El zorro, especie cinegética

La caza del zorro está en auge. Su astucia, pequeño tamaño y carácter huidizo hacen de esta especie una presa especialmente difícil de dar caza.

El zorro, especie cinegética.
El zorro, especie cinegética.Pixabay

El zorro ha pasado en pocos años de ser considerado una alimaña a protagonizar jornadas enteras de caza. La propia evolución de la actividad hacia una caza más ética hace que actualmente el zorro comience a cobrar importancia como especie cinegética. Son varias las modalidades que se pueden practicar y codiciados los lances que el raposo proporciona.

Perro con rastro

Esta modalidad es propia de Galicia y parte de la cornisa Cantábrica llevándose a cabo normalmente por cuadrillas de menos de diez cazadores que utilizan cuatro o cinco perros de rastro, cruces de grifones y sabuesos y algún beagle. Los perros levantarán al zorro y le empujarán hacia la postura de las escopetas. El gran protagonista de esta modalidad son los canes ya que han de tener una actitud de caza constante para desafiar las constantes argucias de que hace gala el zorro en su huida. Los cazadores han de tener mucha paciencia para adiestrar a estos perros en seguir el rastro del zorro y que a su vez desprecien otros olores como el de los jabalíes o los corzos para conseguir finalmente un perro lento que fije exclusivamente los rastros del zorro.

La caza al chillo

La caza del zorro al chillo se fundamenta en la habilidad de algunos cazadores de imitar las voces del conejo al ser apresado por un predador. La manera tradicional de utilizar el reclamo del chillo en las dehesas ha sido una hoja de encina, que doblada se colocaba sobre la lengua para, al ir aspirando, producir el lastimero gemido del conejo. En otras zonas de España se ha utilizado un trozo de sarmiento, una hoja de ajo o simplemente acercando los labios a la mano y aspirando para producir el gemido típico del conejo. El método más sencillo consiste en utilizar dos tablillas de madera entre las cuales se coloca una hoja de abedul.

Imitando el chillo del conejo, en tiempos pretéritos, se han cazado también linces, jabalíes, gatos monteses, culebras, milanos, águilas culebreras, calzadas y perdiceras. Con el chillo se movilizan y revolotean rabilargos, arrendajos, urracas y cuervos, señalando al cazador la entrada del raposo, que lo tirará a placer.

Caza al aguardo con cebo

Consiste en atraer al zorro arrastrando desde sus lugares más querenciosos hasta las proximidades del puesto donde se realizará la espera, un cebo.

El mejor momento para hacer la rastra es una hora antes de ponerse el sol, al empezar estos animales a moverse y campear una vez el sol caído. En ocasiones se deja en la rastra un pequeño trozo de cebo para ir afianzando la entrada del zorro.

El zorro ha pasado de ser considerado una alimaña a protagonizar jornadas de caza.
El zorro ha pasado de ser considerado una alimaña a protagonizar jornadas de caza.

Caza en madriguera

Es una modalidad que ha cobrado especial importancia y donde el perro es el protagonista de esta forma de caza.

En cuanto a las razas de perros utilizadas en nuestro país, se emplean principalmente los de procedencia germana: los teckel o dachshund (“perro de tejón”, en alemán) y los de origen inglés: fox-terrier (fox = zorro y terrier = zorrera o guarida). Ambas razas tienen características comunes y talla para introducirse en las zorreras; son fuertes de constitución, poseen mandíbulas bien armadas y además tienen un ladrido grave y potente con el que indica al cazador qué es lo que está pasando dentro de la zorrera o en los diferentes escondites en los que se oculta el raposo. La valentía de estos canes no tiene parangón. Son incansables buscadores e inquietos por naturaleza y su tenacidad o terquedad en el empeño por conseguir algo, a veces resulta desesperante.

Es esta modalidad de caza hay dos procedimientos: cavando o disparando. En el primer caso no hace falta arma alguna más que las palas con las que ir cavando en la zona donde el perro tiene acorralado al zorro tras haber tapado todas las salidas de la madriguera. En la segunda modalidad, las escopetas se colocan cubriendo cada una un cierto número de salidas de la madriguera.

También se puede dar caza al zorro en modalidades más comunes como la caza al salto, en mano u organizando batidas.