Caso Torbe: «Muchas víctimas tienen todavía miedo a hablar»

“Torbe era como un Dios. Hacía y disponía de las chicas como quería. Las usaba para ganar dinero o para obtener placer”. La frase pertenece a una persona que conoce los entresijos de la operación policial que ha enviado al rey del porno español en Internet a prisión. “Muchas víctimas todavía tienen miedo a hablar. Unas porque quieren ocultar esas partes de sus vidas, otras porque le tienen pánico a él”. Bucear en las cloacas del porno ha sido un trabajo profundamente repulsivo para los investigadores. Es fácil hacerse a la idea cuando los propios trabajadores de Torbe expresan su desagrado e incomodidad en los pinchazos telefónicos: “La chica de hoy se ha puesto a llorar en mitad del Bukkake (...). Nos envía chicas que no quieren hacerlo (...). En la ducha se ha puesto a llorar. ¡Pero como si la hubiesen violado! Y yo digo, ¡es que eso no se puede grabar! Ni los chicos se ponían”.

Un éxito policial, un trabajo, sin duda, profesional que sin embargo deja algunas sombras. En concreto sobre las presuntas violaciones de dos jugadores de la primera división a una de las testigos protegidas del caso. Ella se lo contó así a la policía en el interior de una comisaria de Murcia el 3 de junio de 2015. Torbe me llevó a un hotel de Madrid con la excusa de asistir a una reunión. “Allí me encontré por sorpresa con dos futbolistas conocidos y con otra chica (...). Torbe nos dijo que teníamos que acceder a todos los deseos de los dos deportistas, que cobraríamos bastante dinero. Me negué, pero él me cogió fuerte del brazo no permitiéndome replica alguna. Los futbolistas estaban bajo los efectos de sustancias estupefacientes. Sobre una mesa había polvo blanco, probablemente cocaína. Los chicos abusaron sexualmente de una compañera y también de mí. Si nos negábamos nos pegaban. Cuando acabaron de satisfacer sus deseos sexuales nos amenazaron. Dijeron que lo ocurrido no podía hacerse público”. Cuando todo acabó “un chico extranjero, persona de confianza de Torbe, al que le había sacado una licencia de taxi,” las recogió en la puerta del hotel. Las gestiones se multiplicaron.

En noviembre de 2015 un hombre, que nada sabía de la mujer de Murcia, acudió a una comisaría de Madrid y denunció a Torbe por haber obligado a su hija, menor de edad, a mantener relaciones sexuales bajo amenazas. Ella, incauta, le había mandado tres fotos desnuda. Quería ganar unos euros pero sin que se le viese la cara. Él sin embargo se aprovechó del poder que le daban esas imágenes y a cambio de no mandárselas a sus padres y publicarlas en las redes sociales debía someterse a sus deseos. La recogió del instituto la primera vez que la vio. Es decir, sabía que se trataba de una menor de edad. Fue precisamente en un recreo cuando ella se entera que está circulando en la red una escena suya desnuda. “Me llama una amiga mía, estábamos en el recreo, y me dice que había salido un vídeo mío. Cuando lo veo, me pongo en contacto con Torbe y le empiezo a llamar de todo. Le cuelgo y me vuelve a llamar ofreciéndome 25.000 euros si yo no decía nada (...). Hay un vídeo en el que salgo levantándome la camiseta del Athletic y enseñando los pechos. Me dijo que se lo iba a pasar a los jugadores porque supuestamente tenía una buena relación con ellos y quería que yo mantuviera relaciones sexuales con algún futbolista”.

Los policías “proporcionan un alto grado de credibilidad” a estas dos víctimas que no se conocen entre si, “descartando otros intereses que pudieran existir de desacreditar a las personas denunciadas por razones económicas o personales”. En mayo de 2016 se vuelve a tomar declaración a la joven de Murcia que aporta nuevos datos sobre las agresiones de los deportistas: “He recordado que el hotel de Madrid en el que me obligaron a prostituirme con dos futbolistas se llama Urban, es de cinco estrellas. Ocurrió en la suite loft”. La joven identificó a Iker Muniaín, del Atlethic de Bilbao, como uno de los famosos jugadores que la agredieron sexualmente e insiste en que lo hicieron a la fuerza. También aporta capturas de Whatsapp en las que Muniaín reconoce que la “juerga” la pagó De Egea, portero titular de la selección española, y pantallazos de este último informando a la denunciante de que el otro futbolista que estuvo en aquel hotel pertenece al equipo de Muniaín. Que hubo sexo queda claro. Falta por establecer quién fue el segundo jugador que allí estuvo “y lo más importante” apunta una fuente vinculada al caso, “determinar si las chicas fueron violadas y agredidas sexualmente. No consta en el sumario una sola gestión para tratar de localizar a la otra chica que estuvo en el hotel, ni se entiende como una vez levantado el secreto de sumario nadie ha llamado a declarar a Muniaín y a De Gea, si a partir de ese momento ya no se puede perjudicar la investigación. La lógica legal indica que el portero debería ser convocado en calidad de testigo, por tanto obligado a decir verdad. Debe explicar si pagó la juerga para sus amigos, cuánto dinero entregó, a quién pagó y cuáles fueron los servicios contratados, quién era el otro participante además de Muniaín y si sabe si se forzó a las chicas”. En el caso de el jugador del Atléthic, la misma fuente explica que lo normal es que se le llame en calidad de investigado, lo que garantiza que pueda acudir al juzgado asesorado por un abogado para que no se vulneren sus derechos, lo que le permite negarse a contestar si quiere. “Debería identificar al futbolista que estuvo con él en la habitación, explicar cómo se concertó la cita, si escuchó a la testigo manifestar su intención de irse de la habitación, si agredió o forzó a las jóvenes. Debe dar muchas respuestas. No se puede pasar por alto una posible violación ni ponerse de perfil. Si existe la posibilidad de que se haya cometido un delito, debe perseguirse hasta las últimas consecuencias sea cual sea la fama o relevancia social del investigado. Lo contrario, además de un escándalo, dejaría siempre bajo la sombra de la sospecha a los dos futbolistas. Y si se trata de una acusación falsa”, explica la fuente, “que caiga todo el peso de la ley sobre la testigo por haber mentido y haber perjudicado la imagen de dos grandes deportistas”.