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Así recordamos los rostros

  • Imagen de la Torre de Pisa, usada para estudiar la generación de asociaciones mentales
    Imagen de la Torre de Pisa, usada para estudiar la generación de asociaciones mentales

Tiempo de lectura 4 min.

02 de julio de 2015. 01:21h

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Jorge Alcalde.  4/7/2015

Haces cola en la taquilla del cine y al otro lado de la calle aparece un amigo de la infancia que no ves desde hace décadas. Está más gordo y ha perdido pelo. Te llama la atención su aspecto. Es una visión fugaz, apenas un segundo antes de que se pierda entre la multitud. Pero ya no lo olvidarás. Esa sala de cine siempre te recordará, a partir de ahora, a tu amigo.

Lo que ha ocurrido es que el cerebro ha generado una memoria episódica. Se trata de uno de los componentes más importantes de nuestra memoria, el cual nos permite generar recuerdos autobiográficos. Su característica principal es que ocurre a gran velocidad. No hace falta repetir una y otra vez el estímulo para fijarlo en el recuerdo para siempre. Cuando estudiamos un texto, debemos leerlo varias veces antes de memorizarlo. Pero la caricia que nos dio nuestra madre un día de tristeza en el parque, la fotografía de portada de la revista del avión que nos llevaba de luna de miel o el fugaz cabezazo del capitán de nuestro equipo en la final de la «Champions» se recuerdan con una sola vez que los experimentemos. Otra facultad de esta memoria es la de generar asociaciones. Unimos con ella una acción y un lugar: caricia y parque, avión y revista, gol y estadio. Por último, otra peculiaridad de este tipo de memoria es que suele ser la que antes empiezan a perder los pacientes con alzhéimer. Por eso es tan importante saber cómo se produce.

La revista «Neuron» publicó ayer un espectacular experimento que, por primera vez, muestra el mecanismo exacto de actuación de la memoria episódica en humanos. Científicos de la Universidad de California, en Los Ángeles, han logrado definir el modo en el que neuronas individuales de una zona del cerebro muy concreta participan en la formación rápida de recuerdos sobre los sucesos cotidianos. En concreto, el estudio analiza las neuronas del lóbulo temporal medio, asociado desde hace tiempo con la memoria episódica. Gracias a una tecnología nunca antes usada en humanos han podido detectar el momento exacto en el que una sola neurona se activa para generar el recuerdo. El trabajo se realizó con 14 pacientes con epilepsia a los que se les implantaron electrodos en el cerebro para evaluar su grado de enfermedad. Durante los registros tomados para este fin se pudo aislar la actividad de hasta 600 neuronas individuales del lóbulo temporal medio. El trabajo duró cinco años, durante los cuales se practicó una amplia batería de pruebas. Entre ellas, se mostró en numerosas ocasiones a cada paciente un juego de fotografías de personalidades famosas y otro de lugares turísticos célebres y animales. Después de ver 100 fotografías separadas, los sensores identificaron qué neuronas se activan al grabar en la memoria una imagen determinada. En un segundo experimento, los científicos generaron una imagen uniendo dos de las previas. Por ejemplo, colocaron a una persona famosa con un edificio célebre detrás y volvieron a medir la actividad neuronal mientras los pacientes memorizaban la asociación.

Iniciado el proceso, la sorpresa llegó cuando se pudo observar en directo el modo en que una neurona cambia drásticamente de actividad justo en el momento en el que el voluntario trata de memorizar una asociación de imágenes. Aunque ya se había logrado descubrir esto en ratones, nunca se había conseguido trazar la huella de la memoria episódica en seres humanos.

¿Por qué es tan importante este hallazgo? La memoria episódica, que no es otra cosa que la herramienta que nos permite reconocer personas familiares, recordar el camino a casa o saber dónde tengo que poner las llaves del coche para que arranque, es un problema central de la neurología. Su pérdida es uno de los efectos más devastadores de males como el alzhéimer. Conocer cómo se genera y qué neuronas participan es un paso adelante hacia posibles terapias futuras. Así como hoy contamos con electrodos implantados que pueden mejorar los síntomas del párkinson y de la esquizofrenia, con los datos obtenidos de esta investigación podremos en el futuro diseñar interfaces que reduzcan las pérdidas cognitivas derivadas de la degeneración senil.

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