Lydia Jiménez: «El Papa nos invita a la coparticipación en la Iglesia»

La directora general de las Cruzadas de Santa María compartió con Francisco en el Vaticano las líneas de futuro del instituto secular

Lydia Jiménez y el Papa Francisco
Lydia Jiménez y el Papa FranciscoLa Razón (Custom Credit)

Lydia Jiménez tenía previsto saludar al Papa, como un peregrino más, en la audiencia general celebrada el pasado miércoles en el aula Pablo VI del Vaticano. Pero alguien le dejó caer a Francisco que había fallecido su madre recientemente y, de inmediato, hizo un hueco en su agenda para recibirla personalmente en los palacios apostólicos. «Fue un encuentro cordialísimo, muy fraternal», expone la directora general de las Cruzadas de Santa María, instituto secular nacido en España y que hoy se encuentra presente en más de una decena de países.

«Sentí a un Papa cercanísimo y atentísimo a todos los detalles», explica Jiménez sobre un tú a tú en el que ambos pudieron conversar sobre el ser y hacer de unas mujeres contemplativas en la acción, que llevan a cabo su labor evangelizadora en los ámbitos de la familia, la educación y la cultura.

«Vivimos ese empeño que tiene el Papa de que no hay que lamentarse continuamente, sino trabajar desde la realidad que nos encontramos», comenta esta consagrada sobre el diálogo mantenido con el Pontífice, en el que se interesó por su vida espiritual y apostólica.

No en vano, Jorge Mario Bergoglio es un viejo conocido de las cruzadas. Y es que, cuando el entonces cardenal arzobispo de Buenos Aires se desplazó a España en 2006 para impartir una tanda de ejercicios espirituales en nuestro país, se alojó en la casa madrileña que el instituto posee junto al parque del Retiro. «De hecho, me lo recordó a lo largo de la conversación y me preguntó si vivía allí. Yo le contesté que estoy en otra casa de formación y se alegró de que acompañara a las jóvenes», apunta Lydia Jiménez.

Además, durante esta audiencia a puerta cerrada que duró algo más de media hora, el Papa se mostró muy interesado en los próximos proyectos del instituto, entre los que se encuentra la apertura en los próximos días de un nuevo centro de evangelización en Alemania, que contará con la bendición del nuncio Nikola Eterovic, así como del obispo de Augsburgo, Bertram Meier, diócesis en la que se encuentra la sede.

«En mis últimos viajes al país notaba que las cruzadas estaban procuradas y desanimadas por el ambiente que se ha creado y valoramos la necesidad de concentrar fuerzas en un proyecto ilusionante como este donde se pudieran ofrecer ejercicios, formación a catequistas…», plantea la directora general, un reto que requería de un espacio que respondiera a estas necesidades. «Encontramos una casa de las dominicas que se ajustaba a lo que buscábamos. Pero había un problema: la financiación para adquirirla», apunta, echando mano con buen humor de una frase del fundador del Instituto Secular, el jesuita Tomás Morales: «Haz lo que debas, aunque debas lo que hagas».

Ante la complicidad que surgió de forma natural con Francisco y desde el conocimiento de su magisterio, le sorprende la polémica generada en torno a su figura tras la carta en la que pedía perdón por los pecados de la Iglesia en la evangelización de México: «¡Qué duda cabe de que la labor misionera fue impresionante en todos los sentidos! ¡Pero qué duda cabe también de que aquella empresa fue llevada a cabo por hombres que sacaron lo mejor y lo peor que todos llevamos dentro!». Desde ahí, considera que solo ha sido «un revuelo mediático», mostrando su respaldo sin fisuras al sucesor de Pedro. Así lo atestigua el Instituto Berit de la Familia, creado en 1998, y que sigue las indicaciones papales de las exhortaciones ‘Evangelii Gaudium’ y ‘Amoris Laetitia’, en continuidad con el magisterio precedente de San Juan Pablo II y Benedicto XVI.

De la misma manera, también aplaude el camino que se abrió ayer en Roma de cara al Sinodo de la Sinodalidad que se celebrará en 2023, pero que de alguna manera ha arrancado ya con una macroconsulta en todas las diócesis del planeta. «Quizá nos llama la atención la palabra por su novedad que es esa coparticipación a la que todos estamos llamados en la Iglesia y esa colegialidad con la que nosotras trabajamos como cruzadas», subraya. Precisamente, el Papa propuso ayer en Roma una Iglesia «no aséptica», sino apegada a la realidad y a sus problemas, en la misa de inauguración del Sínodo de Obispos.