Más allá del videoclip

Las temáticas musicales se han adaptado a la llegada de plataformas como YouTube

Aún a riesgo de que suene nostálgico y añejo, en tiempos analógicos, en los que los televisores de rayos catódicos todavía no habían sido fulminados por el plasma, y la «piratería» tan sólo era el controvertido oficio de Barbanegra y sus secuaces, que Madonna o Michael Jackson estrenasen videoclip era todo un acontecimiento para el que bien merecía la pena tener reservados unos centímetros de cinta VHS en los que registrar ese documento para la posteridad. Concebido como una estrategia de ventas, el videoclip era el principal sustento de los canales temáticos, gracias a los cuales alcanzó su popularidad y se convirtió en un material de culto para muchos jóvenes. Pero, ¿lo sigue siendo? La entrada de nuevas plataformas de visionado ha revolucionado su sentido y, con él, el de las temáticas musicales. «En el momento en el que internet y YouTube empiezan a cobrar importancia y el espectador decide cómo, cuándo y dónde consume esos vídeos, la televisión musical pierde cierto sentido, en cuanto a único soporte donde se podía ver», explica Laura Abril, directora editorial de MTV España. Guiados por este planteamiento, el canal decidió en 2011 apostar por un cambio de imagen y desligarse del concepto música 24 horas para apostar por nuevos géneros como los «reality». «La música sigue siendo parte del ADN del canal, pero ha ido evolucionando y adaptándose al consumo del espectador. Identificamos cuáles son los mejores horarios para este tipo de contenidos y los programamos como citas fijas con el público. No hemos retirado la música, la hemos incorporado al entretenimiento», comenta Abril. Pese a apostar por una senda «más heterogénea», MTV sigue manteniendo un número de horas fijas de música en todos sus canales y, en España, el canal duplica su media de audiencia con las mañanas musicales del fin de semana.

Guías para la audiencia

Un dato que viene a avalar la teoría de que el videoclip, como producto de consumo, no está en absoluto agotado. De hecho, YouTube ha reimpulsado el formato con sus rankings –el vídeo del surcoreano Psy y su «Gangnam Style» desbancó el «Baby» de Justin Bieber como el más visto de la historia de la plataforma con 825 millones de reproducciones en 4 meses–y, aunque ofrezca al espectador la posibilidad de acceder a millones de contenidos, el acceso a esa vasta despensa requiere de criterio. Es aquí cuando, como defiende Carlos Rioyo, director de 40TV, las cadenas musicales ejercen su influencia y recobran su sentido. «Es cierto que ha cambiado el consumo y la forma de hacer videoclips, pero como ahora hay mucha más pruducción es el momento en el que los canales musicales son más necesarios que nunca, como prescriptores y guías de la audiencia». Rioyo señala que 40TV, además, ofrece contenidos de producción propia, porque «sí hay gente interesada en saber de música y de los artistas que le gustan», afirma. Un interés que también destaca el responsable de programación y contenidos de KissTV, Ramón Fernández-Tapias: «Creo firmemente en el videoclip como single. Acerca el espectador al artista y en muchos casos son cortos, historias y biografías. Nadie ha dejado de hacerlos y cada vez son más creativos». Defiende que las nuevas plataformas han reforzado las temáticas: «Para compartir música la gente utiliza YouTube, es innegable y, sobre todo, masivo. Lo ven en KissTV y los buscan en YouTube», sostiene.

Franquicias

Las temáticas musicales que emiten en España buscan su propio «target» y están avaladas por franquicias radiofónicas o internacionales. MTV (en la imagen de la dcha.) se nutre del sello norteamericano que «nos permite tener acceso a gente muy potente», comenta Abril. Asimismo, KissTV (en el centro), que emite en abierto en varias zonas del país, está flanqueada por la cadena de radiofórmula; y el canal de pago los 40TV (a la izda.) comparte el 90% de su programación con su homólogo radiofónico.