Teatro

Las entrañas del cabaret

Antena 3 estrena hoy «Bienvenidos al Lolita», una comedia costumbrista protagonizada por Natalia Verbeke y Beatriz Carvajal

Sobre estas líneas, Natalia Verbeke se marca un tango en la nueva apuesta de Antena 3.
Sobre estas líneas, Natalia Verbeke se marca un tango en la nueva apuesta de Antena 3.

No hace tanto tiempo, la vida nocturna de las grandes ciudades no se entendía sin los cabarets, sitios que, sin rozar la clandestinidad, eran un reducto para disfrutar de una noche «canalla» pasada por números picantones con chicas ligeritas de ropa, un maestro de ceremonias deslenguado, como procedía, y actuaciones donde no faltaban los travestis. Con la llegada y la consolidación de la democracia, cuando ya se podía ver casi todo sin salir de casa gracias a la televisión, empezó la decadencia de estos locales hasta casi su cierre definitivo. Ése es el punto de partida de «Bienvenidos al Lolita», la nueva serie producida por Globomedia que Antena 3 estrena esta noche en horario «prime time» con Beatriz Carvajal, el impagable Luis Varela, Natalia Verbeke, Roberto Álamo, Nerea Camacho y Carlos Santos, entre otros.

Concebida como una comedia costumbrista, «Bienvenidos al Lolita» se centra en un divertido «choque de culturas» en versión patria. De un lado está la fauna humana que vive del «Lolita Cabaret», una familia artística liberal, moderna, sexy, sin las ataduras morales más convencionales, que tiene su «alma mater» en Dolores, encarnada por Carvajal; del otro, una familia de provincias –de libro – liderada por un inversor de provincias (Luis Varela) y su remilgado sobrino (Carlos Santos) que, ante el cierre del «Lolita», decide colaborar en su relanzamiento a pesar de su modo de vida timorato y tradicional, completamente alejado del espectáculo. Se convierten en socios a pesar de ser tan incompatibles como el aceite y el agua. Y justo ahí empiezan los problemas. «Decidimos enfrentar ambos mundos, que no pueden ser más opuestos para crear una comedia coral costumbrista. Aparte de ofrecernos dos maneras de ver la vida que entran en colisión, esto nos permite abordar tramas de una gran carga dramática y cómica. En definitiva, es una tragicomedia sobre las ganas de vivir frente a la crisis», afirma Alex Pina, uno de los productores ejecutivos de la serie.

Natalia Verbeke, que regresa a la ficción española dos años después de «Doctor Mateo», encarna a Violeta, una mujer que ha vivido en la perpetua contradicción de repudiar lo que más quiere. Hija de la dueña de cabaret, dejó su carrera de bailarina para difuminarse como una mujer casada con una vida tradicional. Años después, vuelve a sus orígenes porque, como dice la actriz, «en el fondo, y aunque le cueste reconocerlo, tiene el cabaret en la sangre y le tira mucho el escenario». Verbeke describe a su familia como una galería de personajes «muy tiernos. Están muy curtidos en cómo se comporta el público de la noche que frecuenta estos ambientes, hombres y mujeres aparentemente muy fríos e interesados pero que en el fondo se sienten muy solos, por eso, aunque su relación es a priori meramente profesional, terminan convirtiéndose en una familia».

Exigente con los actores

En su regreso al cabaret no sólo tendrá que lidiar con su madre, también con un antiguo amor, Cúper, el maestro de ceremonias del espectáculo. Es una relación que se terminó sin saber bien por qué, pero, como dice el refrán, «donde hubo fuego, siempre quedan brasas». Cúper está encarnado por Roberto Álamo, un actor bregado en el teatro, de presencia poderosa y al que se le ha podido ver en «Águila Roja», «Luna, el misterio de Calenda», y que tiene pendiente de estreno otra serie, «Hermanos». Álamo se bate el cobre como un maestro de ceremonias muy especial con una vida caótica, que pide a gritos que se vaya asentando. «Sí, ha tenido una vida disoluta, ha sido fiestero, mujeriego... pero no es un villano; en el fondo es un ser muy tierno que tiene que asumir sus responsabilidades como padre».

Aunque no es una serie musical, sí que es pródiga en números de canto y baile que han sido muy exigentes para los actores. A pesar de subrayar que es una serie costumbrista, Pina destaca que es la primera ficción que, entre sus protagonistas, cuenta con un personaje transexual, algo que, lejos de chocar, es lógico, hasta pertinente, teniendo en cuenta de que sus tramas se desarrollan en un cabaret, locales en los que los travestis son una presencia cotidiana y casi imprescindible para el espectáculo. El transexual está encarnado por Sara Vega, hermana de Paz Vega.

Tras la eclosión de series que gravitaban en torno a una profesión, como «Periodistas», «El comisario» y «Hospital central», entre otras, Pina apunta que el público demanda en la actualidad «series más familiares y costumbristas, que puedan ver franjas de público de todas las edades».

Sobrevivir al tiempo

«Bienvenidos al Lolita» responde a una realidad: el cabaret como un vestigio que parece condenado a su desaparición. En Madrid, el célebre «Pasapoga», sito en la Gran Vía, es ahora una tienda de ropa. En Barcelona se mantiene «El Molino» y, en 2008, el director Bigas Luna relanzó «El Plata» en Zaragoza.