Cuatro descubre el pastel

La cadena presenta el nuevo «talent» culinario «Deja sitio para el postre», comandado por Paco Torreblanca y presentado por Raquel Sánchez Silva

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Meter las manos en harina es literalmente algo que conoce muy bien el repostero Paco Torreblanca. Pero a partir de ahora no lo hará sólo desde la comodidad de su laboratorio de ideas, sino que se presentará ante el gran público. Cuatro ha querido contar con el mejor profesional del mundo para lanzar estas nNavidades un nuevo «talent» culinario: «Deja sitio para el postre». Durante la presentación del espacio, el director del Área de Producción de Entretenimiento de la cadena, Mariano Blanco, dejó claro que «sólo queríamos hacer el programa si era con el número uno». Una vez finalizado el casting, quedan 18 aspirantes a convertirse en el mejor repostero amateur de España. El proceso de selección fue noticia, ya que congregó a más de 3.000 inscritos, que luego se quedaron en 500 aspirantes que se acercaron hasta el proceso portando desde tartas caseras hasta casitas gigantes de chocolate. La dinámica es sencilla: los concursantes, que se organizan en tres equipos, competirán durante varias semanas y tendrán tres expertos pasteleros a la cabeza que actuarán como mentores de cada grupo: Amanda Laporte, Sergi Vela y David Pallás. Según el maestro Torreblanca, «en los candidatos buscamos primero que tengan pasión y mucho rigor. Con las explicaciones que les damos hay que prestar mucha atención e intentar conseguir el mayor reflejo de la receta, adaptarse lo máximo». El programa emitirá primero los mejores momentos del proceso de selección y, justo después, las 10 entregas de las que se compone el programa, que no tiene fecha de emisión. «No se puede llegar a hacer esculturas con azúcar y piezas sopladas si no hay unas bases. Primero tienes que pasar por todos los recorridos, conseguir los conocimientos de las materias primas y los productos, y respeto, y luego aprender el tema artístico, aunque en muchas personas es innato», matiza el repostero. Torreblanca insiste en que no sólo es una competición donde habrá un ganador, sino que «también les enseñamos».

Para el director del programa, Oscar Vega, la mayoría «viene buscando el sueño de salir de la vida que tiene ahora y dedicarse en el futuro a la repostería, no sabemos si montando su propio negocio –porque algunos sí que lo han expresado–, o como jefes de repostería en restaurantes. Para muchos ha empezado siendo una afición y lo quieren convertir en su modo de vida». Paco Torreblanca reconoce que lo mejor que le ha pasado es «educarme en Francia y volverme a España, porque he aprendido el rigor y la técnica de la profesión, y luego he encontrado en mi país los productos más extraordinarios y he podido amalgamar las dos cosas». No encuentra mucha más dificultad en preparar la tarta para la boda de los Príncipes de Asturias en 2004 que a ponerse delante de las cámaras. «Eran para mí unos clientes muy importantes, pero le dije a todo mi equipo mientras la estaban montando que ''tenemos que hacer lo que hacemos todos los días y no tener el síndrome de querer quedar bien''. Porque cuando uno quiere hacer eso y se sale de su contexto, normalmente mete el gambazo. Me cuesta un poco más hablar delante de las cámaras, pero como todo es aprender y tengo buenos maestros...». El programa lo presentará Raquel Sánchez Silva, para la que sólo tiene halagos: «Es un encanto y me está enseñando mucho», confiesa Torreblanca, mientras que en cuanto a sus cualidades culinarias resalta que «creo que lo que le pongas lo hace de maravilla». Confía en que el programa ayude en estos tiempos de crisis que «hemos pagado todos los sectores y la gastronomía más», por eso propone «Deja sitio para el postre», para «endulzar esta época de la manera que nos corresponde», y conseguir «romper este tabú de que nos atrevemos con una tortilla o unos huevos fritos, pero cuando llega el momento del dulce... Tenemos que atrevernos a elaborarlo y así saldremos del flan con toda dignidad». No duda que el programa ayudará a tener «una concepción distinta de la repostería y cuando la gente se aficione podrá repercutir» en el sector. Crítico con la americana que nos inunda con sus «cupcakes» –«de niño tuve un sarampión y luego se me pasó. Sólo quedará lo saludable», matiza–, prefiere destacar el problema: «En España no nos creemos quiénes somos».

Cocina hasta en la sopa

Lejos de saturar la programación con espacios de cocina, el espectador demanda otras maneras de ver el horizonte desconocido de preparar los alimentos. Si Arguiñano lleva 25 años metiéndose en nuestros hogares a través de los fogones, este año se le han unido los imbatibles cocineros de «Top Chef» capitaneados por Chicote en Antena 3 –que también prepara una tercera temporada de «Pesadilla en la cocina»–, «MasterChef» en TVE –que presenta esta semana su versión júnior–, el propio Canal Cocina con su audiencia fiel y algunos sucedáneos aparecidos directamente en el canal YouTube, como «Cocina con Loles», presentado por Loles León, y «Celebrity in the Kitchen», con personajes populares de la sociedad española.

ANÁLISIS

Adiós a los precocinados

Gonzalo Fuentes*

- ¿Por qué han conectado tan bien los programas de cocina con la audiencia?

–Todo afecta, la actual situación de crisis también influye. Es época de evitar el consumo fuera de casa y nos vemos obligados a meternos a la cocina, y una vez dentro a la gente le gusta comparar lo que hace con lo que le proponen. Además, se ha evolucionado y dejado atrás el típico programa de recetas y se combina con más formatos, como el «reality show» o el concurso.

- ¿Hasta dónde se pueden estirar este tipo de espacios sin caer en la monotonía y resultar repetitivos?

–Es como todo en televisión: la fiebre durará hasta que se queme. La televisión es salvaje y la sociedad responde, para bien o para mal, por oleadas, no es fácil predecir. Siempre hay que ofrecer algo mejor. Las aplicaciones de móviles y la televisión social deben aportar un plus, a la vez que los programas han de buscar resaltar las emociones y nuevos alicientes para diferenciarse.

- «El tiempo entre costuras» ha desatado la fiebre por las máquinas de coser, la cocina ha hecho que los espectadores regresen a los fogones... ¿De qué forma traspasan los programas las pantallas?

–En el caso de la cocina es algo que afecta positivamente, hemos vivido una época de mala alimentación con demasiados platos precocinados y es una manera de educar. Las modas van y vienen e impulsan el consumo en momento puntuales.

*Profesor de Realización y Televisión de la Universidad San Pablo Ceu