La pandemia dispara las infecciones de transmisión sexual

La sífilis, la gonorrea y la clamidia han aumentando en un 76%, 67% y 22%

Una pareja de jóvenes en actitud cariñosa en la Puerta del Sol de Madrid
Una pareja de jóvenes en actitud cariñosa en la Puerta del Sol de MadridJesús G. FeriaLa Razon

Las cifras de gonorrea, clamidia, sífilis e incluso el virus del papiloma humano se han multiplicado hasta convertirse en la otra pandemia, de la que nadie habla en tiempos de covid. Y será la siguiente en venir, auguran los expertos. Desde 2018 hasta finales de 2020, estas infecciones de trasmisión sexual (ITS ) -conocidas como ETS hasta que la Organización Mundial de la Salud cambio su denominación de enfermedades a infecciones por el hecho de que hay veces que estas patologías son asintomáticas- han aumentado en un 76, 67 y 22% respectivamente.

En el marco del Curso de Actualización en Infecciones de Transmisión Sexual organizado por la Fundación Jiménez Díaz, Alfonso Cabello, jefe asociado del Servicio de Medicina Interna y especialista de la Sección de Enfermedades Infecciosas ha advertido de que «se podrían calificar las ITS como otra de las epidemias que está lejos de controlarse».

Los datos, tanto en Estados Unidos como en Europa, muestran tasas más elevadas de algunas de estas infecciones «en hombres que tienen sexo con otros hombres y en mujeres trans», mientras que la tasa de infección asintomática por clamidia es «significativamente mayor» en mujeres jóvenes. Esto no hace más que evidenciar la importancia de facilitar la información y el cribado a toda persona que desee descartar una ITS. Algo a lo que, según advierte, «la pandemia no ha ayudado».

De hecho, debido a las limitaciones en el acceso a los sistemas de salud, se ha dificultado la capacidad de diagnóstico y cribado de las ITS, tanto en Atención Primaria como en centros específicos. Sin embargo, diversas publicaciones han reportado el mantenimiento de algunas prácticas de mayor riesgo, como el ‘chemsex’ durante este periodo. Detrás de este aumento están las restricciones sociales y la percepción de estas prácticas sexuales de riesgo acompañadas del consumo de drogas como una alternativa de ocio.

Aumento de las enfermedades de transmisión sexual durante la pandemia FOTO: Teresa Gallardo

Dependiendo de qué infección hablemos, lo más común es que el grueso de contagios se produzca entre los 24 y los 35 años. El tramo de edad mayoritario en el caso de la gonorrea es el de 25-34 años; el de la sífilis, el de 25-44 años; para la clamidia común, en cambio, es el de menores de 25. Y mayoritariamente, a excepción de la «chlamydia trachomatis», casi puramente femenina, se contagian hombres. La tendencia al alza de las ITS es multifactorial. Por un lado, sigue un patrón que se ha visto en otros periodos históricos posteriores a crisis sociales y económicas. Por otro, la focalización de recursos en la pandemia, ha desenfocado la atención en estas patologías. «Se piensa erróneamente que estas infecciones son cosa del pasado y no se les atribuye la importancia que tienen en cuanto a sus efectos secundarios -infertilidad, enfermedad inflamatoria pélvica, o embarazo ectópico en el caso de las mujeres y epididimitis o prostatitis crónica en el de los hombres», señala Asunción Díaz, investigadora del Centro Nacional de Epidemiologia.

Sin embargo, desde el ámbito sanitario se ha conseguido avanzar mucho en el abordaje y control de las ITS. «Los pacientes que son atendidos en nuestro centro también lo son en sus centros de salud correspondientes y otros centros comunitarios», manifiesta Cabello. Por ello, para lograr una atención precoz y de calidad, los profesionales inciden en divulgar la actividad y abordaje que realizan cada uno de ellos y los canales de derivación apropiados.