La guerra de los Underwood

La cuarta temporada de «House of Cards» se cuela en la campaña a las presidenciales de Estados Unidos. Ni Donald Trump ni Hillary Clinton pueden con la pareja que interpretan Kevin Spacey y Robin Wright.

La cuarta temporada de «House of Cards» se cuela en la campaña a las presidenciales de Estados Unidos. Ni Donald Trump ni Hillary Clinton pueden con la pareja que interpretan Kevin Spacey y Robin Wright.

Por si la ración política que puede soportar el ciudadano medio no fuese suficiente, con la etapa de incertidumbre que vive nuestro país y la carrera por la presidencia en Estados Unidos, Frank Underwood ha vuelto. Los usuarios de Canal+ Series pueden disfrutar ya de la cuarta temporada de la serie política más relevante de la actualidad, «House of Cards», en la que el maquiavélico protagonista muestra la cara más oscura de ésta. Y tal y como acostumbra la producción creada por Beau Willimon, sus tramas se centrarán en temas de relevancia en la actualidad, con las elecciones a la Casa Blanca como interés principal.

En la tercera entrega los espectadores de la serie protagonizada por Kevin Spacey y Robin Wright vieron como el aspirante a presidente cumplía su objetivo sin tener que enfrentarse al dictamen del electorado. Sin embargo, el nivel de aceptación entre los estadounidenses es excesivamente bajo y Underwood no descansa hasta ofrecer un plan, America Works, que cambie la tendencia. Presionado por este deseo, el dirigente también decide prestar atención a la política internacional, eligiendo como pareja de baile a un actor político de relevancia, Rusia. Mientras, en la Casa Blanca, el matrimonio Underwood atraviesa sus horas más bajas, y, tras varios enfrentamientos Claire decide tomar las riendas de su vida.

w por un bien común

Ningún castillo se levanta con un solo hombre y «House of Cards» no iba a ser menos. Al paso de Underwood fueron cayendo Jackie Sharp y Heather Dunbar, aspirantes a arrebatarle la candidatura demócrata que el partido no le confió a él. Seth Grayson y Remy Danton tuvieron que sufrir su tiranía, mientras que Doug trabajaba duramente para recuperarse y demostrarle a Frank que podía volver a confiar en él.

La cuarta entrega de «House of Cards» arranca donde terminó su antecesora, con la primera dama abandonando la Casa Blanca. Lo que en un principio se convierte en desconcierto, porque Frank sabe dónde está pero ella no quiere hablar con él, termina siendo un problema a nivel nacional. La repentina ausencia de Claire en los actos de campaña despierta la curiosidad de los medios, que no tardan en especular con las razones. Ella mientras tanto busca refugio en su casa familiar en Texas, un lugar que no visita desde hace años. Allí se encontrará con su madre, con la que no tiene una relación especialmente buena, pero su inesperado viaje no es casual, ni está relacionado con la añoranza de sus seres queridos. Claire tiene un plan y sabe muy bien cómo, dónde y con quién llevarlo acabo.

El hombre más poderoso del mundo, su marido, no tardará en descubrir sus movimientos. Con sus malas artes habituales Frank trabajará y ordenará a Doug que lo haga para desbaratar los planes de su esposa y seguir teniendo el control de la situación. Cuando se reencuentran, el político y su mujer son entes independientes demasiado ocupados para sentarse a analizar las razones por las que su matrimonio atraviesa una crisis. Pero su individualismo no impedirá que ambos sean conscientes de que, ante la exposición pública a la que viven sometidos, quizá deban replantearse hasta dónde quieren llevar sus deseos de poder. Algo normal en una pareja que se ha caracterizado, más que por el amor que se profesan, por entender su relación de pareja como una inversión que genera beneficios mutuos para cada uno de ellos.

En el futuro de Frank y Claire tendrán especial relevancia dos nuevos personajes. El oponente político de Underwood será Will Conway, un político joven que ha sido elegido por el bando republicano para disputarle la Casa Blanca. Interpretado por Joel Kinnaman («The Killing»), Conway es gobernador de Nueva York, y alcanza la carrera presidencial sin miedo a enfrentarse a un hombre que ha llegado al cargo tras una casual sucesión de acontecimientos.

w regreso inesperado

En lo que respecta al personaje de Robin Wright, sus deseos de ser algo más que la primera dama y «la mujer de» la llevan a adentrarse en una arriesgada aventura política que todos miran con cierto escepticismo. Para lograrlo, Claire recurre a una consultora política de prestigio, LeAnn Harvey, una mujer con carácter que carece de experiencia de primer nivel pero cuenta con cualidades para triunfar en el cargo. La elegida para dar vida a este interesante personaje, que ya en el primer capítulo demuestra un enorme potencial ha sido la actriz Neve Campbell, conocida por su papel en la saga cinematográfica «Scream» y a la que hemos podido ver recientemente en series como «Manhattan» o «Mad Men».

En los nuevos episodios de «House Of Cards» también tendrá un papel muy relevante Rusia, y volveremos a ver al intérprete danés Lars Mikkelsen en la piel de Viktor Petrov, el presidente de ese país. Su homólogo norteamericano deberá además encontrar un buen candidato para acompañarle en la carrera por la Casa Blanca como vicepresidente. Una empresa que parece complicada si tenemos en cuenta el nivel de exigencia que Underwood tiene con aquellos que trabajan junto a él. Y, por supuesto, no faltará el proyecto político revolucionario con el que el candidato tratará de ganarse el apoyo de los norteamericanos. Como es habitual en la producción, los guionistas no se han decantado por un tema banal, y veremos al protagonista promover un proyecto de ley sobre el control de armas.

Para completar este complejo panorama político y personal, Willimon ha recuperado a un viejo conocido del presidente, el novio y compañero de profesión de la periodista Zoe Barnes, Lucas Goodwin. El reportero perdió la cabeza tras el fallecimiento de la joven, y su deseo de descubrir pruebas sobre su asesinato le llevó a ser interrogado por el FBI y posteriormente encarcelado. Sin embargo, el tiempo no pasa en balde para Lucas a pesar de encontrarse entre rejas, y no tardará en volver a centrar su atención en el aspirante a la presidencia de los Estados Unidos. Aunque conozca sobradamente el precio que se paga por ser enemigo de Underwood.