedad no proteja contra la infección. Pero así como las vacunas no ofrecen una protección del 100% contra la enfermedad, tampoco es probable que protejan al 100% contra la transmisión.

Y claro, aunque haya países que tengan más de un 40% de población vacunada en el verano, la realidad es que ahora mismo, poco más de un 5% de la población global ha sido vacunada y allí la pandemia continuará.

«La transmisión asintomática y presintomática plantea un desafío único para los esfuerzos de mitigación de la prevención de infecciones y la salud pública» – concluye Saskia Popescu–. «En última instancia, esto es algo que tendremos que tener que vigilar continuamente a medida que avanzamos hacia la siguiente fase de la pandemia de la covid-19 y una reducción de la enfermedad debido a las vacunas. Hasta que no exista una implementación generalizada de medidas de vigilancia y epidemiológicas sólidas que nos permitan apagar estos incendios sin humo, la pandemia no se podrá extinguir por completo».

Los anticuerpos varían según la edad

La cantidad y calidad de los anticuerpos contra la covid-19 varían con la edad, según un estudio que sugiere que las diferencias en las manifestaciones clínicas de la enfermedad en niños, en comparación con adultos, «podrían deberse, en parte, a las respuestas inmunitarias relacionadas con la edad».

Los estudios realizados desde el inicio de la pandemia sugieren que los menores son más propensos a manifestar síntomas leves y tienen un menor riesgo de desarrollar una enfermedad respiratoria grave que los adultos, pero hasta ahora se desconocía en qué difería la respuesta inmunitaria entre los distintos grupos de edad.

Los autores investigaron si la cantidad y calidad de los anticuerpos contra el coronavirus es diferente entre niños, adolescentes y adultos, para lo que evaluaron 31.426 pruebas de anticuerpos realizadas en la ciudad de Nueva York entre 9 de abril y el 31 de agosto de 2020. Aunque la seroprevalencia era «similar» en las poblaciones de pacientes pediátricos y adultos, una evaluación centrada en los perfiles cuantitativos y cualitativos de los anticuerpos contra el SARS-CoV-2 reveló unas «diferencias clave» en las respuestas de los anticuerpos humorales en función de la edad. Los resultados indican que los niños más pequeños presentan unos niveles más altos de actividad de anticuerpos IgG (inmunoglobulina G), totales y funcionales que los adolescentes y los adultos jóvenes comprendidos entre los 19 y los 24 años.