Carta a los Reyes Magos: ¿de dónde viene la tradición?

Cómo llegan los deseos de todos hasta Sus Majestades para que nada falle la noche más mágica del año

Una niña estira su mano para hacer llegar al Rey Mago Baltasar la carta con sus peticiones / EFE
Una niña estira su mano para hacer llegar al Rey Mago Baltasar la carta con sus peticiones / EFE

El día 6 de enero es un día especial. Al amanecer, los salones de las casas aparecen llenos de regalos, con vasos de agua vacíos que otrora estaban llenos de cualquier bebida y con calcetines llenos de chocolatinas

y dulces. La culpa de este despliegue la tienen Melchor, Gaspar y Baltasar. Desde Oriente, el tridente mágico se dedica cada enero a dejar a los niños buenos sus presentes, y aprovechan para reponer fuerzas (las suyas y las de sus camellos) con lo que los más pequeños les dejan. A pesar de que esta tradición continúa año tras año, pocos son los que conocen la génesis de la carta a los Reyes Magos. ¿Cuál es su historia?

Como es habitual en la cultura española, hay que acudir al cristianismo para explicar el nacimiento de esta figura. Tras el nacimiento de Jesús de Nazaret, una serie de eruditos acudieron al lugar desde Oriente para entregar tres enseres al niño: oro, incienso y mirra. Este grupúsculo no estaba conformado por reyes de verdad, sino por devotos de la religión católica; de hecho, ni si quiera eran tres. Fue en el S. III cuando se concertó el trío y se les otorgó el estatus de Reyes.

Sobre sus nombres, estos aparecieron por primera vez en el mosaico de San Apollinaire Nuovo, el cual data del S. VI. Es en el S. XV cuando se empieza a caracterizar a Baltasar con el tono de piel negra para representar las tres razas de la Edad Media; Melchor personificará a Europa y su conjunto; Gaspar hará lo mismo con Asia; y Baltasar, con África. Es a partir del S. XIX cuando, en España, se inicia la tradición de la Epifanía: en la noche del 5 al 6 de enero los sabios entregan regalos a los niños en homenaje al santo San Nicolás. A modo de curiosidad, la primera cabalgata que se celebró en España fue en el municipio alicantino de Alcoy allá por el año 1886.

Por ello, es normal que los niños, días antes del aterrizaje de estos en los hogares, redacten sus cartas a los Reyes Magos para jugar con el muñeco más esperado, el último videojuego del mercado o con cualquier otra cosa. Pero cabe recordar que son mágicos, y sólo aquellos que hayan sido buenos recibirán su presente.