La juventud perdida

Tres temporadas de emisión en Antena 3 entre 2002 y 2005, con una media de audiencia de 3.605.365 espectadores.

Se acabó la pubertad en la televisión. Lejos quedan aquellos tiempos en los que chicos y chicas salían a toda prisa del instituto para llegar a tiempo a casa y poner «Al salir de clase»; o cuando se apuraba al máximo el irse a la cama para ver terminar el capítulo oportuno de «Compañeros». Parece que los jóvenes han perdido su sitio en la parrilla y que las cadenas han decidido optar por otro tipo de público, más adulto, más familiar o de menor edad. Algo chocante si se recuerdan los buenos resultados que siempre han ofrecido las series juveniles, pero que Álvaro de la Torre, profesor de Escritura para Medios de la Universidad CEU San Pablo, justifica por «la fragmentación de la audiencia propiciada por la llegada de la TDT y la crisis y las políticas de austeridad que ésta ha traído».

Éxitos colaterales

Estas ficciones en muchas ocasiones se han convertido en un producto que ha ido más allá de la pantalla, como es el caso de «Un paso adelante», que catapultó las carreras musicales de algunos de los actores; «Rebelde Way», que llegada desde Argentina dio conciertos por medio mundo; o la mítica «Compañeros», que tras finalizar lanzó su propia película, «No te fallaré». Un éxito que De la Torre explica por el gancho conseguido al lograr que «los adolescentes se sientan identificados, e incluso les sirve para moldear sus comportamientos».

Desde el estreno de «Al salir de clase», en 1997, la parrilla siempre ha contado con alguna trama protagonizada por un grupo de jóvenes preuniversitarios que desarrollaba sus historias alrededor de un instituto o similar. El boom de la citada «Al salir de clase», que con su formato diario llegó a emitir 1.199 episodios, hizo surgir otra serie, esta vez semanal, que reunía las mismas características: «Compañeros», que de la mano de Kimi y Valle aguantó nueve temporadas en antena. Con el fin de ambas series en 2002 la pequeña pantalla se quedó huérfana de una trama cien por cien de instituto hasta que en 2008 Antena 3 estrenó «Física o química» para recuperar las historias de los pasillos de clase. Entremedias, Telecinco dio luz verde a «Los Serrano», trama en la que se alternaban historias adolescentes con otras de la vida familiar del núcleo encabezado por Antonio Resines.

Con el formato del instituto agotado –como explica Álvaro de la Torre al decir que «para triunfar hoy en día es necesario modificarlo»–, aparecieron «El Internado» y «El Barco» –ambas de Antena 3–, que crearon tramas en las que destacaban el drama, la acción y, sobre todo, la intriga y el misterio. Algo similar a lo que ofrecía «Los Protegidos» con sus protagonistas con superpoderes.

Más allá de ser tramas pensadas para un público joven, todas ellas poseen otra característica en común: han servido a decenas de adolescentes como trampolín en el mundo del cine y la televisión. Se puede considerar a este tipo de series como la cantera de las películas que actualmente se crean en España. El reparto de «Al salir de clase» ha sido un claro ejemplo de este fenómeno. Así, entre sus filas contaba con actores de renombre en la actualidad, como Pilar López de Ayala –que ganó un Goya en 2001 por «Juana la Loca»– o Elsa Pataky, que se está haciendo su hueco en la industria de Hollywood.

Como no podía ser de otra forma, en Estados Unidos este género ha estado muy bien cubierto. Ya durante la década de los 90 se pudo vivir una auténtica guerra televisiva entre «Beverly Hills 90210» y «Melrose Place». Ambas compitieron durante años por la misma audiencia, e incluso llegaron a intercambiar actores. Con el fin de estas dos series surgieron otras como «Dawson crece», «The O.C.», «Gossip Girl» o, más recientemente, «Glee». Todas ellas con bastante tirón dentro de nuestras fronteras.