Capturado gracias al ADN de su hermano, que dio de forma voluntaria

La Guardia Civil comprobó que la muestra biológica del pariente, que colaboró con la investigación reabierta en 2013, coincidía con los restos que se hallaron en la ropa interior de Eva Blanco.

Los investigadores no daban crédito. No podía ser que aquella muestra de ADN coincidiera casi al 100 por cien con la del autor de la muerte de Eva Blanco. No podía ser que el asesino se prestara voluntario a dar su «DNI biológico», mostrando así, implícitamente, su inocencia y total colaboración en el caso. La historia del crimen de Eva Blanco, una joven de 16 años apuñalada en 1997 en Algete bien da para el guión de una película. Porque el asesino llevaba 18 años huido, quizás ya relajado, y porque fue el ADN de su propio hermano el que le delató. Los restos de semen que A. C. G., hoy un señor de 52 años –un joven de 34 años cuando cometió el crimen– dejó en el cuerpo de su víctima era casi el único clavo al que podía sujetarse el Grupo de Homicidios de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, que ayer pudo el broche de oro a la «operación Pandilla» con la detención de este tipo.

Un par de años después de la muerte de la joven, el Ayuntamiento pidió voluntarios para someterse a pruebas de ADN, ya que siempre se sospechó que el autor debía ser alguien del pueblo, alguien que conociera Eva. Casi 2.000 personas se presentaron voluntarios pero el juzgado que instruía el caso no permitió realizar esa prueba masiva. No sólo hubiera ayudado a descartar pistas falsas (a lo largo de estos años los agentes recibieron cientos de llamadas de testigos) sino también, decían en su día, a relacionarlo genéticamente con algún familiar. Y así fue.

Hace un par de años se recogieron finalmente más de 300 muestras voluntarias de varones que cumplían una serie de requisitos para ser considerados posibles sospechosos. Según ha podido saber este diario, entre ellos estaba el hermano del presunto autor del crimen. Pero ni él ni los responsables del caso lo sabían. Y es que fue en 2013 cuando la investigación dio un avance espectacular. Los agentes difundieron un retrato robot y solicitaron la colaboración ciudadana. Se pudo «dibujar» gracias a la colaboración de expertos «civiles». Se solicitó ayuda a la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela, muy avanzada en el estudio del ADN, según explicó ayer una portavoz de la Comandancia de la Guardia Civil. Aquí, determinaron que el autor se trataban de un varón del norte de África. Y, según fuentes consultadas por LA RAZÓN, uno de los cotejos fue casi perfecto. Se trataba del hermano del autor. Tras consultar el censo y una larga investigación se dio con el autor: se trataba de un tipo español de origen marroquí que se había ido a vivir a Francia poco después del crimen. Tras localizarle, ayer se le detuvo en colaboración con la Gendarmería Nacional francesa. El detenido, de 52 años, ha sido identificado como A.C.G. y estaba afincado en la localidad de Pierrefontaine Les Varans de Francia, donde fue arrestado, según informa el instituto armado en un comunicado.

El cadáver de Eva Blanco, que murió cuando tenía 16 años, apareció en una cuneta de un paraje denominado Las Pesqueras, junto a una rotonda de la carretera de Cobeña, con evidentes signos de violencia.

La autopsia reveló que la joven había recibido una veintena de puñaladas repartidas en la nuca, parte posterior del cuello y espalda. Esa autopsia que fue determinante para obtener unas muestras de ADN que han sido vitales en esta investigación.

El grupo de Homicidios de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid montó desde el hallazgo del cadáver la denominada «operación Pandilla» para tratar de esclarecer el crimen, con indagaciones centradas inicialmente en los círculos más cercanos de la víctima, como amigos, familiares y conocidos, si bien los resultados que se fueron obteniendo fueron infructuosos.

Tras el empujón definitivo por el ADN y la coincidencia de que el hermano de la víctima desconociera totalmente la autoría de su pariente y se prestara a colaborar con la Guardia Civil, se logró identificar al presunto homicida.

A partir de la identificación del presunto autor, se inició una investigación conjunta con la Gendarmería Nacional francesa, cuyo apoyo la Guardia Civil considera «transcendental» para localizar al detenido en Francia.

Finalmente, a las 14:30 horas de ayer, en virtud de una orden europea de detención y entrega emitida por el juzgado de Instrucción número 4 de Torrejón de Ardoz y ejecutada por la Cour d’Appel de Besançon, se procedió a la detención de A.C.G., nacido el 1 de marzo de 1963 en Taza (Marruecos). Al individuo no le constan antecedentes, según fuentes policiales. Desde el momento de su detención se han establecido los protocolos oportunos para trasladar al detenido a España –que puede tardar alrededor de 10 días–, donde será puesto a disposición de la autoridad judicial.