El Gobierno impone ahora la mascarilla hasta en las playas

Su uso al aire libre será obligatorio desde hoy, cuando hace un año lo desaconsejaba

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Los bandazos del Gobierno durante la pandemia son sobradamente conocidos. Pero, en concreto, con el tema de la obligatoriedad o no del uso de mascarillas los vaivenes han sido mayúsculos. En los doce meses que llevamos lidiando con el virus, las mascarillas han pasado de ser desaconsejadas por el Ministerio de Sanidad en personas sanas (entre los meses de marzo y abril de 2020, y en contra de toda evidencia), a ser, desde mayo, obligatorias en espacios abiertos y cerrados, siempre y cuando no se pudiera garantizar la distancia de seguridad de dos metros, con ciertas excepciones. ¿La explicación de estas medidas diametralmente opuestas? La primera se justificó porque no había protectores para toda la población y, la segunda, para evitar que aumentaran los contagios con la desescalada.

El reconocimiento por la OMS de la evidencia de la transmisión del SARS-CoV-2 por aerosoles, en junio, marcó que, desde entonces la obligatoriedad (y las excepciones) se hayan mantenido más o menos estables. Hasta ayer, cuando el BOE publicó la ley por la que, desde hoy, su uso es obligatorio en mayores de seis años «en la vía pública, en espacios al aire libre y en cualquier espacio cerrado de uso público, se cumpla o no la distancia interpersonal de 1,5 metros».

Una regulación derivada del endurecimiento de medidas, conocidas como ley de «nueva normalidad», que fueron aprobadas el pasado 18 de marzo. En concreto, la incorporación de este cambio supone, por ejemplo, que la mascarilla será obligatoria en parques, playas o piscinas. También en los medios de transporte aéreo, marítimo, en autobús y ferrocarril. Nada nuevo para los residentes en la Comunidad de Madrid, la Comunidad Valenciana, Castilla y León y Andalucía, donde distintas normativas ya incluían, desde el verano, la obligatoriedad de su uso en la vía pública, aunque se mantuviera la distancia de seguridad.

Se puede decir que lo que menos ha cambiado en este tiempo han sido las excepciones ya que, como hasta ahora, la mascarilla no será obligatoria para las personas que presenten «algún tipo de enfermedad o dificultad respiratoria que pueda verse agravada por el uso de la mascarilla o que, por su situación de discapacidad o dependencia, no dispongan de autonomía para quitarse la mascarilla, o bien presenten alteraciones de conducta que hagan inviable su utilización».

Tampoco será exigible en el caso de «ejercicio de deporte individual al aire libre, ni en los supuestos de fuerza mayor o situación de necesidad o cuando, por la propia naturaleza de las actividades, el uso de la mascarilla resulte incompatible, con arreglo a las indicaciones de las autoridades sanitarias», señala el texto que entra hoy en vigor.