Los trastornos mentales y el “bullying” están entre las principales causas del fracaso escolar

Cambios en el sueño, el peso o los hábitos cotidianos, algunas de las señales a tener en cuenta

La OCDE recomienda a España «reducir su tolerancia al fracaso escolar»
La OCDE recomienda a España «reducir su tolerancia al fracaso escolar»

Con motivo del Día Internacional de la Educación, que se celebra el 24 de enero, expertos del programa Recurra-Ginso han apuntado que los trastornos mentales y el “bullying” están entre las principales causas del fracaso escolar.

Según estos expertos, pueden influir los trastornos comportamentales, como el déficit de atención y la hiperactividad o el comportamiento disocial o negativista desafiante; los trastornos de aprendizaje, que aparecen cuando el menor tiene dificultad en una o más áreas de estudio; o los trastornos en el estado de ánimo, como la depresión, ansiedad o bipolaridad, informa Ep.

“Los niños y adolescentes pasan gran parte de su jornada diaria en el centro escolar, donde entran en juego las relaciones sociales, la exigencia, constantes comparaciones con el grupo de iguales, la autonomía del menor, expectativas propias y de los padres y profesores... Es muy poco probable que estas circunstancias no repercutan directamente en el menor, y por tanto, en su rendimiento académico”, ha comentado la subdirectora clínica del Hospital de Día Retiro Recurra-Ginso, Beatriz Urra.

Entre las señales que indican que un menor puede tener un trastorno mental que esté influyendo en su rendimiento escolar cobran especial importancia los cambios notables en el sueño, el peso o patrones cotidianos; la pérdida de interés en actividades o temas que previamente le agradaba realizar; cambios en el estado de ánimo o comportamientos diferentes a los que acostumbra tener; retraimiento, aislamiento o ganas de estar solo; miedos o frustraciones; autoestima baja, desmotivación o bajo interés en la escuela; obsesión o interés en un tema concreto; silencio ante sus preocupaciones; hábitos y rutinas que nunca antes había realizado; consumo de alcohol, drogas u otras sustancias, o autolesiones.

Estos expertos recuerdan que no es posible proteger a los niños y adolescentes de todo lo que está a su alrededor, incluido algunos trastornos mentales o de conducta. Sin embargo, existen ciertas actuaciones que los padres pueden llevar a cabo para que la repercusión de estos factores en el menor se minimicen.

En primer lugar, instan a establecer una figura de apego segura: “Los padres pueden dar confianza a sus hijos a través de muestras de afecto, cercanía y escucha constantes, estableciendo límites claros y normas y fomentando la responsabilidad del menor”.

También recomiendan cuidar y prestar atención al modelo parental. “Los menores observan e imitan constantemente a sus figuras parentales, por ello, es necesario prestar atención a los modelos de parentalidad que ofrecen los padres en la convivencia diaria”, han señalado.

Otro de sus consejos es crear sentimiento de pertenencia, ya que “cuando un menor se siente vinculado en el entorno familiar o escolar se sentirá más seguro para comunicar aquello que le pasa y buscar apoyo en este círculo”.

Igualmente, recomiendan “involucrarse en la educación de los hijos y no condicionarles en sus elecciones formativas fomentarían la autonomía y seguridad en los menores a la hora de tomar decisiones”.

Los hábitos de vida y ocio saludables también son muy importantes, según estos expertos: “Los padres pueden promover actividades deportivas y formativas en el tiempo libre de sus hijos, sin saturarlos ni llenarles la agenda de actividades, puesto que es necesario que los niños aprendan a aburrirse, teniendo tiempo libre para jugar, descansar y dedicar espacio para ellos mismos”.