¿La nueva Bridget Jones?

«Cerraron la cafetería por tráfico de seres humanos, sí, una pena, me encantaban sus chuletas de cerdo». Frases como ésta son las que hemos podido escuchar de Mindy Lahiri, el personaje principal de «The Mindy Project», serie que emite hoy el primer capítulo de su segunda temporada en Cosmopolitan. La protagonista –una ginecóloga de origen hindú que sólo puede describirse como políticamente incorrecta– ha sido presentada como la Bridget Jones estadounidense por el «New York Times»: romántica, ocurrente y en busca de su hombre ideal.

La comedia, estrenada en septiembre de 2012, ya ha sido renovada en Estados Unidos por una tercera temporada en la cadena FOX, aunque los números de audiencia no son los esperados y descienden de 4,6 millones, al inicio de la serie, a 3,8 en la última entrega. No obstante, una gran parte del público y la crítica la encuentran fresca y divertida.

La pregunta del millón es descubrir qué nos trae la nueva temporada de una serie que comenzaba su primer capítulo con la protagonista en comisaría y acusada de escándalo público. El motivo: acabar en el fondo de una piscina privada en mitad de la noche con una bici robada tras destrozar la boda de su ex novio. Situaciones como ésta son las esperadas por los fans de esta «sitcom» que promete muchas risas y muy buenos momentos, pero cuyo éxito depende demasiado de la simpatía que se tenga del personaje principal que no deja a nadie indiferente. Y es que el «toque» de la actriz que da vida a Mindy Lahiri, Mindy Kaling («The Office»), está presente en todos los aspectos de la producción: es la creadora, guionista y protagonista.

«The Mindy Project» exagera y se ríe del fracaso que supone vivir la vida según las expectativas creadas por las comedias románticas. Se presenta como una serie dirigida a un público femenino por sus constantes referencias a producciones como «Sexo en Nueva York», «Cuando Harry encontró a Sally» o «Anatomía de Grey», entre otras, y su sentido del humor basado más en el diálogo que en la acción. Pero como no podía ser de otra manera, cuando un producto es tan llamativo y desenfadado como éste, todo el mundo pasa a ser su espectador potencial.