Reyes Monforte: «Bastaba oír hablar a Pepe Sancho para guardar silencio»

Dos historias de amor, un cruce de destinos y un secreto inconfesable.... Sobre estos mimbres se asienta el quinto libro de Reyes Monforte, «Besos de arena» (Temas de Hoy), que no ha cesado de cosechar éxitos literarios desde «Un burka por amor».

-¿Ha podido descansar estas vacaciones?

-Bueno... dentro de unos márgenes. Pero estoy bien, gracias.

-¿Imaginaba con el primer libro que arrancaba una etapa que la traería hasta el quinto?

-No. Como todos los escritores primerizos, pensé: «He sacado un libro, y se lo contaré a mis nietos»... ¡Pero un millón de ejemplares y una película no estaba ni en mis sueños!

-Sus otras novelas terminaron en formato audiovisual, ¿acabará así «Besos de arena»?

-Espero, porque amén de la historia de las dos parejas, se desarrolla en un escenario que a los españoles nos toca de cerca: el Sáhara Occidental, nuestra última colonia.

-¡Mi padre hizo la mili en Aaiún y Smara!

-¡Y tuvieron el DNI español hasta hace poco! Sólo que el suyo tenía una franja roja y el nuestro no. Muchos, incluso, cobran su pensión. Villa Cisneros (ad-Dajla) es un escenario muy atractivo que muchos españoles desconocemos. Nuestra memoria histórica allí no la tenemos clara.

-La novela tendría que haber salido en abril... pero no pudo ser. ¿Ahora está preparada para la promo, las fotos...?

-Es un placer. Abril no era un buen momento, tras la «marcha» de Pepe [Sancho], pero no podía dilatarlo más porque no puedes tener un libro parado en los sótanos... ¡Ahora estoy preparada para esta aventura!

-Una vez más, basada en un hecho real... ¿Imposible despegarse de su profesión de periodista?

-No necesitamos más ciencia ficción, me gusta ser periodista, contar lo que pasa al lado de casa o a tres mil kilómetros. Desde Dan Brown a Vargas Llosa, todo parte de un hecho concreto. ¡Tenemos un chollo con la realidad!

-Sus libros evidencian la situación de mujeres utilizadas o ninguneadas...

-Pero no es premeditado. Cuando escribí «Un burka por amor» desconocía la situación de las mujeres afganas. No me atreví a escribir una novela hasta que supe de su historia en la radio. Ahora me alegro cuando alguien me dice que gracias al libro se ha enterado de lo que ocurre allí.

-¿Podría terminar Siria siendo su próximo escenario?

-Si encuentro una historia que me conmueva, podría ser. Habrá muchos pequeños acontecimientos que merezcan ser contados.

-¿Por qué nunca terminó de creer en la esperanza que prometía la Primavera Árabe?

-Jamás. Desde el principio de las revueltas pensé que confiar en organizaciones como los Hermanos Musulmanes era pecar de un optimismo imposible. Es como si te crees a Bildu.

-Dice que la vida ha cubierto sus expectativas... ¿Suena a pasado o a plenitud vivida?

-Espero que a plenitud, porque tengo 38 años. Lo dije en un momento muy delicado, con la muerte de Pepe reciente, pero no quería que sonara triste sino a celebración por lo vivido. He tenido una infancia feliz, unos padres maravillosos, vivo de lo que me gusta y he conocido el amor con mayúsculas. En Yemen o Afganistán se reirían si oyeran hablar de mi dolor.

-Pero sé que el sueño la ha abandonado... ¿Qué se hace en las noches en vela?

-Dormía como un bebé y sí, es desesperante. Los primeros días te subes por las paredes; ahora intento aprovecharlo y escribo, leo y hago lo que sea para no pensar en lo que no debo.

-Y su mejor lexatín es la plancha... Yo preferiría darle al bacalao al pil pil.

-¡Me estresaría más! Lo de la plancha no es exacto, pero las faenas del hogar relajan.

-¡Yo con Camilo Sesto de fondo, me hago los baños y la cocina!

-Soy de Queen, Sinatra y Pavarotti... pero sin cantar de madrugada o te echan los vecinos.

-¿Escribir es una buena terapia... o se escribe mejor siendo feliz?

-Yo escribía muy a gusto siendo feliz. No necesitaba sentarme para vaciarme...

-Algún día, con el paso del tiempo, ¿terminará siendo carne de novela su historia de amor?

-¿La mía? ¡No! No soy amiga de esas cosas.

-¿Es verdad que le calma ver películas y series de Pepe Sancho?

-No hagas de esto un titular, pero te contesto: cada uno afronta las cosas de un modo distinto. Sí, soy muy burra y desde el primer día sabía que tenía que enfrentarme a ello lo antes posible, para que no se enquistara.

-¿Volveremos a escuchar su risa en las ondas, como en «País de locos» o «Cinco lunas»?

-Dejé la radio en 2007 y todos los años me han llamado para ofrecerme un proyecto. Espero volver porque me dio muchas alegrías.

-Mientras, ¿a seguir buscando titulares para escribir libros?

-De hecho, ya he encontrado uno... Es una historia muy atractiva.

-¿No tendrá que ver con realidades más cercanas, como Bárcenas o Carme Chacón?

-¡No! Ellos ya se montan sus propias novelas.

-Si «la historia del desierto se escribe sobre la arena», ¿dónde se escribe la nuestra?

-Sobre nuestra piel. La vida deja tatuajes, cicatrices, secretos... es nuestra caja negra.

-Así lo estamos viviendo en crisis...

-La sufrimos en carne. Aunque dicen que ya levantamos cabeza. Tú le hiciste una entrevista a Pepe donde le preguntabas por eso... Y relativizaba, como cuantos vivieron momentos malos en el pasado. Como él, pienso que si salimos antes, saldremos ahora.

-Yo, como decía Sacristán de Fernán Gómez, me quedé en 2º de Pepe.

-Era sencillo que pasara. Tú le entrevistaste...

-Era fácil enamorarse de él.

-¡Y de inmediato! Bastaba oírle hablar para guardar silencio.