¿Por qué comer un plátano verde al día podría evitar el cáncer?

Un estudio de las universidades de Newcastle y Leeds indican que uno de sus componentes ofrece protección para un alto número de enfermedades

El plátano tiene que estar ligeramente verde para conservar almidón
El plátano tiene que estar ligeramente verde para conservar almidón FOTO: Eising Studio - Food Photo & Video ©GTRESONLINE

Comer un plátano al día puede convertirse en un seguro de vida, ya que reduce hasta un 60 por ciento la probabilidad de sufrir cáncer. Pero tiene que ser un plátano ligeramente verde. Así lo constata un estudio internacional de las Universidades de Newcastle y Leeds, que ha concluido que el consumo de almidón, además de proporcionar energía, previene de varias formas de cáncer. Y es que el almidón se encuentra de forma natural en los plátanos verdes. Cuanto más verde sea el plátano, más almidón tendrá. El plátano y la banana verde contienen además de una elevada cantidad de almidón resistente, las investigaciones reportan que es muy beneficioso por sus efectos fisiológicos en el organismo como disminución del tiempo de tránsito intestinal, reducción de glucosa en sangre y consecuentemente, la cantidad del nivel de colesterol.

Para elaborar el estudio, eligieron a cerca de 1.000 pacientes con síndrome de Lynch, una condición genética que predispone a las personas que lo tienen a tener cáncer. Los participantes del estudio recibieron una dosis diaria de almidón resistente, equivalente a un plátano verde, durante un periodo de dos años. El almidón también está presente en alimentos como la avena, los frijoles y los cereales.

El efecto protector del almidón fue particularmente fuerte para los cánceres gastrointestinales del tracto superior, como son el de esófago, estómago, vías biliares, páncreas y duodeno que, además, son difíciles de detectar.

La avena es uno de los cereales que contienen almidón
La avena es uno de los cereales que contienen almidón la razón

Entre 1999 y 2005, casi 1.000 participantes comenzaron a tomar almidón resistente en polvo todos los días durante dos años o un placebo. Al final de la etapa de tratamiento, no hubo diferencia entre los que habían tomado el almidón resistente y los que no. Sin embargo, el equipo de investigación anticipó un efecto a más largo plazo y diseñó el estudio para poder hacer un seguimiento a los pacientes.

En ese periodo posterior, hubo solo cinco casos nuevos de cáncer gastrointestinal entre los 463 participantes que habían tomado el almidón resistente en comparación con 21 entre los 455 que tomaron el placebo.

Otra de las conclusiones del trabajo de las universidades de Newcastle y Leeds, publicado en la revista “Cancer Prevention Research” es que después de tomar el suplemento la protección se prolongaba durante diez años, por lo que los investigadores consideran que esta medida puede ser beneficiosa tanto para los pacientes con síndrome de Lynch como para el resto de personas.

John Mathers, experto en nutrición humana en la Universidad de Newcastle, explicó que “descubrimos que el almidón resistente reduce una variedad de cánceres en más del 60 por ciento. El efecto fue más evidente en la parte superior del intestino. Esto es importante ya que los cánceres del tracto gastrointestinal superior son difíciles de diagnosticar y, a menudo, no se detectan a tiempo”.

Agregó que la dosis de almidón resistente utilizada en el ensayo fue aproximadamente equivalente a la que se encuentra en un plátano verde: “El almidón resistente se puede tomar como un suplemento en polvo y se encuentra de forma natural en los guisantes, los frijoles o la avena”, dijo.

Asimismo, añadió que “la dosis utilizada en el ensayo es equivalente a comer un plátano diario; antes de que se vuelvan demasiado maduros y blandos, el almidón de los plátanos se resiste a la descomposición y llega al intestino donde puede cambiar el tipo de bacteria que vive alojada allí”.

Mathers afirmó que los investigadores sospechaban que el almidón resistente, que no se digiere en el intestino delgado sino que se fermenta en el intestino grueso, alimenta a las bacterias intestinales beneficiosas que alteran la producción de ácidos biliares. “Creemos que el almidón resistente puede reducir el desarrollo del cáncer al cambiar el metabolismo bacteriano de los ácidos biliares y reducir esos tipos de ácidos biliares que pueden dañar nuestro ADN y eventualmente causar cáncer”, dijo.

Alimentos con almidón
Alimentos con almidón FOTO: Dreamstime Dreamstime

Por su parte, el genetista de la Universidad de Leeds, Tim Bishop, que también participó en el estudio, se mostró ilusionado con los resultados pero llamó a la prudencia porque “se necesita más investigación”. “Los resultados son emocionantes, pero la magnitud del efecto protector en el tracto gastrointestinal superior fue inesperada, por lo que se requiere más investigación para replicar estos hallazgos”, dijo.

El síndrome de Lynch es una condición genética que hace que los errores en la replicación del ADN tengan menos probabilidades de repararse. Esto significa que las mutaciones pueden acumularse con el tiempo, lo que podría provocar cáncer, particularmente en el intestino. Alrededor de la mitad de las personas con síndrome de Lynch desarrollarán cáncer de intestino, según el Sistema de Salud Británico.

El síndrome de Lynch es una enfermedad poco conocida pero es la causante del 2% de los cánceres de colon en España. En un informe elaborado por Francesc Balaguer, especialista en el sistema digestivo del Hospital Clínic de Barcelona, indica que las personas que sufren este síndrome tienen hasta un 82% de probabilidades de desarrollar un cáncer de colon antes de los 70 años, comparado con el 2% de la población general. Las mujeres tienen un 71% de probabilidades de desarrollar un cáncer de endometrio a edades tempranas, frente al 1,5% de la población en general.

Según el informe, el síndrome de Lynch es la variante más común de cáncer colorrectal hereditario. Se trata de una condición que incrementa la probabilidad de tener cáncer de colon y recto, aunque también causa predisposición a otros tumores, como los de endometrio, ovario, vías urinarias, vías biliares, tumores de glándulas sebáceas o cerebro.