España ya supera los 4,5 millones de casos de coronavirus

La OMS alerta de que los contagios se han duplicado el último mes a nivel mundial y podrían llegar a los 200 millones en pocos días

La variante delta es responsable de la mayoría de los contagios que se están produciendo por todo el planeta, y aunque es más transmisible que el virus original y puede incrementar las hospitalizaciones, no causa más mortalidad. En la imagen, asistentes a un festival de música en Chicago (EE UU)
La variante delta es responsable de la mayoría de los contagios que se están produciendo por todo el planeta, y aunque es más transmisible que el virus original y puede incrementar las hospitalizaciones, no causa más mortalidad. En la imagen, asistentes a un festival de música en Chicago (EE UU)Shafkat AnowarAP

La llegada del mes de agosto ha traído a nuestro país la terrible cifra de 4.523.310 casos diagnosticados por el Ministerio de Sanidad desde que comenzó la pandemia, y 81.773 fallecidos por el virus, inmersos en medio de la quinta ola. En este año y cinco meses hemos interiorizado multitud de conceptos nuevos, y los datos sobre la evolución de la epidemia nos acompañan a diario y ya son una rutina más a la hora de informarnos.

Todo comenzó en diciembre de 2019, cuando el Gobierno chino informó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre unos casos de una neumonía desconocida, vinculados en su mayoría a la región de Wuhan. El 31 de enero de 2020 Fernando Simón, director del Centro de de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), dio entonces su primera rueda de prensa, en la que hizo una desatinada predicción: «España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso diagnosticado».

Pero no fue así. En ese momento ya había transmisión comunitaria en nuestro país, y se produjo la primera muerte, un hombre de 69 años en Valencia. La velocidad de transmisión entonces puede apreciarse con este dato: el 1 de marzo había 100 contagiados y el 9 de marzo salieron a la luz más de 1.000.

Las infecciones se multiplicaban, y la OMS tuvo que admitir que la covid-19 era ya una pandemia. En nuestro país los hospitales comenzaban a saturarse y llegaron la mascarilla, las medidas de higiene y la distancia de seguridad. Para contener los contagios, Pedro Sánchez decretó el 15 de marzo el primer Estado de Alarma. El país cerró cuando se habían diagnosticado 10.000 casos y los muertes superaban las 200 diarias.

Entre marzo y mayo de 2020 fallecieron 27.127 personas según los datos del Sistema de Vigilancia de la Mortalidad del INE, un 38% más de los notificados oficialmente por Sanidad en ese momento. Las medidas de control tuvieron efecto y la mortalidad comenzó a descender en abril. A finales de mes el Gobierno anunció el plan de desescalada, compuesto por 4 fases, en las que se iban reduciendo gradualmente las restricciones de movilidad. El 21 de mayo comenzó la «nueva normalidad».

En verano parecía que el virus daba un respiro. El 4 de julio se notificaron menos de 200 casos en un día, y los días 2, 6 y 16 no hubo muertos por covid. No obstante, pronto empezaron los rebrotes, la mayoría vinculados a trabajadores temporeros de Aragón y Lérida.

A finales de agosto, con más de 10.000 casos diarios, ya estábamos inmersos en la segunda ola, que llegó a su pico el 23 de octubre, con 25.000 contagiados e incidencias altísimas en Navarra o Aragón. La situación obligó al Gobierno a un nuevo Estado de Alarma para poder decretar el toque de queda. Las restricciones funcionaron y el 9 de diciembre la curva se consideró estabilizada de nuevo, con incidencias por debajo de 200.

No obstante, el puente de la Constitución y las reuniones por las fiestas navideñas provocaron un nuevo incremento de contagios y comenzó la tercera ola. Con jornadas con casi 50.000 positivos, la ocupación en las unidades de cuidados intensivos llegó a alcanzar picos del 40%. Pero en este momento entró un juego un elemento que lo ha cambiado todo: las vacunas. El proceso de inmunización comenzó en España el 27 de diciembre, y se caracterizó en un primer momento por la escasez de dosis. Sin embargo, la llegada de sueros permitió adquirir lo que en el mes de abril la ministra Darias calificó de «velocidad de crucero».

El efecto de las vacunas ha sido claro a partir de entonces. Tras las vacaciones de Semana Santa, la cuarta ola no tuvo tanto impacto en la incidencia como las anteriores, y señaló un fenómeno que se mantiene hasta la fecha: las profundas diferencias en la evolución de la pandemia existentes entre las distintas comunidades.

En este momento España está inmersa en la quinta ola, que se ha caracterizado por una explosión de casos tras el fin del curso escolar y la llegada del periodo estival, con una alta incidencia entre los más jóvenes. Aunque en un primer momento la ocupación hospitalaria y el número de fallecidos no fueron muy elevados, el alto número de contagios está provocando que las cifras aumenten. Con una incidencia actual de 653 casos por 100.000 habitantes (casi puntos 20 menos que el lunes) Sanidad comunicó ayer 130 fallecidos (más del doble del mismo día de la semana pasada) y una ocupación de las UCI del 20,40%. Cataluña, Madrid y Baleares ya están en riesgo extremo en este indicador. Si todo evoluciona como en oleadas anteriores, harán falta entre 10 y 15 días para que los indicadores de hospitalización y fallecidos desciendan.

Mientras tanto, Europa ha superado esta semana los 60 millones de casos, con más de 1,2 millones de muertos desde el inicio de la pandemia. A nivel mundial, la OMS ha alertado de que pronto se alcanzarán los 200 millones de contagiados, y de que las infecciones por covid-19 se han duplicado en el último mes en cinco de sus seis regiones geográficas. La situación es especialmente grave en África, donde se han administrado solo el 2% de las vacunas inoculadas en el mundo: «Lo que deja a la mayor parte del mundo ciega para entender dónde está el virus y cómo está cambiando», según ha denunciado el director general del OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.