Robots fieramente humanos

En la serie, los «hubots» son fabricados en serie para satisfacer las necesidades de los humanos
En la serie, los «hubots» son fabricados en serie para satisfacer las necesidades de los humanos

Las ficciones escandinavas vuelven a marcar diferencias con la serie de ciencia ficción «Real Humans»

Madrid- El universo de Isaac Asimov y el de Philip K. Dick –autor de la novela que convirtió a «Blade Runner» en una obra maestra–, planean sobre las dos temporadas de «Real Humans», el penúltimo golpe que da en la mesa la ficción escandinava, que cada vez saca más músculo. La serie, cuyas imágenes transmiten una atmósfera aséptica más que inquietante, recrea un presente que está por venir, en que los humanos conviven con unos robots a los que se les denomina «hubots» programados para todo: desde llevar a los niños al colegio, reemplazar a familiares que han desaparecido, hasta tener con ellos relaciones sexuales a la carta. Se hacen tan imprescindibles en la vida cotidiana, que empiezan a rebelarse y a alterar la convivencia. Tanto, como el desconcierto que provocan en uno de los protagonistas, un joven adolescente, que descubre que se ha enamorado de un robot femenino, Mimi, que se ha convertido en una más en la casa de los Engman.

Una amenaza

Con el poder de los «hubots» al alza, nace un partido político, Real Humans, que ven en los robots una amenaza para el ecosistema social del pueblo, además de poner en jaque el estado emocional de los humanos. ¿Por qué? Hay múltiples razones, desde que uno de ellos «enferme», a que creen tanta adicción que se prefiera compartir lecho con uno de ellos antes de con la esposa o el marido.

«Recrear a los ‘‘hublots’’ fue complicado –comenta el autor de la serie–, Lars Lundström»–, porque para diferenciarlos de los humanos queríamos evitar algunos gestos como no parpadear, rascarse y mantener una postura erguida. Para lograrlo, los actores tomaron clases de mimo». Lundström también dirigió su vista a los robots humanoides que han empezado a ser muy populares en Japón. También encontró muy buena materia prima en la labor del científico Hiroshi Ishiguro, un visionario que hace unos años creó el Geminoid H1-2, una réplica de sí mismo, hecha con goma, silicona e implante de su propio cabello. En una visita en 2011 al Festival de Cine Fantástico de Sitges, confirmó que ya estaba abordando la segunda fase: «Representar las emociones y la conciencia de los humanos, algo que no se define sólo con determinadas habilidades o cálculos, y que es muy difícil de imitar».

El éxito de «Real Humans» se confirma con sus ventas internacionales: se ha emitido o se emite en 53 países. Los estadounidenses, siempre reticentes a ofrecer una serie nórdica en su versión original, ya han puesto en marcha una adaptación. Según el diario estadounidense «Variety», ésta ya está en marcha. Se titulará «Los humanos» y tendrá ligeras variaciones en el argumento, centrándose más en los problemas sentimentales que crea un «hublot» en una familia.