Pasar el coronavirus protege durante al menos siete meses

Un estudio entre 25.000 sanitarios sugiere que induce una inmunidad duradera

Iniciativa instalada en Barcelona para concienciar de la labor de los profesionales sanitarios
Iniciativa instalada en Barcelona para concienciar de la labor de los profesionales sanitariosQuique GarcíaEFE

El conocimiento de si las personas que se han recuperado de la Covid-19 están protegidas de futuras infecciones por SARS-CoV-2 es un factor clave para la comunidad científica. Las dudas principales son si la reinfección suele ser sintomática o asintomática, si los individuos reinfectados pueden infectar a los demás, y cuál es la duración esperada de la inmunidad adquirida por padecer la infección. Y es que, por ahora, las respuestas aportadas por las distintas investigaciones en este ámbito oscilan entre días o décadas. Un rango demasiado amplio para poder sacar conclusiones prácticas y efectivas, pero que, en esencia, es así porque la longevidad de los anticuerpos neutralizantes funcionales (primera respuesta de nuestro organismo) contra el SARS-CoV-2 puede variar mucho de una persona a otra.

«Los anticuerpos neutralizantes tienen una vida media de 28 días. Algunas veces se mantiene una cantidad estable más o menos alta en el cuerpo, otras veces baja. Pero las células productoras, los linfocitos B, pueden permanecer en un estado latente de memoria durante mucho más tiempo. Esto es lo que explica porqué algunas personas no desarrollan el primer tipo de inmunidad pero sí la segunda, denominada celular, que es la que más interesa medir a largo plazo», explica Estanislao Nistal, virólogo y profesor de Inmunología en la Universidad CEU San Pablo. Estos días, la revista científica «The Lancet» ha publicado el trabajo «SARS-CoV-2 Immunity and Reinfection Evaluation (SIREN)», un estudio prospectivo de cohorte grande, nacional y multicéntrico realizado con más de 25.000 trabajadores hospitalarios en el Servicio Nacional de Salud (NHS, por su siglas en inglés) en el Reino Unido.

En él se investigó si la presencia de anticuerpos contra el virus se asoció con una reducción en el riesgo posterior de reinfección sintomática y asintomática en los 12 meses de seguimiento. Los resultados han sido muy muy esperanzadores, ya que sugieren que un historial previo de infección por SARS-CoV-2 se asocia con un 84% menos de riesgo de infección y con un efecto protector medio observado de siete meses después de la infección primaria. Aunque muchos de los participantes se vacunaron con el inicio de la campaña de inmunización (que en Reino Unido comenzó el 8 de diciembre de 2020) los científicos señalan que «el efecto sobre el tiempo de seguimiento en este análisis fue modesto y se ha ajustado, por lo tanto, nuestro hallazgo sobre la durabilidad de la protección después de la infección anterior es independiente del efecto vacunal».

«Nuestros hallazgos aumentan la probabilidad de que esta protección también pueda ser alcanzable por la inmunidad inducida por la vacuna, algo que ya se mostró en una investigación previa que realizamos», añade. En concreto, este grupo de trabajo está llevando a cabo estudios más detallados sobre la longevidad de las respuestas de anticuerpos, la evaluación de las tasas de reinfección en el desafío de los nuevos linajes y el efecto de todas las vacunas Covid-19 introducidas en el Reino Unido.

Investigaciones preliminares han mostrado que más del 90% de las personas infectadas con SARS-CoV-2 desarrollan anticuerpos aproximadamente una semana después de la aparición de los síntomas, persistiendo durante al menos 3 meses. Las altas concentraciones de anticuerpos neutralizantes dirigidos a la proteína de pico SARS-CoV-2 ofrecen una protección considerable contra la reinfección, apoyada por datos de coronavirus humanos comunes y modelos de primates no humanos y estudios de vacunas.

Mayor exposición

Las reinfecciones han vuelto a saltar a la actualidad con la aparición de las nuevas variantes del SARS-CoV-2, en especial aquellas que han mostrado mayor capacidad para escapar de la respuesta inmune provocada por haber pasado la enfermedad o haber sido vacunado. Este riesgo se encuentra especialmente asociado a la variante sudafricana, por lo que la comunidad científica y las farmacéuticas permanecen atentas y trabajando por si fueran necesarios nuevos desarrollos para acabar con ella.

Y es que, aunque se trata de un fenómeno infrecuente, parece que la protección que ofrece haber pasado la infección es menor en mayores de 65 años. Así lo ha mostrado un estudio danés, publicado también en «The Lancet», cuya conclusión principal es que haber tenido una infección por coronavirus protege un 80% de nuevos contagios a las personas menores de 65 años, y un 47% a las mayores. Aun así, también indicaba que la protección no disminuyó a lo largo de los seis meses de seguimiento.

El estudio analizó, en otro subanálisis, a los profesionales sanitarios, de especial interés por su alta exposición al virus durante esta pandemia. También entre ellos los resultados fueron similares a los del análisis principal, con 1,2% de reinfectados de las personas que contrajeron el SARS-CoV-2 en la primera ola. La protección estimada contra la reinfección fue del 81,1%.