Andrew Lincoln: «Puedo ser el sheriff Grimes hasta que me muera»

Andrew Lincoln, actor. Se estrena hoy la quinta temporada de «The Walking Dead» en la que su personaje lidera a los supervivientes del apocalipsis

Rick Grimes se ha vuelto un tipo oscuro. Todo lo contrario que Andrew Lincoln, que ha sabido sacarle un partido inmenso a ese universo tenebroso por el que lleva cinco años navegando. El londinense brilla cada vez que le preguntan por su travesía en «The Walking Dead», por los avatares de rodar en Atlanta desde hace tres años, de matar zombies sin descanso.

Dice que nada de todo lo vivido le pesa, ni siquiera en el ánimo intepretativo. No se cansa de repetir cada año, casi siempre en vísperas del estreno de la siguiente atronadora temporada del espectáculo televisivo que protagoniza, que el personaje de Rick Grimes le llena, que ha pasado por tantas aventuras y emociones que la renovación es constante. Tiene cuerda para rato.

Pisando fuerte

«Pienso seguir en esto el tiempo que me propongan», asegura confiado, con la ilusión pintada en la cara. También sabedor, en parte, de que gran parte del éxito de la serie depende de su personaje, de su desempeño, de la virulencia y nobleza que ha sido capaz de demostrar al mismo tiempo en las anteriores temporadas. Consciente de que como lo es Don Draper para «Mad Men», su presencia resulta fundamental en el invento de Robert Kirkman.

«En estos cinco años en que lo he estado interpretando, emocionalmente he tenido que hacer mucho más que la combinación de todo lo que he hecho en mis 15 años anteriores de carrera». Y eso ya es decir bastante para un hombre que comenzó en Gran Bretaña con tan solo 21 años, haciendo televisión con la comedia «Drop the Dead Monkey».

Pero el reconocimiento no le llegó hasta mucho después, cuando se hizo con uno de los papeles más carismáticos de la cinta romántica «Love Actually», en 2003, algo que ahora palidece en comparación con el fenómeno que ha supuesto «The Walking Dead» en AMC a nivel mundial.

Tanto, que admite que se quedó estupefacto cuando descubrió que uno de los fans de la serie se había tatuado su rostro en el cuerpo. «Eso fue bastante apabullante».

Ahora, con la quinta temporada a punto de estrenarse, su cara con barba de cuatro años ha sido el reclamo principal en muchas ciudades de Estados Unidos, un nuevo giro de tuerca en su relación «repleta de altibajos» con Grimes. «Por delante quedan registros nuevos para el personaje porque se mueve en un universo complejo. Y si siguen haciendo lo que han estado haciendo hasta ahora, estaré más que feliz de seguir interpretando el personaje hasta que me muera (risas)... En la serie, obviamente», aclara unos segundos más tarde.

Agradece mucho además el hecho de haber podido convivir en la serie con algunos actores desde el principio. «Es como un regalo poder hacer una escena con ellos. No hace falta trabajo previo. Sencillamente miras a tu compañero y sabes la historia que compartes con él, y empiezas a hablar y a escuchar. Así es como la escena revive».

Asimismo, entiende el programa como una especie de dualidad, con la división entre entre el mundo de los muertos vivientes y la tensión entre los humanos. «A mí lo que más me interesa es el factor humano», explica el londinense. «Nos estamos instalando en un panorama mucho más aterrador y psicológicamente escalofriante porque la gente que lo habita, después de dos años, o son muy peligrosos, muy pragmáticos, muy organizados, o las tres cosas. Son condiciones para un drama muy interesante».

Después está la consideración metafórica que algunos críticos han aplicado a la serie basada en los comics de Kirkman, comparando a los zombies con la crisis de valores que vivimos en la actualidad. Lincoln, por su parte, le quita hierro a esas consideraciones, con una visión más práctica del asunto.

«Yo creo que los zombies son como un virus, que se gestaron en una era en la que había paranoia colectiva. Quizá por eso se entiende como una expresión visual de las ansiedades del mundo. Pero es un drama sencillo en el fondo, de un hombre como Rick Grimes que lo único que quiere es salvar a su familia en el mundo hostil en el que vive».

Fuera de cámara, en cambio, el entorno es plácido, tanto para él como para su famiila. «En Atlanta, creo que la gente se siente muy orgullosa de tenernos allí después de cinco temporadas, y si me ven en un restaurante con mi familia, son muy respetuosos», explica. «Pero si vengo a Comic Con en San Diego, es una auténtica locura. En este lugar nos dimos cuenta de que lo estábamos haciendo muy bien».

Lincoln ha sido testigo, desde dentro y desde fuera, del momentum que vive la televisión en Estados Unidos. El cine ya no tiene el peso que tenía antes. «Coincido en que hay una tendencia, un cambio notorio», analiza. «Cuando empecé en esta industria, lo único que quería hacer era cine y teatro. Eso es todo. Pero después fui afortunado y conseguí un papel en televisión», recuerda con respecto a sus comienzos, aclarando que «siempre había esa sensación de ser el hermano pequeño, de no poder sentarnos en la misma mesa. Todo eso ha cambiado por los nuevos medios, la tecnología, la forma en que la gente quiere consumir el entretenimiento».

Y él está en el centro del huracán, con sus 18 millones de espectadores de media pendientes de sus movimientos. «Ahora vivo el presente, aunque espero que en 20 años lo mire como algo de lo que estoy extremadamente orgulloso».

AMC aterriza en España de mano de MovistarTV

La cadena americana comenzará a emitir en España a partir del mes de noviembre. Además de estrenar la programación producida por AMC Networks, entre las que se encuentran series de gran éxito como: «Mad men», «The Walking Dead» y «Breaking bad»; también incluirá películas de MGM, Sony y Paramount. Esto llega tras la sustitución de MGM por AMC en lo que supone la expansión internacional del canal por Europa, América latina, Asia y Oriente Medio.