Me tocó la china

Dosis de vacuna contra la covid
Dosis de vacuna contra la covidEnric FontcubertaEFE

«Pin, pan, fuera». Me tocó la china. Me ha ocurrido a menudo en la vida. Tanto en las cosas buenas como malas. Por ejemplo, de niña me vino una miopía grande por el sarampión, decía mi madre, que me hizo frágil. Con tres años, y esas gafitas y ese no ver, me hice miedosa y miré demasiado para adentro. Pero a cambio encontré fascinantes universos que convertía en poemas o cuentecillos. Más tarde, y de esos lares, la vida me regaló algo prodigioso, talento para escribir teatro. Menuda china más buena.

Con los ojos, mi punto más débil, volvió a tocarme otra china, en una de las operaciones, la segunda de cataratas, el ojo derecho quedó desatinado, con apenas visión, pero el izquierdo se hizo fuerte y tiró para adelante. Amo a mis ojos como se ama al hijo enfermo, precioso, imprescindible.

A los 50 me volvió a tocar la china. En una laparoscopia abdominal no se cerraron bien las grapas y se abrió de par en par. Septicemia generalizada. Cinco semanas de UCI, cuatro cirugías. Secuelas. Me habían dicho que solo ocurría esto en un porcentaje mínimo. Me toco la china. Anteayer fui a ponerme la malhadada Astrazeneca con temor. Me tocó la chinita. A las pocas horas treinta y nueve de fiebre. En este momento veo la luz y escribo para ustedes. Desde la resistencia asombrosa que da la fragilidad.