La cinta de la que renegó Kubrick

TCM estrena hoy «Fear and Desire», que el director quiso destruir

Un escena de «Fear and Desire», la película inédita del director
Un escena de «Fear and Desire», la película inédita del director

Exigente, enigmático y con un nivel de autoexigencia altísimo, Stanley Kubrick ha pasado a la historia del cine por la puerta grande no sólo por el ramillete de obras maestras que filmó, también por ser uno de los directores más legendarios por el secretismo de sus rodajes y el carácter obsesivo y autodestructivo que tenía con sus producciones. Prueba de ello es que durante toda su vida quiso borrar del mapa su ópera prima. Hoy, TCM ofrece a los espectadores un acontecimiento televisivo, pero sobre todo cinematográfico: a partir de las 22:00 horas emitirá «Fear and Desire», la película con la que debutó en el cine e inédita en España de la que sólo existen tres copias: dos en el museo de fotografía de George Esastman House en Nueva York y un ejemplar que se encontró en un laboratorio de Puerto Rico.

Película artesanal

Rodada y estrenada en 1953, a sus 25 años, Kubrick se enfrentaba a su primera producción de forma casi artesanal, ya que fue el director, guionista, el encargado del montaje, de la dirección del fotografía, y de la producción. Con un presupuesto paupérrimo de unos 20.000 dólares, eligió el género bélico para mostrar su odio a la guerra, algo a lo que volvió con «Senderos de gloria» y «La chaqueta metálica», unas cintas del género bélico muy singulares. El argumento es cien por cien Kubrick, sofisticado y algo turbio. Durante una guerra ficticia, cuatro soldados se encuentran tras las líneas enemigas después de estrellarse el avión en el que viajaban. Tras construir una balsa para intentar llegar a su territorio, se encuentran a una mujer que despertará en ellos sus instintos más básicos, mientras les pisa los talones un general del otro bando.

Evidentemente, Kubrick no dudó en estrenarla, por lo que cabe deducir que tampoco estaría tan insatisfecho. Exhibida en un pequeño número de salas en Nueva York, al director se le cayó el alma a los pies durante uno de los pases. Según afirma la leyenda, los espectadores se empezaron a reír durante una secuencia por la interpretación de uno de los actores, Paul Mazursky. Al parecer, el joven director salió de la sala entre lágrimas y se conjuró para acabar con la película. Ésta obtuvo una pobre recaudación de 33.000 dólares. Cuando murió el distribuidor del filme, Joseph Burstyn –que facilitó la exhibición en Estados Unidos de títulos míticos como «Una partida de campo», de Renoir, y «Umberto D.», de Vittorio de Sica– Kubrick ya tenía el suficiente poder, y dinero, para intentar comprar y destruir todas las copias para que nadie la viera. Ni siquiera figuraba, hasta hace poco tiempo, en su filmografía oficial.

«Es un fallido ejercicio de cineasta aficionado. Una rareza totalmente inepta, aburrida y pretenciosa. Con ella lo único que aprendí es que el dolor es un buen maestro». No, no es la declaración de un crítico de la época –en su estreno, «Fear and Desire» fue recibida con el beneplácito de la crítica–, son las palabras del propio Kubrick, emitidas a través de un comunicado en 1994, cuando empezaron a circular las copias del filme.

Sin embargo, «Fear and Desire» es mucho más, es la hoja de ruta del que ha sido uno de los directores más influyentes y personales de la historia del cine.

Un genio sin Oscar

A pesar de que era idolatrado por la crítica y sus compañeros, Stanley Kubrick se despidió del cine y de la vida sin lograr a lo largo de toda su carrera un Oscar al Mejor Director. Kubrick fue candidato en cuatro ocasiones por «¿Teléfono rojo? Volamos hacía Moscú», «2001, una odisea del espacio», «La naranja mecánica» y «Barry Lyndon».