¿Cómo se vacunará a los niños?

El único suero autorizado hasta el momento para los menores es Pfizer, y se quiere empezar a primeros de septiembre

Un niño recibe la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus en la región del Lacio (Italia)
Un niño recibe la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus en la región del Lacio (Italia)MASSIMO PERCOSSIEFE

Esta semana, la ministra de Educación, Isabel Celáa, confirmó que los menores de entre 12 y 15 años comenzarán a ser vacunados en septiembre, justo antes del inicio del próximo ciclo lectivo. La campaña llevará su tiempo, ya que estamos hablando de más de dos millones de menores. La Comisión de Salud Pública creó esta semana los tres nuevos grupos etarios para la vacunación: grupo 11 ( personas entre 30 y 39 años); grupo 12 (entre 20 y 29) y grupo 13 (entre 12 y 19). Este último es el que más preguntas plantea.

De acuerdo con Óscar Mesa del Castillo, director general de Qualitec Trials, empresa especializada en ensayos clínicos, «todos los medicamentos se empiezan a estudiar en la población adulta, salvo aquellos que están destinados a la población pediátrica. Ahora se pretende reducir la edad a la que se puede aplicar la vacuna y todas las compañías están en proceso de desarrollo para evaluar sus efectos en la población pediátrica, que va desde los 6 meses a los 17 años. Y esto se subdivide entre los dos y los seis meses, entre los seis meses y los seis años, entre los 6 y los 12 años, y de ahí a los 17».

Por ahora lo que se sabe es que los menores entre 12 y 17 años recibirían la vacuna de Pfizer, la única de las cuatro grandes que tiene el visto bueno de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) para este rango de edad.

¿Cómo se producirá la vacunación? ¿Se llevará a cabo en los centros educativos o en grandes recintos? También se evalúa la posibilidad de comenzar a mediados de agosto para que la primera dosis ya se haya aplicado cuando comiencen las clases, pero el gran obstáculo serían las vacaciones, lo que precisaría una enorme coordinación entre autonomías, algo complejo de conseguir en tan poco tiempo y que pondría un peso extremo en algunas.

Lo que sí está claro es que quienes primero la recibirán serán los adolescentes que sean grandes dependientes y con condiciones de muy alto riesgo.

Pero hay más factores a tener en cuenta a la hora de aplicar una vacuna que los científicos han desarrollado en tiempo récord, y que constituye uno de los grandes logros de la ciencia en la historia. Como ejemplo, el de la vacuna de la gripe de 1918, que tardó 20 años en desarrollarse. Y esto es algo que preocupa a los padres: los efectos secundarios.

Para Óscar del Castillo es comprensible, pero la respuesta está en la ciencia y en los ensayos clínicos. «Lo que se hace es evaluar la dosis segura y la dosis efectiva. Se podría pensar que el sistema inmunitario en estas edades está nuevo y es fácil que responda, o que necesite una dosis mayor para aprender. Para responder a esto se llevan a cabo los ensayos. Pero la realidad es que el sistema inmunitario se desarrolla desde la gestación y va aprendiendo a lo largo de la vida, y cada rango de edad requiere un estudio. Para el desarrollo de vacunas en esta población hay que evaluar muy bien las dosis, riesgos y beneficios. La lógica clínica indica que más dosis no serían necesarias. Una vacuna es un reto al organismo, lo que se administra es algo que desafía al organismo para que reaccione y esto es lo que hay que estudiar. Por eso hacemos escalados de dosis, cada vez dosis mayores para evaluar la eficacia en la relación seguridad-riesgo. Comprender en qué niveles de seguridad es mayor la eficacia».

Y una vez vacunados los adolescentes entre 12 y 17 años queda otro grupo, el de cerca de 5 millones de niños y niñas. Según han explicado desde Sanidad, aún no se está evaluando ningún plan en este rango de edad, de hecho no hay ensayos finalizados. El primero se hará en EE UU, Polonia y Finlandia y evaluará la respuesta en 4.500 menores de 12 años. El objetivo es contar con los resultados en septiembre. Y más tarde comenzarán los ensayos en menores de cinco años. Para Óscar del Castillo, la secuencia es lógica. «Primero hay que vacunar a la población más cercana a los adultos, que es la que más se puede ver afectada. Es lógico pensar que habrá ensayos entre los 6 y los 12 años y que serán aprobadas también vacunas para este rango. Y los ensayos siempre se realizan con las mismas premisas de seguridad y eficacia que los ensayos en adultos».